'No', una película que reflexiona sobre la democracia busca el Oscar

La cinta protagonizada por el mexicano Gael García compite por el premio a mejor película extranjera en el máximo certamen del cine mundial
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| Otra fuente: CNNMéxico
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A fines de 1988, cuando los mexicanos y los chilenos acudían a las urnas para definir posibles cambios políticos, Gael García -entonces de 9 años de edad- estaba ocupado repartiendo propaganda a favor del entonces candidato presidencial de izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

García Bernal no tenía muchas posibilidades de saber que su actuación, dos décadas después, en una cinta relacionada con el plebiscito que pondría fin a la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, contendería a un premio Oscar.

No, protagonizada por el actor mexicano y dirigida por el chileno Pablo Larraín, recibió este jueves la nominación al máximo premio de la cinematografía mundial en la categoría de Mejor Película Extranjera.

Minutos después del anuncio, Gael celebró en Twitter: “Suenan los telefonazos madrugadores para decirnos que #Nolapelicula está nominada al Oscar… Vamos a la pachanga (fiesta)!", escribió.

La producción chilena se estrenó en México en noviembre pasado durante la apertura del Festival Internacional de Cine de Morelia, pero Gael García confió este jueves que su nominación impulse un nuevo periodo de exhibición en el país.

La historia de la cinta, situada en 1988, aborda el plebiscito que marcó la salida de Augusto Pinochet del gobierno chileno, una consulta considerada entonces como la legitimación democrática del régimen dictatorial y que dio un giro con la participación masiva de personas que votaron por un “no”.

El actor de 34 años interpreta a René Saavedra, un publicista chileno que es contratado para crear una campaña contra la elección de Pinochet.

Gael ha comparado en varias ocasiones el voto de la población chilena con el proceso electoral de 1988 en México, en el que el candidato izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas buscaba a una victoria que sacara del poder al Partido Revolucionario Institucional, que había gobernado durante más de medio siglo.

Finalmente, Cárdenas perdió la elección argumentando fraude, pero el análisis en la pantalla grande de procesos como éste representa para el actor “la razón social del cine”.

“Esta película refleja todo nuestro proceso moderno en la democracia y refleja nuestra realidad, donde estamos parados”, dijo el actor a la periodista Carmen Aristegui, en CNN en Español, el 9 de noviembre pasado.

El largometraje, para el que ensayó su acento chileno, sirvió al actor para regresar a su veta social latinoamericana, que ya había explotado en las cintas Diarios de motocicleta, donde interpreta al joven Ernesto Ché Guevara y El Crimen del padre Amaro, que causó controversia en México por su contenido crítico hacia la Iglesia católica.

“La cultura o el hacer arte es quizá de las actividades necesarias del ser humano para entenderse y purgar demonios, exorcizar ciertos cánceres y construir nuevas narrativas (…) creo que el cine causa este tipo de reflexiones”, dijo en noviembre al presentar No en Morelia.

Tras conocer la nominación de la cinta, sus hijos se despertaron sin llorar y lo abrazaron, según describió en entrevista con W Radio. Añadió que participar en este proyecto le devolvió “la alegría por hacer cine” .

"Gracias a todos por sus felicitaciones tan bonitas. Ando a oscuras todavía, saltando de la felicidad sin haber tomado café aún #NOlapelícula", añadió en Twitter.

A fines de mayo, No fue galardonada en el Festival de Cine de Cannes con el Premio Art Cinema durante la Quincena de los Realizadores, una de los principales del certamen.

Para Pablo Larraín, No recuerda “un triunfo de la sociedad chilena contra la dictadura”, según dijo en noviembre en entrevista con Aristegui.

“Saltamos como si hubiéramos metido un gol en la final del mundial”, dijo este jueves Larraín en la radiodifusora chilena ADNradio tras conocer la nominación de su cinta.

En su carrera, el cineasta tiene al menos otros dos trabajos que abordan la dictadura derivada del golpe de Estado en Chile, Tony Manero y Posmortem.

“Esta película (No) atiende al origen de cómo salió Pinochet y de qué nos quedamos de él (…) Muestra un relato real de cómo un grupo de personas se organizaron para sacar a un dictador”, dijo Larraín en Morelia en noviembre pasado.

No compite por el Oscar con Amor (Austria), War Witch (Canadá), A Royal Affair (Dinamarca) y Kon-Tiki (Noruega).

Larraín tiene un reto difícil ante Amor, a la que reconoce como la favorita. "Todo indica que la película es la que debería llevarse el Oscar. Es muy interesante, una gran película que llega con un director muy maduro. Por supuesto que para nosotros es un orgullo estar cerca de ella", dijo este jueves en entrevista con CNN en Español.

Si complace lo suficiente a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, el realizador levantará la estatuilla dorada por la producción chilena el próximo 24 de febrero en California.

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