Gabriel García Márquez, el paciente distinguido que acapara la atención

En el hospital en que fue internado, muchos hablan, en uno u otro sentido, del estado de salud del escritor colombiano
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Autor: Darío Martínez Brooks | Otra fuente: 1

CIUDAD DE MÉXICO (CNNMÉXICO) — Saben que Gabriel García Márquez, El Gabo, está en el hospital, aunque no exactamente dónde, ni cuál es el padecimiento. Pero no dejan de hablar de él.

Médicos, enfermeras, empleados administrativos, estudiantes de enfermería, personal de intendencia y familiares de los pacientes que se encuentran en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, comentan con curiosidad en qué piso puede estar y se refieren a él con cariño por su avanzada edad.

"No sabemos mucho", dice un estudiante de enfermería.

"Está muy tranquilo allá adentro. Siempre está acompañado (de familiares), está en piso", agrega otra alumna.

García Márquez se encuentra en el cuarto piso de este hospital de especialidad, ubicado al sur de la Ciudad de México, al que el premio Nobel de Literatura 1982 llegó el lunes pasado.

"Ha estado consciente en todo momento. No es nada grave", aseguró Mónica Alonso, una asistente del escritor que ingresó de visita al hospital. "Está estable", dijo cuando una ola de reporteros buscaban detalles de la salud del escritor.

La noticia se confirmó hasta este jueves, cuando la Secretaría de Salud federal informó que el escritor colombiano de 87 años de edad, fue internado por “un cuadro de deshidratación y un proceso infeccioso pulmonar y de vías urinarias”.

Pero en los pasillos del hospital cada quien tiene su versión, y sonríen con cierta complicidad al escuchar el nombre del autor que imaginó aquellos Cien años de soledad en Macondo.

Un par de jóvenes médicos en un elevador del área de hospitalización dijeron que “el señor” ingresó desde el lunes pasado, o quizá ya la madrugada del martes, a la institución médica, pero celosamente se guardan cualquier comentario del padecimiento o el diagnóstico.

“No, no, no (sabemos qué tiene). Eso sí, no. Quién sabe”, dice uno de ellos con el encogimiento de hombros obligado.

Las enfermeras, que visten filipina rosa, son aún más reservadas. Dos de ellas se miran una a la otra, y con la mirada parecen reconocer que el Nobel de Literatura se encuentra en el lugar, pero con palabras lo niegan.

Mientras, los estudiantes de enfermería, que descansan en dos hileras de asientos a las afueras del área de hospitalización, dicen que han “escuchado” que “está arriba” y “descansando”, pues no han sabido que haya habido complicaciones con "el paciente".

El acceso al área de hospitalización, ubicada en los pisos 1, 2 y 3 con sus respectivos laboratorios y áreas de radiología y oficinas, es vigilado por elementos de seguridad de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México.

Pero en esos pisos apenas unos 10 familiares de los pacientes aguardan en las salas de espera anexas a los pabellones, y otros se dirigen a los laboratorios y oficinas sin mayor restricción.

Pero en el piso 4 el dispositivo es mayor. Aunque un señalamiento indica que, como en los pisos de abajo, se trata de un área de hospitalización, aquí hay habitaciones separadas y un guardia custodia el pasillo de acceso. Tiene una tabla con una hoja tamaño carta con la lista de los pacientes internados.

“Aquí solo pueden ingresar los familiares”, dice el guardia. Y nadie puede permanecer en los pasillos, debe regresar a los pisos de abajo.

Sin embargo, en el tercer piso, una empleada de la limpieza del hospital, quien usa como tarjeta de presentación la frase de que lleva “cinco años trabajando doble turno”, lo sabe.

“Allá arriba hay un escritor colombiano”, al que le calcula, dice, unos 80 años.

Aunque no sabe desde cuándo fue hospitalizado, comenta que está por “algo” de las vías urinarias que ella atribuye “al calor” que se ha sentido en la Ciudad de México en los últimos días.

Luego de que la prensa conociera la hospitalización de García Márquez, este jueves al mediodía, Gonzalo García, el hijo menor del escritor, informó que su padre está tomando antibióticos “como a cualquiera de nosotros cuando nos enfermamos”, según la agencia EFE.

La declaración la hizo ante unos 20 reporteros y camarógrafos que pasaron la tarde situados a las afueras del hospital a la espera de noticias del Nobel de Literatura.

Pero Gonzalo García dice que se prevé que sea el próximo lunes o martes cuando el escritor pueda ser dado de alta.

Unos días más del distinguido huésped cuyo nombre arranca sonrisas a médicos y enfermeras en el hospital del sur de la capital mexicana.

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Todos parecen saber que el escritor colombiano se encuentra en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, y todos parecen saber qué es lo que tiene, pero en la realidad nadie da más detalles.

Por la tarde, la Secretaría de Salud federal dio a conocer que el escritor colombiano ha respondido al tratamiento y que, una vez que complete los antibióticos que se le han recetado, se valorará su egreso de la institución de salud.

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