“He delegado demasiado”, Jorge Vergara

El empresario acepta que no ha sabido elegir a sus colaboradores, pero no se arrepiente de nada; comparte la lección de management que aprendió tras la contratación del técnico Johan Cruyff.
jorge vergara  (Foto: Ramón Sánchez Belmont / Revista Expansión)
Diego Graglia y Jessica Bigio
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

(NOTA DEL EDITOR: Ésta es la primera parte del reportaje publicado por la revista Expansión en su edición CEO de alta gestión de noviembre-diciembre 2014. La segunda parte será publicada el martes 9 de diciembre.)

Para los analistas, Jorge Vergara ha cometido el error de no delegar responsabilidades a la hora de liderar el club de futbol Chivas. Pero él afirma que es todo lo contrario: “Eso es una leyenda urbana. Creo que mis grandes errores en Omnilife y en Chivas han sido al revés: que he delegado demasiado”.

“No he sabido escoger al mejor o a los más indicados en su momento”, dice el presidente del consejo de Grupo Omnilife-Angelíssima-Chivas.

“Con la mejor intención (…), por eso invertí un dineral en traer a Johan Cruyff. Pero fue un fracaso total”, agrega el ejecutivo a la revista Expansión en su número de alta gestión CEO, correspondiente a noviembre-diciembre de 2014, cuya suscripción está disponible en el Kiosco Digital.

Desde hace unos años el club de futbol mexicano vive un mal momento. Hoy lucha por alejarse del peligro de caer en la segunda división de la liga.

–No me arrepiento de nada, creo que sólo los fracasados se arrepienten –dice–. Aprender de los errores, sí. Pero arrepentirme, no.

–¿Cuál es su principal aprendizaje?

–El delegar, el de escoger y delegar a la gente que tenía que dirigir, técnicamente y al equipo.

Cruyff, la espina que más duele

Vergara todavía parece enojado con el técnico holandés, que partió en diciembre de 2012. Tras sus casi 10 meses de consultoría, el equipo quedó igual o peor que antes.

Como jugador, Cruyff fue clave en la revolución del futbol holandés en los 70 y como técnico puso la semilla del juego bonito del Barcelona en este siglo. En Chivas, dejó el césped que no quiere crecer en el estadio Omnilife.

La cancha tenía césped artificial porque el plan de negocios del presidente del consejo de administración de Grupo Omnilife-Angelíssima-Chivas contemplaba llegar a la rentabilidad con conciertos de miles de personas que saltaran y bailaran sin dañar el campo.

Pero cuando Cruyff llegó a Chivas como consultor, pidió plantar pasto para que el equipo lograra el juego vistoso de pases y circulación del balón que él siempre defendió.

Durante la entrevista con Expansión, Vergara mira el pasto y, con una mueca de disgusto, explica que el tipo de semilla que Cruyff eligió no crece bien.

–¿Qué le recomendaría no hacer a una empresa que traiga un consultor como él?

–Confiar ciegamente en los éxitos del consultor, sin analizar perfectamente bien que su consultoría no era la más adecuada. Y dos, aceptar su equipo de trabajo sin echarle primero una revisada. Era un equipo de trabajo muy inexperto, su yerno… no vuelvo a permitir nunca en mi vida que alguien me ponga a un pariente en mi equipo de consulta.

Mala reputación

Vergara se ha ganado fama de meterse de más en la operación del equipo de futbol, de no dejar trabajar a sus directores técnicos, de hacerse vocero del club en los medios.

Martín del Palacio, editor del sitio de FIFA en español y colaborador de MedioTiempo.com (portal deportivo de esta editorial), dice que involucra a los futbolistas en actividades poco convencionales, como promociones de Navidad y eventos de Omnilife, su empresa de sumplementos alimenticios.

“Él no da oportunidad a que ninguno de sus subalternos le robe el espectáculo”, resume Juan Carlos Rivera, director de Administración, Mercadotecnia y Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe.

