Unos 6.5 millones de litros de cerveza fluyen en el Oktoberfest alemán

La fiesta más grande de la cerveza en el mundo comenzó en Munich, donde se espera alcanzar los siete millones de visitantes de 2011
Una forma sana de beber
(Reuters) -

La Oktoberfest de Munich, la más popular y tradicional fiesta cervecera del mundo, arrancó en el primer minuto de este sábado con el ritual grito del "O'zapft" (está abierto) con que el alcalde, Christian Ude, encajó a mazazos el grifo en el primer barril para que fluyera la bebida.

Desde este sábado y hasta el próximo 7 de octubre se espera que unos siete millones de visitantes de todo el mundo acudan al recinto de la Wiesn, como se apoda a la Theresienwiese o Prado de Santa Teresa donde tiene lugar la fiesta.

Esta fue la cifra récord del año pasado y, aunque no hay una cifra oficial de cuál es la meta para este año, en Múnich se espera lograr por lo menos seis millones y medio de asistentes.

También se estima un consumo "mínimo" de 6.5 millones de litros de cerveza, pese a que este año el precio de la Mass o jarra de un litro de cerveza se situará hasta en 9.50 euros (12.25 dóalres), un ligero incremento respecto al año anterior.

Además del millonario consumo cervecero que da nombre y señal de identidad a la fiesta, se espera que los visitantes consuman unos 30,000 kilos de pescado, 330,000 salchichas y 80,000 litros de vino, de acuerdo al cómputo de años anteriores.

Las carpas de la Wiesn se llenarán para su 179 edición de turistas de todo el mundo bebiendo y cantando con bávaros y alemanes del resto del país, entre camareras de escote pronunciado, de acuerdo al traje típico local, y transportando sin inmutarse hasta una decena de enormes jarras al mismo tiempo.

El programa de este año cuenta con pequeñas variaciones, como algunas innovaciones para el público infantil, además de las norias y demás atracciones de todos los años, como es una nueva cueva de los horrores, al parecer más terrorífica que sus predecesoras, según los organizadores.

La fiesta surgió en 1810 con motivo del matrimonio entre el príncipe Luis I de Baviera y Teresa de Sajonia y Hildburghausen, que culminó con una carrera de caballos.

Tuvo tal éxito en su estreno que siguió celebrándose año tras año y creciendo, hasta coronarse como la más multitudinaria en su género, en el corazón de la también capital por antonomasia de la cerveza. En toda su historia, la multitudinaria fiesta sólo fue cancelada en tiempos de guerra.

Las medidas de seguridad se reforzaron tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y ante los temores a un ataque del terrorismo islámico contra la multitud que se concentra día a día en la Wiesn.

Hasta ahora el más trágico atentado ocurrió en 1980, en el que un neonazi acabó con la vida de trece personas e hirió a otras 200.

La enorme popularidad de la Oktoberfest esconde, en lo que al ciudadano alemán se refiere, una estadística que evidencia el alto nivel de rechazo que la fiesta causa en el país.

Un 42% de los alemanes afirma "imaginarse" participando de la fiesta, frente a un 43% que asegura jamás pisará la Wiesn, según una encuesta del instituto demoscópico Ipsos.

El principal motivo de rechazo no es la cerveza, sino los excesos e imágenes de borracheras descomunales que forman parte del paisaje tradicional de la Theresienwiese en esos días.

Se espera que el momento de máxima concentración de personas en la presente edición sea el 3 de octubre, Día de la Unidad Alemana y fiesta nacional, cuyo acto central se celebra de forma rotativa en los 16 Länder o estados del país y que este año corresponde acoger a Munich.

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