Las virtudes que hicieron de Jorge Arvizu el 'Tata' del doblaje mexicano

La improvisación y su habilidad para cambiar de un personaje a otro, son cualidades que no se han podido igualar, según actores de doblaje
| Otra fuente: CNNMéxico

La voz de Jorge Arvizu dejó un eco que ha roto el paso de varias generaciones en la televisión mexicana y en parte de América Latina ya sea con Benito Bodoque, Pedro Picapiedra o el Superagente 86.

Pero a más de cinco décadas de que estos personajes hablaran en español gracias a El Tata hay cosas que los actores que hace doblaje actualmente no han podido igualar a este actor mexicano.

"Lo que podría destacar de Jorge Arvizu es ese atrevimiento de adaptar las situaciones que vemos en una imagen", aseguró Jorge Árregui, presidente de Dubbing House que produjo la cinta de Don gato y su pandilla, en la que Arvizu prestó su voz.

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Árregui destacó que Arvizu —quien falleció este lunes a los 81 años— aprovechó bien que las series que doblaba venían de otros países para poner su estilo e incluso tener la habilidad para cambiar la historia. 

"En El Superagente 86 hacía referencia a una tía de Acapulco que no existía, simplemente fue una iniciativa que se le ocurrió estando en el atril, y en una nueva temporada incluyeron el personaje para que la tía de Acapulco tuviera una figura".

Desde la voz aguda de Benito Bodoque hasta el cavernoso Ya-ba-da-ba-do de Pedro Picapiedra, Jorge Arvizu siempre mostró una facilidad para matizar sus tonos de voces.

"Habla de una maestría increíble porque estaba dialogando consigo mismo, hacía a Pedro y Pablo (Mármol), dos voces diametralmente opuestas pero perfectamente legibles", dijo el actor Joaquín Cosío quien también ha incursionado en el mundo del doblaje con El santo contra la Tetona Mendoza.

Aunque no tuvo una educación formal como actor, Arvizu solía jactarse en distintas entrevistas de haber estudiado hasta la primaria y de dominar su oficio de forma autodidacta.

Cosío reconoce que la gente que dobla personajes animados como Arvizu "requiere un grado más allá de la creación simple de un personaje de carne y hueso" al tener que inventar incluso una voz que corresponda con esa fantasía animada, pero que actualmente con la tecnología se perfila como una "protección".

"Ahora hablar de doblaje es hablar que estamos hablando de un equipo que requiere la figura del ingeniero y el directo, el nivel de creación ya no es exclusivo del actor", dijo Cosío en entrevista telefónica.

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Jorge Árregui ubica a Arvizu en ese grupo de histriones capaces de adaptarse a distintas situaciones, a una cultura y una indiosincracia como la latina, algo que el comediante contagió a sus compañeros en el atril.

"El actor de doblaje tiene que ser actor para tener esa capacidad camaleónica de poder transformar su persona en el personaje que está en la pantalla", dijo Árregui, quien añadió que Arvizu contribuyó a hacer del doblaje mexicano uno de los preferidos en América Latina con esa picardía y humor.

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