Actores cruzan la frontera para interpretar la vida de los migrantes

Dos actores realizaron el mismo recorrido que hacen los centroamericanos rumbo a Estados Unidos para inspirar una obra de teatro
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| Otra fuente: CNNMéxico

Aquí no hay guión, ni parlamentos, los actores son migrantes y nunca son los mismos, pero lo que sucede en el escenario siempre se entiende con lo que hay afuera y lo que se siente dentro, así describen Bonifaz Díaz y Jordi Möllering su obra de teatro Irse, la culminación de un viaje a través de México para comprender la migración.

El actor y el director de teatro durmieron en albergues para migrantes, casas de amigos, iglesias y centros comunitarios durante un mes. Impartían talleres de teatro y presentaban su obra en escuelas y albergues a cambio de alojamiento y comida.

Salieron de Quetzaltenango, Guatemala, a finales de septiembre y siguieron una ruta similar a la de los migrantes centroamericanos, hasta llegar a Nueva Orleans, Estados Unidos. Su objetivo: presentar la versión final de la obra de teatro Irse en el Fringe Festival, que finalizó el 18 de noviembre.

“Resaltamos características que forman la identidad y patrones de comportamiento relacionados al nacionalismo, clichés culturales, estereotipos, identificamos y acentuamos emociones y la demás carga psicológica que el migrante lleva consigo a la hora de 'irse'”, explica Díaz. Irse "no es teatro convencional", añade.

Möllering, director de la obra, llevó la interpretación de lo que sucede en los viajes de los migrantes a un “performance abstracto”, con toques de teatro absurdo y con expresión corporal.

“No tenemos un guión, mucho menos parlamentos. Sin embargo, la obra tiene una estructura básica, moldeable y flexible que le da forma y sentido de acuerdo al lugar y contexto de donde se presenta”, dice Díaz, actor permanente en la obra y compañero de Möllering desde que inició el proyecto.

Irse fue concebida por Möllering como su tesis de maestría de Teatro en Ámsterdam, Holanda, su país de origen. Fue en la exploración e investigación de las fronteras junto con Díaz cuando descubrieron el fenómeno migratorio centroamericano. Se encontraban en Nueva Orleans cursando una residencia artística en 2011, de la que derivó una pieza teatral llamada Frontera. Su proyecto tuvo buenas críticas y los invitaron a participar en la quinta edición del Fringe Festival.

“Sentimos que faltaba algo, que como personas o artistas estábamos haciendo algo bastante ajeno a nuestra propia realidad y que quizás estábamos abordando un tema más complejo de lo que parecía. Este sentimiento nos llevó a la idea de recorrer una de las rutas, vivir más de cerca la experiencia, encontrarnos con migrantes reales y estar allí en donde todo pasa”, cuenta Díaz sobre el momento en que decidieron unirse a la ruta de los migrantes para profundizar en el tema y en su obra, a pesar del buen recibimiento que tuvo en Guatemala. 

El proyecto, llamaron Irse hacia el norte, quedó documentado un blog. Ahí se recolectaban recursos para el viaje y narraran las anécdotas de cada una de las paradas que hicieron.

Tardaron ocho meses en recaudar los fondos necesarios del viaje y preparar la logística para regresar a Nueva Orleans. El Fringe Festival tiene su sede principal en Edimburgo, Escocia, y busca reunir propuestas alternativas de teatro originales. Este año, en la sede de Nueva Orleans hubo más de 200 presentaciones  y 70 grupos teatrales invitados, entre ellos, Artzénico, al que pertenecen Möllering y Díaz.

A finales de septiembre, Möllering, Díaz y Guillermo Santillana, de una compañía de teatro guiñol, emprendieron su viaje a bordo de una pick-up conducida por el hermano de Díaz, Jorge.

Los actores visitaron los albergues para migrantes en Arriaga, Chiapas; Ixtepec, Oaxaca; Coatzacoalcos, Veracruz; Huehuetoca, Estado de México; Saltillo, Coahuila y Ciudad Juárez, Chihuahua; además, se presentaron en el Distrito Federal y Guadalajara. En Estados Unidos, visitaron Tucson, Arizona, y Riverside, California; antes de llegar a Nueva Orleans, en Luisiana.

El equipo impartía un taller de teatro a migrantes, residentes, activistas, académicos o gente local y, al finalizar, los invitaban a participar en la obra. De acuerdo con los actores, a los participantes no se les dificultó hacer teatro porque “la experiencia está basada en la vida personal”.

“Nuestro trabajo fue integrarlos y explorar juntos ciertos fenómenos o dinámicas con la migración, el nacionalismo, las relaciones de poder, identidad, experiencias personales. Esto, por medio de ejercicios de imaginación, de juego, escritura, movimiento corporal”. Cada nuevo encuentro ayudó a los actores a crear escenas nuevas para la obra, relata Díaz.

A partir de su llegada a la Ciudad de México en su propio vehículo, y tras continuar el resto del viaje en autobús, el equipo notó cambios en las historias del norte y sur, lo que los obligó hacer adaptaciones más drásticas en su obra “moldeable”.

“Ya dentro de Estados Unidos, nos tocó trabajar con centroamericanos y mexicanos que ya tienen establecida o están en un proceso de establecer una vida allí, esto nos exige nuevamente reconfigurar nuestro material y considerar el nuevo contexto”, cuenta Díaz sobre los cambios que consolidaron su obra.

La versión final de  Irse se presentó el domingo 18 de noviembre. Díaz y Möllering estuvieron acompañados por el grupo de música folklórica Nueva Orleáns Hispanoamérica y un equipo de actores que los esperaban.

“Después del festival me queda la sensación de que hay mucho por hablar y trabajar en lo artístico y en lo personal como una búsqueda constante de establecer diálogos más profundos y explorar desde otras perspectivas y formas los fenómenos sociales”, cuenta Díaz a quien le sobran anécdotas, y confía en poder hacer más proyectos que expliquen lo que vive la gente “real”.

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