El CEO que pudo con su ego e hizo crecer a Sports World

Héctor Troncoso emprendió con un gimnasio, luego dejó entrar a un fondo de capital y cedió el poder; fue “doloroso” dice, pero hoy su negocio tiene 41 gimnasios con más de 50,000 socios en México.
hector troncoso, sports world  (Foto: Duilio Rodríguez)
Arantzazú Rizo
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Héctor Troncoso hizo lo que pocos emprendedores se atreven a hacer: puso a un lado su ego y se asoció con un fondo de capital para crecer a Sports World y entrar a Bolsa.

“Tardé dos minutos en decidir. No lo platiqué con nadie. Quería hacerlo. En mi mente emprendedora estaba crecer. Hacerme de recursos y hacer historia en el fitness”, dice el fundador y presidente del consejo de administración de la cadena de gimnasios Sports World.

Troncoso participó como editor invitado en la edición trimestral CEO de la revista Expansión, correspondiente a noviembre-diciembre 2014.

A principios de los 90 el directivo comenzó con un pequeño gimnasio que llamó Sports World Centenario. Le dio personalidad al lugar y en conjunto con un herrero diseñó los aparatos que lo equiparían. Hoy, ese negocio es una cadena de 41 gimnasios en toda la República Mexicana con cerca de 50,000 socios activos.

Sin embargo, el paso de ser emprendedor con una empresa family&friends, en donde siempre se hacía lo que él decía, a tener como socio al fondo de capital privado Nexxus, en el que debía buscar rendimiento y ahorros, lo cambió.

Un proceso de miedo

Troncoso pasó por un proceso no solo financiero sino psicológico, que incluso le llegó a dar miedo: “Era el 100% de mi patrimonio. Una mala decisión sería fatal. Sí hubo un momento en que no dormía”, dice a la publicación, cuya suscripción está disponible en el Kiosko Digital.

“Un amigo me dijo: 'Llegaste a comprar jefes'”. Él asegura que, cuando llegó Nexxus, el desafío fue juntar dos filosofías distintas. “Como si fuera un matrimonio, te tienes que ir conociendo, sacrificar cosas y darte cuenta de que tú ya no mandas al 100 tu empresa. Las decisiones ya no las tomas tú sino un consejo”.

Como editor invitado, Héctor Troncoso eligió cinco textos que formaron parte de la publicación, los cuales abordan temas como el aumento y la calidad en los precios, la apuesta por el mejor talento, al capital privado, la importancia de las redes sociales para una marca y el dominio del ego. Estos elementos son esenciales en su gestión al frente de Sports World y de ellos platicó en entrevista con ExpansiónCEO.

Defensor implacable del cliente y los empleados

Cuando Nexxus llegó a Sports World, Héctor Troncoso dice que se puso necio con dos cosas: no mermar la atención de los clientes y no afectar a los trabajadores.

“Sí hubo recortes, sí hubo estrategias diferentes, pero siempre traté de evitar estas dos cosas. Lo que más peleaban ellos era cobrar más, recortar gastos, pero todo se puso en una balanza (clientes, empleados y salud financiera)”, dice, pues le explicaron que de nada sirve todo el esfuerzo si la bolsa está vacía.

El directivo asegura que los empresarios deben atreverse. “En el momento en el que un líder logra superar ese proceso y entra a buscar capital institucional, crece. Y eso es lo que yo quería, crecer”.

-¿Te imaginaste este crecimiento?

No. Jamás imaginé que fuese entrar a Bolsa. Cuando empecé la empresa, en los años 90, me conformaba con tener un sueldo de 3,000 a 4,000 pesos; quería tener un 'depa' como muchos de mis cuates. Esto no lo tenía considerado. Cuando me asocié con el fondo dije: si llegamos a 12 clubes, la empresa estará bien. Fueron 14 y luego, de pronto, sale la oportunidad de hacernos públicos. Así tenía que ser, y ha sido, paso a paso.

-¿Crees que fue suerte, trabajo o una combinación de los dos?

“Como me decía un amigo que tenía mucha suerte, 'si me levanto a las cinco de la mañana, abro el negocio, cierro a las 11 de la noche, tal vez la suerte me sigue, pero esta suerte no la tiene alguien que no trabaja intensamente'. Yo creo que la gente que tiene suerte es la que le dedica todo el tiempo a su negocio, y tiene mente positiva. La suerte la llamas tú y tiene que ir contigo de la mano”.

Su padre, el mejor consejero

El padre de Héctor Troncoso tuvo la fortuna de estar bien económicamente hasta 1987, cuando ocurrió el crack de la Bolsa. “Perdió casi todo. Sólo le quedó una propiedad: el Club Tarango”. Fue de él de quien, dice, aprendió las ganas de trabajar pese a las adversidades.

Ahí inició. “Esa propiedad (Club Tarango) se hizo por un crédito por 450 millones de viejos pesos. Lo sacamos adelante y empezamos a construir”. Troncoso tenía 20 años y trabajaba con su papá.

Sin embargo, no estaba del todo satisfecho. Quería hacer algo más. No un club de esparcimiento como el Club Tarango, sino uno de actividad física. Un lugar donde la gente fuera a hacer ejercicio. Así surgió Sports World.

Con una maqueta del tamaño de una mesa en la que había plasmado sus ideas e invertido 18,000 pesos. Para el primer gimnasio, dice, consiguió un crédito que le daba 20,000 pesos al mes, “y con eso yo hacía maravillas”.

-¿Qué es lo que más le aprendiste a tu padre?

El mejor consejo de mi padre fue “rodéate de gente mejor que tú”. Y así lo he hecho. Si una persona es mejor que tú, hay que reconocerlo. Hay que hacer a un lado los egos. Para mí, ha sido fundamental saber cuáles son mis limitaciones, porque como CEO pocas veces somos capaces de darnos cuenta de ellas.

Un psicológo para liderar mejor

Héctor Troncoso dice que para que un CEO reconozca sus debilidades, se requiere de humildad.

“Algo que a mí me ha servido es ir al psicólogo. Es como ir al doctor. Un CEO o alguien que maneja gente tienen que verificar su actuar, que su ego no sobrepase sus capacidades”, comenta.

-¿Cuáles son tus debilidades?

Como todos, hay muchas cosas en las que no soy bueno y en las que sí las exploto. Me apoyo y confío en mi equipo. En todo lo que tiene que ver con visión, estrategia, fusiones y adquisiciones, y crecimiento, estoy al 100. Algunas tareas administrativas las delego.

-¿Cuál es el síntoma de que alguien en una empresa está controlado por el ego?

En el momento en el que tu equipo comenta algo malo sobre una persona es porque el equipo ya no aguanta. Ahí deben entrar los directores. Tratar de detectarlo y resolver. Lo peor para los negocios es tener gente con superyó.

Lee: El peor enemigo de tu liderazgo es tu voz interior

Se puede volver una compañía en riesgo, un desastre para la productividad. Para que una empresa esté llena de gente que le guste su trabajo, que sea productiva y comprometida, debe tener valores y debemos saber detectarlos.

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-¿Consideras que un CEO nace o se hace?

Nace y se hace. Hay directores, en ciertas empresas, que se hacen y no nacen, entran y se forman a la fuerza. Un CEO se puede hacer por los estudios que tiene y por el manejo que tiene de su especialidad, pero hay otro que nace y es el que sabe sacar lo mejor de las personas con las que trabaja. Eso, para mí, es ser un buen CEO.

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