¿Lluvia de ideas con tu equipo? Quizá no sea tan eficaz

La técnica grupal funciona en ciertas condiciones, aunque la práctica individual es más efectiva; conoce los tres mandamientos del brainstorming según expertos y asegúrate de obtener la mejor idea.
lluvia de ideas  (Foto: iStock by Getty Images)

Por décadas la lluvia de ideas o brainstorming ha sido una técnica grupal en cualquier lugar donde se necesita encontrar las ideas más originales y en mucho mayor número que las que resultarían si cada persona, por separado, aplica este método. Pero la 'lluvia solitaria' es más efectiva.

En los años 50 del siglo plasado, Alex Faickney Osborn creó el brainstorming. En esos años era presidente de una firma de publicidad.

Durante sus reuniones de trabajo observó que más tardaba una idea en ser propuesta por alguno de los participantes que en ser juzgada por algún otro asistente. Si alguien calificaba la idea del otro como muy pobre, irreal, complicada o, de plano, muy estúpida en presencia del jefe, maestro o responsable del grupo, traía como inmediata consecuencia que, en lugar de verse estimulada, las alas de la creatividad serían cortadas de raíz.

Estableció entonces los principios generales de la lluvia de ideas, que según él aceleraba el proceso de generación y mejoraba la autoestima de las personas, publica la revista Quo en su edición de enero 2015.

El publicista concluyó con base en su experiencia laboral que a la persona promedio podía ocurrírsele el doble de ideas mientras trabajaba con un grupo que siguiera su tormentosa metodología, que las que tendría trabajando a solas.

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Cada quien por su lado…

No obstante, los críticos no tardaron en aparecer para refutar a Faickney. En 1958, uno de los detractores encontró que las personas que practicaban su propia lluvia de ideas de manera individual tenían más y mejores ideas que quienes lo hacían en grupo.

Este resultado ha sido confirmado por diversos estudios durante todas las décadas siguientes. Pero éstos no han ocasionado que el atractivo del brainstorming 'tradicional', grupal, disminuya en lo más mínimo.

¿Por qué supuestamente no tiene el éxito esperado? Éstas son las principales razones:

El holgazaneo social. Cuando existe la posibilidad de que en un grupo los holgazanes pasen inadvertidos, éstos la aprovechan.

La angustia a la evaluación. El miedo de que no falte quien piense que una idea y quien la propuso son bastante estúpidos.

El bloqueo productivo. Olvidar o desechar una idea propia porque cuando a alguien se le ocurrió, otro más estaba exponiendo 'su' idea.

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Pero quienes adoran organizar y participar en lluvias de ideas no deben temer una sequía. Los estudios indican que es posible evitar esos problemas si la tormenta ocurre anónima y electrónicamente en las computadoras de cada participante.

El verdadero milagro es que quienes toman parte en tan creativa sesión, por lo general terminan convencidos de que, gracias a ellos, el mundo puede seguir girando sin necesidad de un Alva Edison o de un Steve Jobs.

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Los 3 mandamientos del brainstorming

Para estar seguro de que lo que organizas realmente es una sesión de lluvia de ideas y no un pretexto para comer galletas, tomar café, platicar y coquetear con los compañeros, debes cumplir con lo siguiente:

1) El grupo debe ser de entre cinco y siete personas. Con más se vuelve incontrolable y con menos no se generan suficientes ideas.

2) No se permite criticar las ideas, todas son bienvenidas sin importar qué tan improcedentes o absurdas parezcan; es más, cuantas más sean, y más extravagantes, mejor.

3) Si no sigues estas reglas al pie de la letra, no importa y puede que, inclusive, sea mejor, pues de lo que se trata es de que la lluvia de ideas sea espontánea, divertida y, faltaba más, creativa.

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