Yoani Sánchez lee durante su viaje una novela sobre el exilio

La bloguera lleva en su viaje un libro que habla sobre un cubano que, al salir de la isla, es tentado a preferir el destierro
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Autor: William Turner M. | Otra fuente: CNNMéxico

La bloguera cubana Yoani Sánchez no salió sola de Cuba. Según informó a través de su cuenta de Twitter, la acompaña Un viejo viaje, libro escrito por el periodista y escritor cubano Manuel Pereira. 

La autora del blog Generación Y compartió una foto de la portada del libro y usó en algunos de sus tuits sobre el viaje, que inició este fin de semana, el hashtag #MiViejoViaje, en alusión a la novela de su compatriota.

El protagonista de la novela es Lucio Gaitán, un cubano que ha tenido la posibilidad de salir de su país en varias ocasiones. Al inicio de la historia, está en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, con el dilema de regresar a su país o quedarse en España y renunciar a la posibilidad de volver.

“Yoani puede tener todavía algunas razones para regresar a Cuba. Deja atrás a su hijo, Teo; a su esposo, Reinaldo Escobar y a su mamá. Tiene motivos para volver pero la tentación de quedarse en el capitalismo, en las ciudades llenas de luz, agua, Internet, puede hacerla titubear”, dice Manuel Pereira a CNNMéxico desde su casa en la Ciudad de México.

“En mi novela Lucio Gaitán está en una encrucijada. En ese momento tiene dos opciones: regresar a Cuba o quedarse en España. Tiene enfrente un camino bifurcado, una 'Y'. El dilema de Yoani se resume también en la letra Y, la misma que le da nombre a su blog”.

Yoani explica en su blog que la inicial de su nombre es la que le dio origen al nombre Generación Y, pero además está dedicado a todos aquellos cubanos cuyo nombre también inicia con la “i griega” y que hayan nacido en las décadas de 1970 y 80. 

El primer encuentro

Manuel y Yoani se conocen desde hace más de 10 años, pero no en persona. Todo ha sido a través de correos electrónicos y llamadas telefónicas.

El esposo de Yoani, Reinaldo Escobar, es amigo de Manuel desde la juventud. A mediados de la década de 1990, Reinaldo le contó a través de una carta que había conocido a una mujer, estudiante de filología, con la que ahora se encontraba saliendo. Ahí fue la primera vez que Manuel leyó el nombre Yoani.

Fue hasta el 2002 cuando el internet les permitió comunicarse de manera directa a través de un correo electrónico. Desde entonces dice que se comunica frecuentemente con Yoani y Reinaldo, pero ella se convirtió en su principal fuente de información en Cuba.

A Yoani y a Manuel los separa además de la distancia geográfica, unos 30 años de diferencia. Provienen de generaciones completamente distintas. 

“Yo no conozco a ningún cubano o cubana de su edad. Todos mis amigos ya son viejos, yo me voy a morir entre viejos. Por eso me interesa su generación, porque son el futuro de Cuba, es casi como conocer a alguien del futuro”.

Manuel no tiene nada preparado para su encuentro con Yoani cuando ella visite México en marzo próximo. Dice que la abrazará y espera que ese abrazo llegue hasta Cuba para su amigo Reinaldo, que no ve desde 1991.

Lectura de aeropuertos

Un viejo viaje es para leerse en el avión, el aeropuerto. Es un libro de viajes”, remarca Manuel. “Para mi es un honor que sea el libro que está leyendo, o quizá releyendo. Como ella está haciendo también un viaje que le han negado muchas veces, pues es también su viejo viaje”.

A Manuel Pereira le gustaba leer en los aviones cuando era joven, porque son "tiempo muerto". El autor hace referencia al poeta José Lezama Lima, su maestro, quien decía que viajar en avión no es viajar, porque el avión es una especie de castigo en un espacio tan reducido.

Yoani Sánchez, que ha recibido varios reconocimientos internacionales sin que pudiera salir de la isla a recibirlos, apenas comienza un periplo de 80 días en los que planea visitar Europa, México, Perú y Estados Unidos, además de Brasil, en donde está ahora.

En cambio, Manuel Pereira ya está cansado de viajar. Tampoco tiene en mente qué libro leería la próxima vez que pise un avión. “Leí de todo en los aviones, desde Platón hasta la Biblia. Ahora ya no me interesa viajar, conozco muchos lugares y el mundo ya está dentro de mi. Eso es el viejo viaje”. 

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