La música, una celebración genuina a los pueblos indígenas en México

La cantante oaxaqueña Susana Harp es reconocida por la labor que ha hecho con su música en la difusión de las culturas indígenas
De la voz de Chavela Vargas
| Otra fuente: CNNMéxico

Dentro de los pueblos indígenas, la música se ha convertido en una expresión genuina de su cultura, con sus lenguas, que para la cantante Susana Harp "cantan por si solas" por las tonalidades que manejan.

"Los idiomas indígenas de México, la mayoría, para escribirlos bien se tendrían que escribir sobre un pentagrama", señaló Harp a CNNMéxico. "Qué increíble que tengas que leer algo en una partitura, y estás leyendo un cuento".

Originaria del estado de Oaxaca, Susana Harp ha estado empapada de las cultura indígenas que habitan esta entidad en el sur de México y que se hacen presentes en su música.

"Era salir a la calle y encontrarse con los colores de los trajes tradicionales de la gente que simplemente caminaba por la ciudad, escuchar las bandas de viento que pasaban en alguna procesión, o los miles de sabores que existen en la comida de Oaxaca", recordó la intérprete.

Desde su primer proyecto musical llamado Xquenda hace 16 años, Harp ha hecho referencia a esa herencia cultural indígena, con álbumes que abarcan la música mexicana desde la época prehispánica hasta la canción contemporánea en siete "lenguas de dioses", como las llama la cantante.

México es uno de los países con más lenguas vivas en el mundo. En el país existen 62 pueblos indígenas, de los cuales hay 364 variantes lingüísticas, 68 agrupaciones lingüísticas, y 11 familias lingüísticas.

El náhuatl es la lengua que más hablantes tiene con una población de más de un millón de personas.

La propuesta de Harp busca aprovechar esa riqueza lingüística, haciendo música mexicana más allá del español.

"Cómo puedo hacer un disco de música mexicana si no incluyo a las otras 61 culturas que están tan vivas como la cultura mestiza", dijo la intérprete quien considera un placer cantar en lengua indígena, en especial en la "dulzura" del zapoteco.

"Solemos tener un prejuicio de que la música mexicana, y más la música indígena, va a ser algo parecido a un chun-ta-ta-chun; se llevan una agradable sorpresa al escuchar la dulzura de estos idiomas".

Este 9 de agosto, el mundo conmemora a los pueblos indígenas y este año la celebración se ha dedicado a los medios de comunicación en el cambio de estereotipos y la promoción de su identidad.

Pese a que se han abierto espacios en los últimos años para las expresiones de los pueblos indígenas, para Harp en México hace falta una revaloración de las culturas indígenas y sus idiomas, llamados equívocamente dialectos.

"No hay un conocimiento profundo de lo que somos. Este país es muchos Méxicos al mismo tiempo, y tendríamos que tener la inteligencia y la madurez de sabernos incluir todos los mestizos", asegura.

Este desconocimiento de las culturas indígenas dentro del mismo México, Harp lo compara con "ver un cuadro en la pared, que como siempre ha estado ahí, ni atención le pones".

En este proceso de reconocimiento del legado indígena, Susana Harp asegura que se ha logrado un avance en la protección de patrimonios materiales como son las zonas arqueológicas, pero es un caso distinto con el patrimonio intangible como lo es la música.

En 2010 la pirekua, el canto tradicional de los purépechas de Michoacán fue incluida en la lista de patrimonios inmateriales de la humanidad, pero hay aún mucho camino por andar, según la intérprete.

"Hay culturas que todavía conservan tradiciones que nos hace ser un país interesante (…) que en 2012 sea un país que tiene todas esas caras al mismo tiempo", señaló Harp.

La música de Harp busca provocar e incitar a una reflexión "más allá de la pura estética de la canción", sobre la esencia de los pueblos indígenas en México, a partir de una defensa de sus lenguas y que estas puedan interactuar con otras culturas del mundo.

"Cómo leer poesía, con tantas imágenes oníricas, si es solo en español", se preguntó Harp, quien este año trabajó en un proyecto con cuatro poetas indígenas en el que leen poesía de Rosario Castellanos en las lenguas tzotzil, tojolabal, zoque y tzeltal, además del español.

"Me faltarían como cuatro vidas para poder hacer todo lo que hace falta en este país; es un país demasiado grande, demasiado rico, con demasiadas cosas", dijo la cantante que de los diez discos que ha grabado, cuatro son referentes a Oaxaca.

Harp destacó la labor de otros músicos como Lila Downs, y grupos como Pasatono en la promoción de los valores de los pueblos indígenas a través de su arte y música, incluso en fusiones como "escuchar una chilena de Álvaro Carrillo ya funkeada".

Además de la labor que a lo largo de décadas ha realizado la escuela de música de Tlahuitoltepec y sus bandas de viento que han caracterizado a esta comunidad mixe en Oaxaca, y de la que han salido músicos que han tocado en orquestas sinfónicas importantes de México y del mundo.

"Una escuela de música totalmente indígena, con más de 30 años de existir, no es un asunto de buenas intenciones de que a alguien se le ocurrió. Son muchas décadas formando músicos para las distintas orquestas del país", señaló Harp.

La cantante prepara para octubre la presentación de su nuevo disco Agua diosa, en el que trabajó junto a personal de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Fonoteca Nacional y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

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En este proyecto, Harp resalta la diversidad tanto biológica como cultural y social de México, intercalando y tejiendo la música de las diferentes comunidades indígenas con canciones en tzotzil, huichol y purépecha.

"Cada vez que el sol sale, me pongo mi huipil y doy gracias por poder portar esos textiles hechos con amor y con tanto cuidado", comparte la intérprete oaxaqueña.

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