Sector salud ve negocio 'al por mayor'

Al margen de los grandes del sector en 'Las 500', cada vez más firmas dan servicios de bajo costo.

La nueva apuesta: salud a bajo costo

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México es el país de la OCDE con el gasto privado en salud más elevado. De cada 100 pesos, 52 los desembolsan las familias debido a la falta de cobertura. (Foto: Thinkstock)
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El sector salud en México ha experimentado en los últimos años el auge de empresas que ofrecen servicios de salud a bajo costo a la población de bajos ingresos.

Éstas se caracterizan por atender a una gran cantidad de pacientes y por concentrarse en una especialidad, de forma que mantienen sus precios bajos sin comprometer la calidad del servicio.

Dichas empresas encuentran un enorme mercado potencial en el país, pues la mitad de la población no está afiliada a los servicios públicos de salud y sólo 5% tiene un seguro médico privado. Según el Instituto Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), los trabajadores que no cuentan con seguridad social son 27.7 millones.

En este escenario, México tiene el gasto 'de bolsillo' en salud más elevado de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; esto significa que el país destina 6.9% de su Producto Interno Bruto (PIB) a gastos de salud: 48% proviene del erario y 52% es gasto privado.

Es decir, las familias mexicanas pagaron en 2011 más de 549,000 millones de pesos por su salud. Mientras que Estados Unidos la proporción del gasto de bolsillo en el total es de 13%, en España es de 20% y en Chile del 34%.

El negocio de la salud aportó muchas participantes al ranking 2012 de ‘Las 500 empresas más importantes de México' de la revista Expansión, como Grupo Casa Saba (46), en comercio de medicamentos; Bayer (127), MSD (158) y Pfizer (168), en farmacéuticas; Centro Médico ABC (345), Christus Muguerza (357) y Médica Sur (379), en servicios, y MetLife (58), GNP (69) y AXA (73), en seguros.

Pero estos gigantes del sector por ahora no entran al nicho de la salud de bajo costo, lo que deja el campo libre a los pequeños que detectaron la oportunidad.

Salud a bajo costo, ¿amenaza o negocio?

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Algunos analistas estiman que la mayoría de los inversores ven que la reforma de salud permanecerá como está. (Foto: Thinkstock)
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Para que un servicio de salud pueda ofrecer precios bajos debe alcanzar un alto grado de estandarización y un gran volumen de pacientes que compensen el margen de utilidad bajo que logra por cada uno, dice Pablo Ramírez, director de Desarrollo Social del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe.

La especialización ayuda a lograr la estandarización, agrega Erick Hagsater, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica.

"No es lo mismo llegar a una clínica pública o privada en la que atienden todo tipo de enfermedades que ir a un lugar especializado donde la clínica está bien equipada y el médico tiene toda la experiencia", explica Hagsater.

Ramírez asegura que las compañías pequeñas tienen una ventaja sobre los gigantes del sector. "Entienden mejor el mercado meta que las grandes firmas", dice.

Las redes hospitalarias y otros grandes proveedores de servicios de salud hasta ahora no muestran interés por disputar ese nicho, ya que son escasas sus iniciativas para los sectores más bajos de la pirámide socioeconómica.

El académico del Tec dice que algunas de las corporaciones establecidas ven el sector de bajo costo como una amenaza y otras lo examinan como una posible oportunidad de negocio. "Los servicios de salud tradicionales van a tener presiones para bajar sus costos", vaticina.

"Los grandes hospitales intentarán comprar clínicas que ofrecen servicios a precios accesibles, pues es más sencillo que desarrollar una nueva unidad de negocio. Si intentan adaptar sus servicios para consumidores de bajos ingresos, el riesgo es muy alto", concluye Pablo Ramírez.

Los ‘padecimientos’ del sistema

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Medicinas. (Foto: Photos to go)
Medicinas  (Foto: Photos to go)

En 2009, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo analizó el gasto de salud en México. Determinó que los sectores de menos ingresos son los que más deben recurrir a sus propios fondos y que muchas veces el monto requerido supera el 30% de la capacidad de pago de cada familia.

