Gruma le da la vuelta a la tortilla

La firma 38 del ranking 'Las 500' aplicó una agresiva estrategia ante el alza en el precio del maíz.

Preparados para ‘comerse’ al mundo

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En 2011 Gruma compró cuatro plantas en Estados Unidos, Rusia y Turquía para incrementar su producción y atender nuevos mercados. (Foto: Especial)
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Desde abril de 2011, al tener mayores recursos remanentes luego de pagar y contratar nueva deuda, Gruma usó casi 200 millones de dólares (mdd) para salir de compras a Europa y Estados Unidos, afectados por la crisis económica.

El equipo financiero comenzó a buscar plantas que ampliaran la capacidad de producción de Gruma a regiones donde no tenía presencia. Consiguió cuatro plantas a nivel global: Albuquerque Tortilla Company, en Nuevo México; Casa de Oro Foods, en Nebraska; Solntse México, en Rusia; y Semolina, en Turquía.

En Estados Unidos consolidó su posición en el sur con dos plantas a través de canales como restaurantes de comida rápida y mexicana, supermercados y tiendas de conveniencia. Gruma suma 28 fábricas de tortillas en dicho país.

"La estrategia de la empresa de adquirir plantas es consolidar la operación, adquirir mayor capacidad para competir en cualquier mercado y obstaculizar a sus competidores. Sólo con ese control operativo pueden aumentar precios en cualquier mercado", explica el experto en globalización de empresas Ernesto San Román.

En julio de 2011, la empresa adquirió la rusa Solntse México, una productora líder de tortilla de maíz y trigo que provee a supermercados, restaurantes y cadenas de comida rápida en Europa.

En noviembre, la compañía llegó a Turquía al comprar Semolina, uno de los dos molinos de maíz de más alta tecnología del mundo, cuyo valor estratégico es su posicionamiento geográfico. Gruma ya exportaba a Medio Oriente y Europa del Este, pero el molino consolidó su operación en Egipto, Israel y El Líbano.

Hoy Gruma posee 99 plantas en 113 países. Sus principales mercados son Estados Unidos, Europa, México y Venezuela.

En 2012, la compañía hace piloto en México para distribuir tortillas en tiendas de conveniencia. "Aquí, la competencia será frente a empresas que venden pan", explica Silvia Hernández, directora de Mercadotecnia de Gruma.

Se blindan ante alza del maíz

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Maíz (Foto: Photos to Go)
Maíz  (Foto: Photos to Go)

El desabasto y el alza en el precio del maíz obligaron al equipo de Alejandro Barrientos, CFO de Gruma, a revolucionar su estrategia. La empresa tenía que asegurarse de que tendría la materia prima para sus operaciones, además de mejorar el precio que pagaría por ella.

Tenía que cuidarse de no cometer el mismo error que en marzo de 2010, cuando perdió 15.1 millones de pesos (mdp) al intentar protegerse del efecto de las variaciones del tipo de cambio (de peso a dólar) en el precio del maíz.

En marzo de 2011, la firma anunció en su informe anual que compró por adelantado el total de las materias primas necesarias para el año y 60% de las de 2012. La empresa anuncio ganancias de 88.5 mdp con una estrategia de coberturas.

El instrumento usado, conocido como forward, protege la empresa de las variaciones futuras del tipo de cambio, ya que ésta contrata a un tercero que le dará la materia prima a un precio prefijado cuando llegue la fecha de la entrega. En 2010, la misma estrategia falló porque el precio contratado terminó resultando más caro que el del mercado.

Después, la compañía estableció la siguiente parada de la estrategia: incrementar el precio de sus productos en Estados Unidos y México.

Los aumentos hacia los canales de distribución -supermercados, tiendas de conveniencia, restaurantes y tortillerías- fueron de 25% en México y de 15% en Estados Unidos, de acuerdo con analistas de GBM y Santander.

Gruma acordó con los minoristas descuentos y promociones para suavizar el impacto al consumidor. También lanzó nuevos productos y entró a nuevos canales de comercialización para aumentar sus ventas.

"Es una empresa que tiene un liderazgo de mercado y que puede incrementar precios con relación a sus costos, esto es, pasar sus incrementos en costos al precio final para defender sus márgenes", dice Luis Miranda, analista de Santander. "Sobre todo, en México y Estados Unidos, donde tiene una posición de mercado muy clara".

