Carmen Montejo, la 'madre escénica' de una generación de actrices

La actriz de origen cubano incursionó en el cine, el teatro y la televisión e hizo escuela en México con su técnica de actuación
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| Otra fuente: CNNMéxico

La primera actriz Carmen Montejo mostró talento en su natal Cuba desde los seis años, cuando comenzó a presentarse en escenarios de teatro para cantar, bailar y actuar, lo que le mereció el mote La Shirley Temple de Cuba.

Sin embargo, fue en México donde su carrera alcanzó su máximo esplendor y se ganó el reconocimiento como “la madre escénica” de toda una generación de actrices.

“Las nuevas generaciones se preguntarán: ¿quién fue esa señora?, ahora pueden leer mi vida en el libro, porque ahí está casi todo, porque en un solo libro no se pueden meter 60 años de carrera, pero sí lo más importarte”, dijo Montejo cuando presentó en 2010 su biografía Carmen Montejo, una mujer alta, escrita por Jesús Ibarra y editada por la Dirección de Publicaciones del Conaculta y Escenología.

En esa ocasión dijo que necesitaba dejar escrita su historia para que a las nuevas generaciones no se les olvidara quién fue Carmen Montejo, "una mujer cuya energía en el escenario la hacía parecer más alta de lo que en realidad era" –lo que le dio título al libro.

Durante esa rueda de prensa, las actrices que la acompañaban (Susana Alexander, Virginia Gutiérrez, Luisa Huertas, Raquel Olmedo) la llamaban madre, mami o su madre escénica, tanto por apoyarlas en los asuntos personales como por transmitirles sus conocimientos actorales, de acuerdo con un comunicado Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

María Teresa Sánchez González (su nombre real) nació el 26 de mayo de 1925 en Pinar del Río, Cuba y emigró a México a los 17 años acompañada de su familia.

Su inicio precoz en el mundo de la actuación se vio impulsado por la lectura de la biografía de la actriz británica Sara Benhardt, según contó ella misma en varias ocasiones.

En la isla hizo su debut radiofónico en el programa Abuelita Cata y comenzó sus estudios de arte dramático en la Universidad de La Habana, de acuerdo con la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).

Tras pisar suelo mexicano (1942) hizo su debut en la radionovela El diario de Susana Galván y un año después debutó en el cine con la cinta Resurrección, dirigida por Gilberto Martínez Solares (1943), según la AMACC.

Su carrera en cine incluye 76 películas, muchas de ellas de la llamada época de oro del cine mexicano (1936-1957). En ellas compartió créditos con leyendas como Pedro Infante, Pedro Armendariz, Dolores del Río, Blanca Estela Pavón y Joaquín Cordero, otro grande de la actuación que falleció hace menos de una semana, también la Ciudad de México.

Montejo trabajó en cintas como Nosotros los pobres (1948), Qué te ha dado esa mujer (1951) y Doña Macabra (1971).  En 1951 obtuvo un Ariel por su participación en Mujeres sin mañana, de Tito Davison. Su última película fue Las caras de la luna, filmada en 2001.

A lo largo de su carrera recibió tres homenajes en el Palacio de Bellas Artes (1999, 2003 y 2005) y en Venezuela es considerada una de las pioneras del cine de ese país.

También tuvo una larga trayectoria en la televisión, donde participó en telenovelas como El maleficio (1983) y Cuna de lobos (1986).

Bajo la dirección de reconocidos escritores

En teatro protagonizó La casa de Bernarda Alba (1946); Lecho nupcial (1955), dirigida por el escritor Salvador Novo y Felicidad (1957), de Emilio Carballido, entre otras.

El director de escena, José Solé, la definió en 2010 como “la actriz más completa que hemos tenido en México” y destacó que siempre estaba en el punto justo tanto si hacia drama, como tragedia o comedia, según un comunicado de Conaculta.

Montejo definió su método de actuación durante la presentación de su biografía: “Es hacer las cosas con naturalidad, no pensar que se está actuando, sino decir, ‘vamos a vivirlo’”.

Fuera del escenario, Montejo cofundó la asociación Rosa Mexicano, encargada de buscar mejores condiciones de trabajo para las actrices y construyó la estancia infantil Dolores del Río para los hijos de las actrices. Más tarde puso en marcha dos escuelas primaras, contó la actriz Virginia Gutiérrez, en la presentación de la biografía de Montejo.

En 2002, Montejo dio a conocer que había escrito su testamento y que prefería para ser enterrada un ataúd de cedro. Contó al diario El Universal que tenía una cripta junto a la de su madre en la que había mandado hacer una pirámide tipo egipcia de granito negro, en el Panteón Jardín de la Ciudad de México.

Los últimos años de su vida tuvo algunos problemas de salud, entre ellos, un padecimiento en las rodillas que estuvo a punto de dejarla inválida. Tras someterse a una operación exitosa en 2006, dijo que se había alejado de los medios de comunicación porque la deprimía la idea de pasar el resto de su vida confinada a una silla de ruedas y atribuyó su recuperación a un “milagro”.

En diciembre pasado, su única hija, María Montejo, contó que su madre estaba débil por problemas respiratorios que la aquejaban desde tres años atrás, por lo que permanecía en su casa descansando y con oxígeno.

En octubre de 2012 la actriz recibió un homenaje durante la puesta en escena de la obra de teatro El efecto de los rayos gamma, al que no pudo asistir por su salud, según un reporte de Notimex.

En esa ocasión mandó decir: “Qué más podría pedirle yo a este público que quiero tanto y al que yo le he dedicado toda mi vida. Muchas, muchas gracias por asistir a lo que es el comienzo de lo que fue un final glorioso para mí”.

La actriz recibirá un homenaje en el Palacio de Bellas Artes este martes a las 14:00 horas.

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