Expertos chinos afirman que la momia de 1,000 años de antigüedad es robada

Las autoridades de la provincia de Fujian investigan cómo es que la estatua llegó a manos de un coleccionista en Holanda en 1996
monje momificado en estatua budista
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Autor: Naomi Ng
(Reuters) -

Los expertos chinos en reliquias afirman que la momia de un monje de 1,000 años de antigüedad, que se encuentra dentro de una estatua de Buda, se robó de un templo en un pueblo del este de China en 1995, según reportes de los medios estatales de este país asiático.

La momia acaparó los titulares internacionales en 2014 cuando se exhibió por primera vez en el Museo de Drents, en Holanda.

La Oficina de Reliquias Culturales de la provincia de Fujian inició una investigación y encontró fotos y archivos históricos que indican que la estatua pertenecía al templo de un pueblo, en donde la veneraban como a un ancestro.

La oficina continuará la investigación y presentará su reporte ante las autoridades culturales nacionales con el fin de que soliciten la repatriación de acuerdo con los procedimientos normales, dijo un portavoz a la agencia noticiosa estatal Xinhua, el domingo 22 de marzo.

La estatua, que actualmente se encuentra en manos de un coleccionista holandés, estaba en el Museo Húngaro de Historia Natural como parte de una gira por Europa.

El museo anunció en su sitio web que la momia, que originalmente se exhibiría hasta mayo, se retiró de la exposición "a solicitud del socio que la prestó", es decir, el Museo de Drents.

Un misterio sin resolver

No se sabe a ciencia cierta cómo o cuándo llegó la estatua a un mercado en Holanda, en donde un coleccionista privado la compró en 1996.

El Museo de Drents señaló que el propietario, quien pidió el anonimato, la compró legalmente.

La momia se descubrió cuando el propietario la llevó con un experto para que la restaurara.

Sin embargo, no fue sino hasta el año pasado que un grupo de investigadores y científicos llevó a cabo una tomografía computarizada (una imagen tridimensional de rayos X completa) y descubrieron que faltaban los órganos de la momia.

"Pensamos que sería tejido pulmonar, pero encontramos unos pequeños pedazos de papel cubiertos con caracteres chinos", dijo Vincent van Vilsteren, curador de la sección de arqueología del Museo de Drents.

La momia se encontró sobre un paquete de tela cubierta con inscripciones chinas, gracias a lo que se reveló su identidad: un monje budista de nombre Liuquan, quien pudo haber llevado a cabo una "automomificación" para prepararse para la vida después de la muerte.

El proceso de automomificación es una tradición conocida en países como Japón, China y Tailandia, y se practicaba hace más de mil años.

El proceso laborioso y arduo incluye una dieta especial y beber un té venenoso para que el cuerpo sea demasiado tóxico para los gusanos. Los pocos monjes que lograron completar exitosamente el proceso eran muy venerados.

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"Sospechamos que durante los primeros 200 años, la momia se exhibía y se veneraba en un templo budista de China… No fue sino hasta el siglo XIV que hicieron todo el trabajo para transformarlo en una linda estatua", dijo van Vilsteren.

Los investigadores siguen esperando los resultados del análisis de ADN para ayudar a determinar el origen exacto de la momia en China.

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