'Chespirito', el jefe, amigo y maestro en 9 anécdotas de su elenco

Con una amistad de más de 40 años, Rubén Aguirre y Edgar Vivar recuerdan momentos que vivieron juntos con el comediante mexicano
Chespirito  Chespirito
Jorge Eduardo Gómez
| Otra fuente: CNNMéxico

Ya sea como jefe, amigo o maestro de la risa, Roberto Gómez Bolaños dejó huella en los compañeros de set con los que inició una aventura hace más de cuatro décadas en la televisión mexicana. 

Tras su muerte este viernes 28 de noviembre a los 85 años de edad, te presentamos algunas de las anécdotas con las que Edgar Vivar (El señor Barriga) y Rubén Aguirre (el profesor Jirafales) recuerdan a Chespirito y que compartieron a CNNMéxico en febrero pasado.

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1. Un inicio fallido en la TV

Antes de El Chavo del 8 El Chapulín Colorado, Roberto Gómez Bolaños buscó aterrizar proyectos de comedia en la televisión propios después de su trabajo con Viruta y Capulina en Cómicos y canciones. A finales de los años 1960, el Canal 8 de la extinta Televisión Independiente de México se abrió como un campo para cosechar sus ideas, aunque al principio no fue tan fácil, según relata su compañero Rubén Aguirre:

"Yo era un ejecutivo del Canal 8 y me lo recomendaron como escritor y me gustó un libreto que me llevó; hicimos un piloto y luego el programa, se llamaba el Ciudadano Gómez. No lo vio ni la mamá de Chespirito, era pésimo, no sé que pasó, marcaba cero en los raitings".

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2. Aversión al 'chícharo'

En los casi 30 años que Chespirito trabajó en la televisión, el comediante siempre manifestó su oposición al uso de apuntadores y esa fue la puerta de entrada para Edgar Vivar al mundo chespiriano cuando Gómez Bolaños buscó talentos para su programa en Canal 8.

"Me presenté con él, y después de un breve diálogo telefónico fui a verlo al Canal 8 (…) me dijo 'por lo que veo has hecho teatro has hecho televisión'; le aseguré que había hecho comerciales, pero no televisión, y me recalcó 'aquí no usamos el chícharo'; ¿y eso qué es?, le pregunté, a lo que contestó '¡estás contratado!', depositó su confianza en mí".

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3. Descubridor de talentos

El universo chespiriano fue campo fértil para que personas que no eran actores descubrieran su talento histriónico como fue el caso de Rubén Aguirre, quien tras pequeñas presentaciones en una cápsula en el programa Sábado de la fortuna terminó por convertirse en el popular Profesor Jirafales.

"Tenía la ilusión de ser actor, ya había hecho algunas cosas y le pedí que me pusiera en sus chespirotadas, entonces salía con Luis Manuel Pelayo, Eva Muñoz Chachita, Julián de Meriche, muy buenos actores, incluso Ramón Valdés…Entre esas chespirotadas se le ocurrió hacer Los supergenios de la mesa cuardada, una sección que pegó tanto que el director del canal dijo 'sáquenlo de ahí y denle su propio espacio'".

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4. Innovador en las formas

El éxito de Roberto Gómez Bolaños en televisión se basaba en sketches con los que empezó a crear personajes que se insertaron profundamente en el imaginario colectivo pero llevar estas pequeñas situaciones cómicas a un programa largo no fue una tarea sencilla, por lo que tanto el Chapulín y el Chavo fueron engendrados como experimentos para rellenar espacios en la televisión. 

"Chespirito se dio cuenta, porque es un genio, que Los supergenios de la mesa cuadrada, en cinco minutos que es lo que hacíamos era genial, pero en media hora era un plomo, aburridísimo, y se le ocurrió meter de relleno al Chapulín Colorado, y fue un éxito", apuntó Rubén Aguirre.

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5. Un jefe compartido

Como jefe, Edgar Vivar recuerda a Chespirito como una persona compartida que no quiso tener la atención sobre él dentro del programa sino que todos pudieran mostrar su talento en una "bonita vecindad".

"Él era el que producía, el que escribía, el que ideaba, el que le daba su lucimiento; él podría haber sido mucho más egoísta en un momento dado y escribirse los mejores chistes, y no, fue muy compartido siempre, le dio lucimiento a todos".

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6. Un 'gran cuate'

Pero como amigo, Gómez Bolaños también tenía virtudes, que destacó Rubén Aguirre en más de cuatro décadas de compañerismo, dentro y fuera de los foros de televisión.

"Es una persona ideal para ser amigo. Por lo menos conmigo ha sido el compañero ideal, el amigo grande, fiel, me ha ayudado mucho, es un gran amigo porque es muy honesto, es un gran cuate".

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7. Bromista fuera del set

Para el Profesor Jirafales el ambiente que se vivía en las grabaciones y en las giras de trabajo por América Latina, era ameno lleno de bromas entre los mismos compañeros, la mayoría dirigidas a Ramón Valdés, quien diera vida al personaje de Don Ramón.

"Una vez trabajando en un país, era un estadio (…) Ramón se tiró a dormir y al verlo boca arriba dormido en el cemento se nos ocurrió a todos los demás poner unas veladoras, y nos hincamos a rezar alrededor como si estuviera muerto (…) despierta Ramón, hizo un coraje y nos correteó a todos, mentándonos madres".

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8. Un buen ambiente

Otra anécdota cómica de Don Ramón en uno de los tantos viajes del elenco de El Chavo del 8 por el continente sucedió tras una graciosa confusión en la habitación que compartía con Carlos Villagrán Quico.

"Dormían en la misma habitación, y de pronto sale Ramón del baño escupiendo y diciendo 'Oye Quico, qué pasta de dientes tan horrorosa usas', y le dice Quico '¿cuál pasta de dientes?', y Ramón le señala una azul, 'es la pomada para las almorranas que uso'", recordó Rubén Aguirre entre carcajadas.

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9. Las críticas

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Las críticas hacia el tipo de programas que hacía Roberto Gómez Bolaños lo han acompañado durante más de 40 años, desde dardos lanzados por intelectuales hasta pequeños detalles que irritaban a algunos grupos moralistas.

"Una vez en una escena, como era callejera, había en las paredes ciertos grafitis. Levantaron una serie de protestas en Argentina diciendo '¿porqué ponen eso?' Siempre ha habido detractores y se agarran de cualquier cosa para decir que haces mal", citó el Profesor Jirafales.

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