Montañismo para resistir en los negocios

Aron Ralston se amputó un brazo para sobrevivir en la montaña. Aprende de su historia de éxito; en situaciones extremas se deben tomar decisiones muy difíciles que pueden abrumarte después.
ejecutivo crisis montaña  (Foto: iStock by Getty Images)
Alejandra Velázquez

¿Alguna vez te has preguntado qué harías si quedaras atrapado debajo de una roca, completamente solo, sin señal en tu celular y con poca agua?

Aron Ralston, montañista estadounidense y autor del libro Entre la espada y la pared, que inspiró la película 127 horas, narra cómo logró salir con vida del accidente que sufrió en 2003 mientras practicaba este deporte.

Pasó seis días y cinco noches con el brazo derecho bajo una piedra, circunstancia que lo obligó a amputarse el antebrazo para sobrevivir.

En la actualidad Ralston imparte conferencias a líderes académicos y empresariales en varios países, a quienes explica cómo, al igual que él, pueden encontrar una solución a los momentos de crisis en sus empresas. Contó su experiencia en entrevista realizada por la revista Expansión del 20 de junio 2014.

¿Qué hay que tomar en cuenta al enfrentar una crisis y tratar de superarla?

No pierdas el control aun cuando veas que tienes recursos limitados. Cuando estuve atrapado entré en pánico y perdí el control, pero no dejé que el miedo me controlara. De haberlo hecho, se me hubieran acabado los recursos y estaría muerto.

Es muy importante que a pesar de que atravieses una situación difícil, logres conservar la calma. En mi caso, cuando estaba atrapado logré tranquilizarme y ocupé mi cerebro en intentar pensar cómo racionar el agua y la comida, ponerme lo más cómodo posible, mantener mi cuerpo caliente, y ése fue el estado mental que mantuve. Aun con los altibajos, la tristeza y la desesperación, me di cuenta de que podía mantenerme emocionalmente estable hablando con mi familia en la cámara de video que tenía.

Las crisis son rocas que nos atrapan en la vida. Es una metáfora en la que pienso siempre. Lo importante es que, cuando llegue la adversidad, puedas detenerte a respirar y pensar, idear un plan y buscar opciones. De esta forma tendrás un acercamiento más íntegro al problema, reunirás alternativas y tendrás la cabeza fría para resolver la situación.

Es un error dejarte llevar por tus emociones porque no te permiten ver la realidad. Curiosamente, cuando me di cuenta de que mi mano se estaba pudriendo y que si no me liberaba moriría, fue cuando supe que debía hacer algo. Lo ideal es integrar las emociones y la razón al mismo tiempo.

¿Qué pensaste cuando te cortabas el antebrazo?

Tuve una premonición: vi a mi hijo Leo que nació siete años después. Estaba eufórico. Sólo pensaba en salir de ahí, pero no sabía cómo hacerlo. El reto más difícil fue mantenerme enfocado al objetivo y respirar profundamente.

¿Cuáles son las lecciones que te dejó ese momento y que hoy compartes con los líderes de negocios en tus conferencias?

La lección principal es que por mucho que te duela y sufras, al final puedes recuperarte. Sé que es aterrador, pero no hay más que aceptar el peso de las circunstancias y sonreír frente a la adversidad.

Tres cosas más. La primera, no puedes aprender en cabeza ajena. Tienes que vivir las cosas para saber cuál es el límite entre ser valiente y arriesgarte sin sentido. Aquí es donde entra la analogía entre el montañismo y dirigir una compañía. Hay una línea muy delgada entre lo osado y lo tonto.

La segunda es que siempre debes ver el lado bueno de las cosas. Hay gente que toma algo positivo de la experiencia que pasé y encuentra la perspectiva o algo que faltaba en sus vidas.

La tercera es que siempre debes establecer límites entre qué debes hacer y qué no. Debes aceptar cuando no eres capaz de lidiar con algo, porque si das más de lo que puedes hacer, la carga te va a rebasar. Debes tener claro que, como líder, nadie va a preocuparse por tus límites si no lo haces tú.

Tras sobrevivir a una situación tan difícil, ¿los problemas te atemorizan menos que antes?

No del todo. Después de que me amputé el brazo lidié con el proceso de recuperación física, con un divorcio y con que mi hija se mudara a otro estado.

La adversidad nunca se detiene. Ocurre una y otra vez en la vida, pero siempre tenemos la opción de enfrentarla. Así sucede en la vida personal y en los negocios. Cuando tenemos un reto podemos intentar evadirlo, pero eso sólo trae soluciones a corto plazo. La mejor opción es aceptar y asimilar los retos para crecer a partir de ellos.

Todo reto trae consigo un regalo que no tendríamos de no haber resuelto el conflicto.

¿Qué debes hacer en esa situación límite, continuar con tus planes hasta el final o dar un giro de 180° para salvar tu vida o tu empresa?

Creo que ambas. Hay veces en las que necesitas perseverancia y dedicación, pero es difícil dejar atrás las dudas e incertidumbres cuando no tienes suficiente información sobre los riesgos y oportunidades que vendrán con tu decisión. Es complicado discernir cuándo debes actuar y cambiar tus planes o cuándo ser perseverante.

La sabiduría de elegir entre cambiar o seguir el mismo camino viene con la experiencia, y como líder sólo puedes aprender en la práctica.

No puedes llegar al buen juicio si no experimentas muchas veces las consecuencias de las malas decisiones. Creo que hay una mezcla de varias cosas, yo he vivido el beneficio de hallar la fuerza y la valentía que no sabía que tenía para sobrevivir y seguir adelante.

Sin embargo, para desarrollarse, un líder requiere mucho más que perseverancia. También necesita ser capaz de adaptarse a las circunstancias para aprovechar las oportunidades que vienen de la mano de los momentos difíciles. En mi caso, fue tener la oportunidad de compartir mi historia con los demás. Ciertamente, nunca pensé que mi vida tomaría esta dirección. Tienes que aprender a ser flexible. No puedes mantenerte completamente rígido ni tampoco ambiguo. Debes hallar un camino intermedio para combinar tus atributos.

Una vez que superaste una crisis, ¿qué debes hacer para recuperar tu vida y no abrumarte por el pasado y las decisiones que tomaste?

Debes mantenerte cerca de tu familia y amigos. Ellos son los que te darán el valor, la perspectiva y la motivación para superarlo.

Mi valor salió del amor de mis amigos y mi familia, que me dieron perspectiva y motivación para superar lo que viví. También me ayudó mantenerme en contacto con mi pasión, las actividades al aire libre, como ir a esquiar, caminar o, simplemente, llevar a mi hija de seis meses al parque. Debe ser algo que no tenga nada que ver con los negocios o el éxito.

Ahora ve
La primera tormenta invernal de la temporada cubre de nieve el norte de México
No te pierdas
×