Gruma ‘cosecha’ utilidades

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La creación de ambas empresas coadyuvará en el abasto de alimentos en el mercado venezolano, sostiene el Gobierno de México. (Foto: Thinkstock)
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En 2011 Gruma, el mayor productor de harina de maíz y tortilla en del mundo, cambió agresivamente su estrategia financiera para enfrentar la difícil situación del mercado. Consiguió crecer 658% frente al año anterior y alcanzó la posición número 38 del ranking 2012 de 'Las 500 empresas más importantes de México' de la revista Expansión.

En diciembre de 2010 el sector del maíz en México enfrentó un fuerte desabasto. Por una parte, las heladas en Sonora, la entidad más importante para la industria nacional en el ciclo otoño-invierno, habían hecho estragos en los cultivos con más de 470,000 hectáreas de producción del grano. Además, la sequía en el centro-norte del país sólo permitió que se cultivara 40% de las tierras.

A principios de 2011 el equipo directivo de Gruma, encabezado por Roberto González Barrera, presidente del consejo de administración, buscaba soluciones. El precio del grano en los mercados internacionales registraba alzas de casi 30% de enero a marzo de 2011.

"Este ambiente de gran incertidumbre, acelerados cambios en las variables operativas y financieras, así como un entorno de mayor competencia, pusieron a prueba nuestras capacidades y poder de adaptación", dice el director general, Joel Suárez Aldana.

Se decidió surtir el faltante de maíz -20% de sus insumos anuales- con importaciones de países como Estados Unidos. También se vendió la participación de 8.8% en Grupo Financiero Banorte, generando ahorros y recursos.

Con más de 9,000 millones de pesos (mdp) de liquidez, Gruma compró todas las materias primas que necesitaba en 2011 y 60% de 2012, pagó cerca de la mitad de su deuda y renegoció otra porción a mejores plazos. Destinó 200 millones de dólares (mdd) para adquirir cuatro plantas en Europa y Estados Unidos.

Esta estrategia llevó a la firma a lograr en 2011 un crecimiento en sus utilidades netas consolidadas de 658%. En 2010, éstas habían caído más de 63%.

Suárez, nombrado director general en febrero de 2012, destaca el acierto de esas decisiones: "Los esfuerzos por incrementar nuestras ventas, reducir costos y mejorar la situación financiera de la empresa fueron exitosos".

Se ‘despiden’ de Banorte

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Los granos representan hasta 55% de los costos totales de Gruma, pero la compañía tiene coberturas de largo plazo. (Foto: Especial)
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En 2010, las finanzas de Gruma, presidida por Roberto González Barrera, preocupaban al mercado. Sus deudas representaban poco más de cinco veces (5.05) su flujo operativo. El equipo financiero, encabezado por el CFO Alejandro Barrientos, diseñó para 2011 una estrategia que le dio la vuelta a la empresa.

En enero de 2011 vendió su participación en su empresa hermana, Banorte, también presidida por González Barrera.

La venta le dio a Gruma 9,232 millones de pesos (mdp) de recursos líquidos. Destinó todos los fondos a pagar casi la mitad de los 21,400 mdp de su deuda y contrató nueva por 15,220 mdp con mejores condiciones y plazos. Ahora, el pago importante más cercano está previsto para 2016.

La compañía pudo reducir a la mitad su deuda sobre flujo operativo (2.39 veces su EBITDA) y le generó un ahorro en intereses por 400 mdp. El primer foco rojo en sus finanza quedó apagado.

El equipo financiero además buscaba mejorar la nota que las calificadoras como Fitch y Standard & Poor's (S&P) le daban a su deuda a largo plazo. La intención era alcanzar el ‘grado de inversión' (BBB), reservado a firmas vistas como seguras que, por lo tanto, pagan tasas de interés más bajas.

Hasta mediados de junio de 2012, Gruma mantenía el nivel de ‘inversión especulativa' (BB), dos peldaños abajo de su meta. Sin embargo, con la renegociación de su deuda, la empresa logró préstamos a dos y tres puntos menos de la tasa de interés de referencia del mercado para su categoría y también consiguió plazos de más de cinco años.

"La venta de su participación en Banorte, si bien hizo más pequeños los activos financieros en posesión, sirvió para limpiar la fuerte deuda", dice Gaspar Quijano, analista de Vector Casa de Bolsa.

Los pasivos disminuyeron 36% en comparación con 2010, al pasar de 1,491 a 958 mdd. Hoy, sólo 13% de su deuda es a corto plazo. Quijano explica que esto permitió a Gruma contar con mayores flujos para invertir en nuevas adquisiciones.

Los analistas estiman que la empresa recuperará el grado de inversión durante el primer trimestre de 2013. Pero advierten que continuarán las fluctuaciones en los mercados de materias primas.