'Tierra madre' narra la supervivencia de una madre 'stripper' en Tijuana

Aidee González presenta en Morelia una película inspirada en su vida como madre y 'stripper' en la frontera mexicana
Aidee González produjo y escribió su propia historia en 'Tierra madre'
tierra_madre  Aidee González produjo y escribió su propia historia en 'Tierra madre'
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MORELIA, Michoacán -

Aidee habla de amor, de esperanza y de futuro como si su vida hubiera sido un camino de rosas. Ni su blusa amarilla, que deja al descubierto los hombros, ni su alegre collar delatan su pasado en el antro Amnesia, entre Tijuana y Tecate, en la frontera noroccidental de México, donde se desnudó durante años para mantener a su hija. En aquella época, no pensaba que su historia fuera una historia y, mucho menos, que se trasladara al cine tiempo después. 
 
Tierra madre (2010), uno de los largometrajes a competición en el VIII Festival Internacional de Cine de Morelia, que se celebra estos días en la capital de Michoacán, está basado en la vida de Aidee González, nacida en el estado de Sinaloa hace 35 años.

De origen humilde y madre soltera a los 15 años, Aidee trabajó como empleada doméstica, secretaria, mesera y lavaplatos. Después, se adentró en el mundo del table. "Una amiga me invitó al bar donde ella trabajaba. Gané 180 pesos por las copas a las que me invitaron. Regresé loca de contenta: compré pañales, leche. Esa noche decidí que de eso iba a mantener a mi familia".

Como se refleja en la película, cada madrugada volvía a casa con la mayor dignidad posible para dar una educación a su hija, comprar una vivienda y defender su relación con otra mujer. Al principio, el nuevo escenario le imponía. Le temblaban las piernas, y daba tres pasos hacia adelante y otros tres hacia atrás. "Cuando te acostumbras, cierras los ojos y ya no piensas en nada", recuerda esta mujer rubia y de sonrisa constante, a pesar del corrector dental.
 
Al verse en la pantalla, reconoce que se siente como desnuda, pero asegura que "esas escenas terminaban y la realidad fue mucho más dura". Abandonada por sus parejas en varias ocasiones y enferma de depresión durante un tiempo, siempre sacó fuerzas para decir: "Se acabó. Ya dejo de sufrir". Ahora, dice convencida que "el amor está dentro de uno mismo" y que "si se acaba una historia de amor, vendrá otra". 
 
Se siente orgullosa de haber superado aquella etapa, al contrario que otras compañeras. "Allí –Tijuana- hay cientos, miles que se dedican a esto. Muchas terminan arrastradas por la droga, con la ropa rasgada y pidiendo limosna", explica.
 
El director de la cinta, Dylan Verrechia, de origen francés y asentado en Nueva York, no quería contar la historia de una mexicana, de una lesbiana o de una bailarina de strip-tease. Tenía claro que el argumento de la obra, producida y escrita por la propia Aidee, se basaría en la personalidad de esta mujer.
 
La película es una especie de diario, narrada por una voz en off, con escenas sencillas en blanco y negro, y predominio de los planos cortos. La violencia y la hostilidad de la zona quedan en un segundo plano para destacar una historia "de esperanza, de algo bueno". "A pesar de que esa realidad está presente, ocurren otras cosas", insiste el autor. En el estado de Baja California, al que pertenece Tijuana, se libra una de las guerras del narcotráfico entre el cártel del Pacífico y los hermanos Arellano Félix. En torno a 1,800 personas han muerto en lo que va de año como consecuencia del conflicto. 

Entre la realidad y la ficción
 
De acuerdo con el género del falso documental, predominan las situaciones cotidianas, como en la que un grupo de mujeres charla en grupo sobre sus relaciones sexuales, lo que provoca la risa del público. El aspecto de la homosexualidad está tratado de manera casi tangencial, ya que las relaciones de la protagonista con otras mujeres son fruto de "una relación de cariño, de complicidad y solidaridad, más que de motivos sexuales", explica Verrechia. De este modo, se convierte en otra circunstancia y no el asunto principal de la cinta. 
 
Con un presupuesto de 2,000 dólares, Verrechia se encargó durante un mes de las funciones de director, realizador, director de fotografía y del resto de tareas propias de un rodaje. Ante la falta de recursos, familiares y conocidos de la protagonista se prestaron a actuar. Un hijo, una sobrina, un amigo de juventud y una cuñada de Aidee figuran entre el amateur reparto. 
 
Verrechia, que desde 2002 vive largas temporadas al año en México, está inmerso en una trilogía sobre Tijuana. Antes de Tierra madre, dirigió Tijuana makes me happy (2007), galardonada en el Festival de Slamdance, de Utah (EU), entre otros. El proyecto lo cerrará con una historia sobre una niña de seis años de la ciudad fronteriza y un grupo de sicarios.
 
Después de su paso por Morelia, Tierra madre, premiada en el Festival Internacional de Williamsburg, Virginia (EU), se expondrá en otros festivales de Estados Unidos y de España.
 
En la actualidad, Aidee busca nuevas oportunidades junto con su hija, de 20 años, y su hijo de tres. Estudia cosmética en Los Ángeles, donde se acaba de casar con un hombre. "Mi historia es muy compleja", insiste sentada en una de las salas de un cine de Morelia, donde se presentó la obra este fin de semana. "A mí me han doblado muchas veces, pero no me han quebrado", resume.

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