La música es el legado de Amy Winehouse a un año de su muerte

La cantante británica murió a los 27 años de edad pero dejó un huella en sus canciones, compuestas a partir de sus expe
Amy WineHouse Vida Carrera  (Foto: Getty)
Breeanna Hare
Autor: Breeanna Hare
(Reuters) -

Nota del editor: Breeanna Hare es una escritora de 27 años de CNN y contribuye al blog Marquee.

Nuestra cultura celebra y ama la juventud, pero están aquellos de 30 años y más que te dirán que dejar los 20 años es una revelación.

Cumplir más de 30 años a menudo significa crecer más allá de las malas decisiones, las búsquedas frustradas y la sensación de que la vida es como una máquina de pinball, y tú eres la pelota.

Al envejecer, te das cuenta de que lo perdido en juventud lo has ganado en sabiduría. En los mejores escenarios, sabes cómo salir de los baches y eres mejor en evadir los hoyos. Aprecia tus errores, pero estás condenado si los repites.

Por más que hubiéramos deseado que ella lo hiciera, Amy Winehouse nunca llegó tan lejos.

Cuando murió a los 27 años en julio del año pasado, pocas personas sabían los detalles íntimos de su vida personal. El público solo podía saber lo que leía, veía y escuchaba: que era una mujer joven con problemas luchando contra la adicción a las drogas y el alcohol, y que ello amenazaba con opacar su talento extraordinario. 

Antes de su presentación vía satélite en los premios Grammy de 2008, la cantante estaba inmersa en la prensa negativa e incluso algunos en los medios cuestionaron abiertamente cuánto tiempo viviría.

Ganó cinco premios esa noche, incluyendo la categoría a Mejor artista nuevo. Se adueñó de la tarde y llegó a los corazones con su mirada de asombro y cómo se dirigió a los brazos de uno de sus cantantes cuando superó a artistas como Beyonce y Rihanna en el premio de grabación del año.

La tragedia de la muerte de Winehouse no sólo fue que las predicciones se volvieron realidad, o que habíamos perdido a un gran talento, sino también que perdió una batalla muy temprano en la vida. Fue una artista bendecida con la presencia de alguien que lo vio todo y una voz de otra época, una mujer que podía escribir y luego cantar a la vida algunos de los lugares más oscuros del amor. Nos cantó desde nuestros propios lugares difíciles y arrepentimientos, pero no parecía que, a los ojos del público, estuviera haciendo lo mismo por ella.

“No escribo canciones porque quiera que se escuche mi voz o quiera ser famosa o cualquiera de esas cosas”, dijo Winehouse a CNN en una entrevista de 2007. “Escribo canciones sobre cosas con las que tengo problemas y he podido superarlos y he tenido que hacer algo bueno de algo malo”.

No podemos pretender conocer su batalla contra la adición a las drogas o alcohol, pero todos hemos sentido alguna variante de la nostalgia, soledad, dolor y enamoramiento que puso en su música. Winehouse presentó estas emociones de una forma visceral con la que pudimos conectarnos. Podía tomar una experiencia personal y cantar sobre una verdad universal.

Rehab, por ejemplo, su controvertida canción ganadora del Grammy, parte de su segundo álbum autobiográfico Back to Black. Es sobre la época en que su manager trató de volverla sobria y ella se negó. Pero fueron las bromas y sus tercos desafíos los que nos hicieron cantar.

En su debut de jazz de 2003, Frank fue la historia detallada y hermosa del orgullo herido en You Sent Me Flying, y la decepción llena de desprecio en un amante en Stronger Than Me.

You Know I’m No Good ofreció una banda sonora sensual para los autocríticos y con defectos mientras que Tears Dry On Their Own es un himno de la resolución. La canción que lleva el título del álbum, explicó Winehouse en una entrevista de 2007, es a raíz de un amor fallido.

Su gran atractivo fue respaldado por la completa producción de sus álbumes, con las colaboraciones de los productores Salaam Remi y Mark Ronson, aunada a su voz rica, evocativa y cautivadora. Estos elementos ayudaron a que brillara el contenido de sus canciones, donde trata los temas con honestidad descarada y sentido del humor.

“No tiene sentido decir nada más que la verdad”, dijo Winehouse a The Guardian en 2004.

“Porque al final del día, no tengo que responderte a ti, o a mi ex, o (…) no debo de decir Dios (…) o a un hombre en un traje de la disquera. Tengo que responder a mí misma”.

Esa franqueza e independencia es lo que amábamos sobre ella y con lo que nos podíamos relacionar.

Aunque algunos hablaron cruelmente sobre sus batallas, aún quedaba esperanza de que superara sus problemas. Así que su muerte, el 23 de julio de 2011, fue para mucho un golpe inesperado, ya que parecía estar efocada en su recuperación.

Una investigación en octubre del año pasado concluyó que murió de envenenamiento por alcohol y un vocero de la familia dijo que “Amy estaba luchando para superar sus problemas con el alcohol, y es una algo de gran dolor el hecho de que no pudo ganar a tiempo”.

Quién sabe que hubieran traído los próximos años de su vida. La pregunta siempre estará allí, con la dificultad de ver morir a algunas personas morir tan jóvenes. Aquellos que estamos vivos sabemos cuánto puede traer la vida. Quizá hubiera encontrado, como Slate escribió en 2008, que “hay otras cosas mejores para romantizar con los tiempos difíciles y el alcohol”.

¿Quieres más noticias como esta?
Recibe nuestros artículos sobre viajes, moda, lujo, cultura y estilo.

Nos quedamos con la esperanza de que cuando murió, se sentía de la misma manera que cuando habló con Harper’s Bazaar en 2010.

Aferrándose a un objetivo incumplido, “si muriera mañana, sería una chica feliz”, dijo. 

Ahora ve
Estatuas de la Confederación, los símbolos de la discordia
No te pierdas
×