Historias de narco en la TV, una "mina de oro" con andamiaje literario

Escritores y críticos ven exitosos los nuevos teledramas, aunque afirman que las producciones priorizan la visión sobre la intención social
| Otra fuente: CNNMéxico

La relación entre la pantalla y el crimen organizado se puede comparar con los mineros que descubren una veta de oro, coinciden escritores y críticos, quienes consideran, sin embargo, que las producciones basadas en historias de narcotráfico y violencia se han alejado del sentido artístico que ha demostrado la literatura, su fuente de origen.

A siete años de publicar Sin tetas no hay paraíso (2005), que narra la vida de una joven con senos pequeños que se involucra en el crimen organizado para obtener los implantes y lujos que desea, el escritor colombiano Gustavo Bolívar Moreno se identifica como uno de esos "mineros" en la veta del narco

"Al género llegamos en carambola. Yo escribí un libro para las niñas de mi país. Ni siquiera tenía aspiraciones de llevarlo a la televisión. Cuando lo llevamos a la televisión descubrimos ahí una veta como mineros, y por ahí empezaron a proliferar estos programas", explica Bolívar sobre su obra, una de las primeras novelas de este género, que posteriormente fue adaptada al cine y la televisión.

El novelista mexicano Élmer Mendoza ha usado en varias ocasiones esta figura para explicar la explotación de las historias sobre el narcotráfico, y aseguró, -entrevistado por separado-, que en esta "mina" se ve quien saca "las mejores pepitas".

Después de haber visto en pantalla la vida del colombiano Pablo Escobar, el capo más famoso del mundo en la década de 1990, las audiencias de Estados Unidos recibirán pronto en sus televisores la historia de Joaquín Guzmán Loera, quien fue capturado este fin de semana en Mazatlán, Sinaloa, y a partir de este martes la historia de Camelia, la Texana.

La cadena Telemundo estrenará esta serie inspirada en el corrido de Los Tigres del Norte Contrabando y traición; una producción que, según la descripción en su página de Internet, cuenta la “historia de una mujer que enfrenta un destino lleno de amor, traición y poder para llegar a convertirse en una leyenda en el peligroso mundo del narcotráfico en México”.

Camelia, la Texana contará con 60 episodios, será dirigida por el mexicano Carlos Bolado, producida por Epigmenio Ibarra, dueño de la productora Argos, y está protagonizada por la también mexicana Sara Maldonado.

Por su parte, Univisión aseguró a principios de febrero que se trabaja en el proyecto de una serie titulada The Drug Baron (El varón de la droga), basada en la vida del Chapo Guzmán.

The Hollywood Reporter detalló que el proyecto, de al menos 60 episodios, será transmitido a través de UniMás y que el guión está a cargo de Andrés López, un exnarcotraficante convertido en escritor y cuya obra más reconocida es el El Cártel de Los Sapos (2008), un best seller sobre crimen organizado que también ha sido llevado al cine y la televisión.

La cadena Univisión aún no ha señalado si continuará con el proyecto o las modificaciones que realizará tras la detención del líder del cártel de Sinaloa.

Élmer Mendoza, escritor sinaloense que ha escrito varias obras que abordan aspectos relacionados al crimen organizado, señala que la violencia exhibida en televisión ha cobrado mayor importancia en los últimos años como un factor aspiracional.

“Estamos en una sociedad bastante débil con un nivel educativo aun lamentable, un desempleo peligroso y atroz. Los jóvenes ni siquiera los egresados tienen empleo, entonces imagínate a los que dejan la prepa, la secundaria, ¿qué es lo que van a hacer? Tienen muy pocas opciones, y al tener el ejemplo de Guzmán Loera, que tampoco tuvo que ir a la secundaria, creo que para todo el mundo es una tentación”, reflexiona Mendoza.

Y añade: "Estas producciones deberían tener un objetivo social, porque a fin de cuentas lo que nosotros estamos haciendo es eso, una literatura social, una literatura de advertencia, de señalización de un grave problema en la sociedad mexicana y de pronto la de América Latina".

Series con una visión parcial

América vive una "especialización" del mercado televisivo, de acuerdo al crítico mexicano Álvaro Cueva.

“En este momento, América Latina se está dividiendo el mercado de los contenidos televisivos. Hay países donde la propuesta es y tiene que ser en un sentido muy básico, de un melodrama muy tradicional.

“Hay otros lugares donde la propuesta tiene que ver necesariamente con delito, crimen, secuestro, trata, drogas, que es el caso del mercado colombiano y hay otros mercados donde las propuestas van en otros sentidos tal vez más eróticos y lúdicos como el brasileño”.

Cueva considera que, aunque el mercado mexicano ha dado buena respuesta a las series basadas en historias del narcotráfico, deben existir otras visiones creativas que no ofrezcan solo una perspectiva del tema.

La transmisión “inadecuada” de las producciones sobre el crimen puede llevar a una exhibición descontrolada de “una sola visión” y generar etiquetas, advierte.

“Los mexicanos y en general los latinoamericanos, tenemos que preocuparnos por la propagación de esos contenidos en la manera que estos no son distribuidos adecuadamente y nos etiquetan como los permanentes delincuentes de la cultura popular internacional”, dijo. “La otra parte de nuestra cultura no la estamos contando como sucede en Europa o Norteamérica”.

“Han abandonado la línea estética”

Élmer Mendoza considera que las adaptaciones televisivas y cinematográficas de libros como La Reina del Sur —donde asesoró al autor, el periodista y novelista español Arturo Pérez-Reverte— han priorizado la parte comercial y despojado a estas historias del “nivel estético y literario que sacude tremendamente” a la sociedad y la hace reflexionar", un nivel al que “los escritores deben de apostar”.

“Ellos (los guionistas, productores, directivos de televisión) han abandonado la línea estética de los que empezaron con esto y que son los que hacían realmente un arte representativo de una realidad violenta”, dice Mendoza, quien se convirtió en uno de los pioneros en la narración del narcotráfico en México con la publicación de su primera novela Un asesino solitario en 1999.

“A fin de cuentas lo que nosotros estamos haciendo es una literatura social, una literatura de advertencia, de señalización de un grave problema en la sociedad mexicana y de pronto la de América Latina, una serie de debilidades que giran alrededor del dinero”, remata el también ganador del premio Tusquets de Novela 2007 por Balas de Plata.

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