¿Aplicas presión a tu equipo por igual? Estás errando

Personalizar el liderazgo ayudará a mejorar el rendimiento de tu empresa, según un experto español; Ángel Castiñeira recomienda adaptar la motivación, la urgencia y el tiempo a cada colaborador.
presion  (Foto: iStock by Getty Images)
Alejandra Velázquez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Si has estado presionando a todos tus colaboradores de la misma forma, es probable que tu estrategia fracase. El rol de un líder es adaptar la presión, la motivación y el tiempo de entrega a cada colaborador, dice el director del Departamento de Ciencias Sociales de la ESADE-URL, Ángel Castiñeira.

“Como un jardín, no todas las plantas son iguales. Hay rosas, margaritas y cactus. Unas necesitan podarse mucho, más o menos agua, sombra. Esto significa que el trato debe ser impersonal y el seguimiento, detallado”, dice Castiñeira a la revista Expansión del 27 de marzo de 2015, cuya suscripción digital está disponible en el Kiosco Digital de Grupo Expansión.

A esto le llama liderazgo transaccional y tiene tres instrumentos:

Termómetro

(Motivación)

Manómetro de presión

(Sensación de urgencia)

Cronómetro

(Tiempo de entrega)

+ Calor + Presión + Tiempo
¿Cuándo usar? ¿Cuándo usar? ¿Cuándo usar?
Colaboradores con poca energía. Colaboradores que trabajan mejor bajo presión. Colaboradores que requieren más tiempo para terminar un proyecto.

 

“El líder debe tomarle la temperatura al equipo, saber qué presión utilizar y durante cuánto tiempo. Es un juego delicado. Te puedes quedar corto o pasarte”, agrega el doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universitat de Barcelona.

De no utilizar bien los tres instrumentos, se corre el riesgo de “dormir” al equipo o tenerlo angustiado todo el tiempo

“Cuando encontramos el punto ideal, el rendimiento se multiplica geométricamente. Se trata de hallar las condiciones óptimas, y se requiere un grado de flexibilidad enorme”.

“Lo de la presión y el calor es muy difícil porque funciona de forma individual. Hay gente que trabaja mejor bajo presión en poco tiempo, y hay gente que necesita tener tiempo y estar tranquila”, asegura.

Liderar a cada persona

De acuerdo con Castiñeira, debe existir la conciencia de que hay diferentes tipos de trabajo y empleados con grados distintos de motivación.

“Si yo tengo trabajadores creativos en el área de investigación, y no les doy libertad, los perderé. Ahora, si trabajo con personal poco calificado en el que la motivación para innovar y la creatividad juega muy poco, es posible que tenga que ser más autoritario”.

Cómo decir las cosas y a quién

El profesor enfatiza que como líder es muy importante saber qué se puede decir y a quién, pues no todos toman las noticias, alcances y metas de la organización de la misma forma.

Leer: CEO, cuidado al dar noticias a tu equipo

“Hay veces que no hay que decirle todo al grupo. El líder de un grupo dice: ‘Vamos a subir esa montaña’. En realidad, su objetivo no es subir esa montaña, sino la que está atrás, que es mucho más alta. Si se lo dijera de forma anticipada al equipo, es posible que algunos se desanimen y se desmoralicen”.

“Yo puedo confiarte a ti que la organización va mal, y eso podría ayudarte a asumir mayor compromiso. En cambio, si se lo digo a otra persona, igual y lo que hago es hundirla”.

4 cualidades básicas de un líder

1. Ser guía. “La mayor parte de los seguidores esperan que sus líderes puedan responder a las preguntas “¿hacia dónde vamos?, ¿dónde estamos?, ¿qué nos va a pasar?”, dice Castiñeira.

2. Que dé confianza. “Para ser confiables, los líderes deben ser coherentes entre lo que dicen, hacen y lo que se espera de ellos”.

3. Que tenga la función de aglutinador. El académico señala que esta cualidad es muy común. Deben tener la habilidad de unir a un grupo de personas.

4. Energizante. “(Debe tener) la capacidad de darle energía al grupo (termómetro, manómetro y cronómetro)".

… ¿Y qué es lo que no debe tener un líder?

“Lo primero es la arrogancia. A veces, la gloria derivada del éxito repetido genera una especie de borrachera al creer que uno está por encima de todo”, dice.

Leer: El síndrome de Hubris, ¿la enfermedad de los líderes?

“Tomar decisiones unilaterales, gratuitas y caprichosas es otra de las cosas que hay que evitar. Así como no tener un equipo colegiado de dirección y no planificar”.

Castiñeira llama otro error frecuente “el lado oscuro de la fuerza de Darth Vader”, el personaje antagonista de la saga La Guerra de las Galaxias.

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“Con esta analogía explico cómo algunos líderes comenzaron siendo excelentes, justos, íntegros, pero se emborracharon de poder y se transformaron en Darth Vader”.

“A diferencia de las películas, aquí no hay bueno, muy bueno o malo, muy malo. Somos los que somos. El liderazgo transforma la realidad, pero también nos transforma a nosotros”.

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