"Tuve que esperar 15 años en un pasillo para un estelar": Verónica Castro

Más de 10 años como extra y "sin dinero" pasó la actriz antes de alcanzar la fama, dijo a CNN en su primera entrevista en cuatro años
| Otra fuente: CNNMéxico

Verónica Castro es conocida por haber grabado 19 telenovelas, 20 películas y 25 discos en su multipremiada carrera de más de 40 años. Pero lo que se sabe poco es que debió esperar años en un pasillo de una televisora la oportunidad que la lanzaría al estrellato.

“Me pasé 15 años en un pasillo de Televisa esperando que me dieran una oportunidad. Me llamaban el comodín”, recordó Castro al conceder su primera entrevista a Ismael Cala, de CNN enEspañol, desde que se tomó un descanso de las pantallas hace cuatro años.

“Era un pasillo largo donde estábamos todos los extras, estábamos toda la gente que esperábamos algo de trabajo en Televicentro, y decían ‘¿quién canta? Yo, yo, yo. ¿Quién baila? Yo, yo, yo’”, recordó Castro, a sus 60 años.

La actriz es la primera de 15 figuras mexicanas entrevistadas por Cala para celebrar la riqueza cultural, científica, artística y empresarial del país. Las entrevistas serán transmitidas en ocho programas especiales a través de CNN en Español.

En el turno de Castro, la actriz contó que en sus inicios tomó clases de canto, baile, modelaje y sacó su licencia de locutora para poder ser la primera en levantar la mano cuando pidieran un extra con cualquiera de estos requisitos.

Esa fue su estrategia para hacer lo que le gustaba y ganar el suficiente dinero para apoyar en los problemas económicos que, dice, sufría su familia en esos años. Su madre era madre soltera y los mantenía a ella y sus tres hermanos con su trabajo de secretaria.

Tras recibir la oportunidad de realizar su primer estelar en una telenovela, se convirtió en uno de los rostros más conocidos de la televisión mexicana y a nivel internacional.

La telenovela Los ricos también lloran, protagonizada por Castro y Rogelio Guerra, se transmitió en 40 países, de acuerdo con información de Televisa.

Su destino, sin embargo, estuvo cerca de ser otro, ya  que su anhelo de la infancia era convertirse en religiosa.

“Desde muy chiquilla iba yo a ser franciscana, ya tenía hasta mi hábito y todo y mi mamá no me dejó”, contó a Cala.

Todos los días de camino a la escuela pasaba por la iglesia, se confesaba, comulgaba y luego se iba a estudiar. En su familia, dice, nadie rezaba, iba a misa ni daba clases de catecismo como ella.

“Ahora que regreso a un convento, me instalo, yo digo, yo soy de aquí”.

Así como su madre no le permitió ingresar a la vida religiosa tampoco la dejó dedicarse de lleno a la actuación en un principio. Primero le exigió que concluyera una carrera. Castro estudió Relaciones Internacionales al mismo tiempo que tuvo a su hijo mayor, el cantante Cristián Castro y hacía papeles secundarios en televisión o fotonovelas.

Una vez que terminó su carrera, Castro hizo trayectoria en las telenovelas, donde su baja estatura y sus ojos verdes jugaron a su favor.

“No es lo mismo que yo voltee a ver mi galán para arriba, y entonces me da la luz, y se lucen los ojos, se luce todo”, contó. En algunas ocasiones la diferencia de estatura con sus protagonistas era tan grande que fue necesario que ella se parara en ladrillos.

Con el tiempo, Castro se convirtió en la primera productora de telenovelas y musicales de la empresa en que trabajaba, así como conductora y cantante.

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