Pero quienes trabajaron con él, al menos en la época de los triunfos, no reconocen esa imagen que le pintan.

No todos lo ven igual

Olimpia Cabral, ex directora comercial de Chivas en los primeros años de Vergara, dice: “La base del éxito era que si tus propuestas le hacían sentido, él te facultaba y te daba responsabilidad total”.

“Cuando entré al Guadalajara me entregó las llaves del Club Guadalajara, del (equipo costarricense) Saprissa y de lo que era el Chivas USA (…) Me dio toda la responsabilidad”, dice José Frangie, director general de Chivcas de 2005 a 2007.

Vergara insiste en que su problema no que no delegue, sino que elige mal a quién delegar.

Sus socios en Chivas USA, Antonio y Lorenzo Cué, tenían buenas intenciones pero “cero experiencia”, dice. Tras 10 años de operar el club como un segundo equipo de Chivas orientado al público méxico-estadounidense, revendió la franquicia a la liga, que en octubre de 2014 cerró el equipo para que se reorganice.

“Pagamos el plato de delegarles, en un mercado muy difícil, con decisiones equivocadas gravísimas, desde (...) asumir que el solo nombre de Chivas iba a ser lo suficientemente poderoso”, menciona el ejecutivo.

Las Chivas luchan hoy por alejarse del descenso de la Primera División. El actual presidente del club, Néstor de la Torre, vuelve a serlo tras su salida en 2009. Vergara dijo que les dejaría el control del equipo a él y al entrenador José Luis ‘Chepo’ de la Torre -protagonistas de la mejor época de Chivas con Vergara- y lo empieza a cumplir.

El mal momento del equipo muestra el contraste con Omnilife, donde la figura de Vergara es casi como la de una estrella de rock.

El éxito duró poco

Vergara llegó al Guadalajara hace 12 años, con poco conocimiento futbolístico y la receta del éxito de Omnilife.

“Es un personaje que vino a refrescar el futbol mexicano, un tipo que vino a apostar”, opina Luis García, ex jugador de Chivas y de la selección y comentarista de TV Azteca.

En un principio, el nuevo dueño de Chivas se rodeó de personas que conocían el medio, como los De la Torre. Apostó por los jóvenes de la cantera y construyó el sistema de fuerzas básicas más importante del país. Y sacó al club de los números rojos.

El equipo llegó a semifinales de la Copa Libertadores en 2005 y al año siguiente logró su undécimo título mexicano. Sus jugadores eran la base de la selección que hizo un buen papel en el Mundial de Alemania. Estaba en uno de sus mejores momentos futbolísticos y los números crecían a la par.

“Económicamente, el club estaba muy bien, teníamos patrocinios muy bien vendidos, y se lanzaron 2,500 productos licenciados al mercado”, cuenta José Frangie.

La época dorada no duró. Los dirigentes futbolísticos y muchos de los ejecutivos que trabajaron con Vergara en esos años dejaron Chivas, en coincidencia con la llegada de Fuentes a la empresa.

“Se empezó a desmembrar todo ese grupo tan unido que existía en todas las áreas –recuerda Frangie–. Para que un equipo sea campeón no solamente importa la cancha, es todo el equipo”.

Vergara cambió de entrenador 21 veces –más tres interinatos– en 12 años. Los futbolistas debieron adaptarse a 21 estilos de juego diferentes. Omnilife, en cambio, sólo tuvo dos directores generales antes de Fuentes.

“Es un hombre al que le gustan los resultados, es un triunfador en la vida y en los negocios”, dice el analista y ex árbitro mundialista Edgardo Codesal. “Con esos niveles de exigencia, lo que tiene a veces es poca paciencia para esperar los resultados”.

“La diferencia –dice Vergara– está en que el perfil de escoger una gente adecuada para Chivas es más difícil que escoger un director general para Omnilife”.

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(Con información de David Izazaga)

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