Cameons, la inspiración canina de Saramago, muere

El autor se inspiró en este compañero para crear a 'Encontrado', el amigo del alfarero 'Cipriano Algor', protagonista de 'La caverna'
pilar del rio jose saramago
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(Reuters) -

Camoens, el perro de agua en el que José Saramago se inspiró para crear a Encontrado, el mejor aliado del alfarero protagonista de su novela La caverna, murió este jueves en Lanzarote, Islas Canarias, según informó la viuda del escritor, Pilar del Río, en un texto publicado en la web de la Fundación José Saramago.

"Ha muerto Camoens, el perro que inspiró a Saramago", titula Pilar del Río su despedida al animal, que llegó a su hogar de Lanzarote al mismo tiempo que el escritor conocía que había sido galardonado con el Premio Camoens (1995).

"Entra, has encontrado tu casa. Así llegó Camoens a la vida de José Saramago", prosigue la viuda del Nobel sobre este perro, "dulce y noble", que fue bautizado como el gran poeta portugués.

En su casa de Lanzarote, el nobel y su esposa convivían con tres perros que recogieron de la calle: Pepe, un poodle con una mancha negra; Greta, una hembra Yorkshire; y Camoens, perro de agua.

"Cuando Camoens apareció por aquí, con su pelo negro y la exclusiva corbata blanca que lo distingue de cualquier otro ejemplar de la especie canina, todos los humanos de casa se pronunciaron sobre la supuesta raza del recién llegado: un caniche. Fui el único que dije que caniche no era, sino perro de agua portugués", escribió en su blog el novelista en febrero de 2009.

En dicho texto, Saramago hablaba de este animal, de sus achaques por la edad, de sus compañeros Pepe y Greta, y bromeaba con la coincidencia de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama había escogido a un perro de agua portugués para sus hijas. "Nuevos tiempo se avecinan", escribió.

El autor se inspiró en este compañero para crear a Encontrado, el perro de honorable comportamiento que aparece —también de repente— en casa del alfarero Cipriano Algor, el protagonista de La caverna (2000).

Pero este no es el único caso en el que los canes son portadores de mensajes en los libros del premio Nobel de Literatura 1998, pues en Ensayo sobre la ceguera, un perro bebe las lágrimas de una mujer, un hermoso momento del que se mostraba especialmente orgulloso el escritor.

En El hombre duplicadoTomarctus salvará al protagonista de la novela, Tertuliano Maximo Afoso, y en La balsa de piedra, los cinco protagonistas encuentran a un perro que el escritor bautizó como Constante (entre otras opciones como Fiel, Piloto o Centinela), por su afán de acompañar a uno de los personajes hasta la tumba.

"Encuentro en los perros más humanidad que en los hombres", dijo el autor portugués en 2003 en México, una de las ocasiones en las que habló sobre su relación con los canes y el papel que estos han jugado en sus novelas.

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