Estableció que el Seguro Popular, creado en 2001, no logró su meta de cubrir a la población sin seguridad social. Antes de su lanzamiento, eran 60 millones de mexicanos. Hoy, son 27.7 millones.

Entre 2001 y 2011, por la creación del Seguro Popular, el gasto público en salud aumentó 150%, de 142,000 a 370,000 millones de pesos (mdp) dice Verónica Sosa, experta en salud de la consultora PricewaterhouseCoopers (PWC). Pero ese incremento no se refleja en una mejor atención ni mayor eficiencia.

Las empresas de salud a bajo costo son la prueba de que para mejorar el sistema de salud no es necesario aumentar el gasto público, sino hacerlo más eficiente, argumenta Raquel Morales, profesora de Economía de la Salud de la Universidad Iberoamericana.

"Hay duplicidad en los servicios públicos de salud -asegura la académica-, porque los hijos están asegurados por el papá, la mamá y hasta por la escuela".

De hecho, algunas de estas empresas se ven como complementarias del sistema público.

"Asesoramos a los pacientes para que se inscriban al Seguro Popular, pues, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, 80% de los incidentes de salud se solucionan con atención de primer nivel y en MAPS atendemos de forma rápida y eficaz los problemas cotidianos, como gripa o diarrea. Para problemas más complejos, recomendamos a nuestros clientes que aprovechen el Seguro Popular", asegura Juan Gabriel Gay, fundador de la clínica de servicios de salud a bajo costo, MAPS.

Justamente por ese tipo de recomendaciones, Gustavo Leal, economista de la Universidad Autónoma Metropolitana especializado en salud y seguridad social, considera que estas iniciativas privadas no operan coordinadamente con el sector salud, sino que se recargan en él.

Aprovechan la oportunidad de negocio

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La empresa social espera atender a 6,000 pacientes este año. (Foto: Adán Gutiérrez)
salauno  (Foto: Adán Gutiérrez)

Cada vez más empresas demuestran que los servicios de salud a bajo costo son un negocio rentable.

Tal es el caso de salaUno, clínica especializada en salud visual y fundada en agosto de 2011 por Javier Okhyusen y Carlos Orellana. Con tan sólo dos meses de operación ya generaba utilidades e incluso recibió una jugosa oferta de compra, que rechazaron.

El proyecto surgió a raíz de que los dos emprendedores detectaron una gran necesidad de tratamientos oftalmológicos: la ceguera es la segunda causa de discapacidad en el país y 65% de las personas que padecen cataratas no lo sabe.

La consulta en salaUno cuesta 50 pesos y es válida por tres visitas en tres meses. Para ofrecer esos precios, la clave es lograr una economía de escala al ganarse la confianza de un gran número de pacientes, asegura Okhyusen.

Otra clave son las alianzas. La clínica colabora con fundaciones empresariales, como la de Cinépolis, hospitales medianos que no tienen área de oftalmología.

Los servicios de salud a través de membresías es otra estrategia que han implementado algunas empresas del nicho.

Por ejemplo, la clínica MAPS, un centro enfocado a atender a trabajadores domésticos, un segmento que no puede costear consultas médicas y que no es cubierto por la seguridad social, funciona a través de membresías prepagadas, en la cual el patrón es el titular y ofrece cobertura a todos los trabajadores domésticos de la casa.

La primera clínica se fundó en 2010 por Juan Gabriel Gay, Manuel de la Rosay y Christian Heinrich, en el municipio de Tecamachalco, Estado de México. Desde entonces han vendido 300 membresías que cubren a 500 usuarios, asegura Gay, director de Desarrollo de negocios.

El negocio opera sin pérdidas ni utilidades, pero sus fundadores aseguran que el modelo apuesta al largo plazo.