Los mejores MBA en México 2007

Por tener la mejor currícula académica, la EGADE de Monterrey ostenta el primer lugar del ranki y aunque el ITAM y el IPADE, también cumplen requisitos altos, quedan empatados en segundo luga
El ITAM de Alberto Baillerès, tiene un claro perfil (Especia
Tania Lara y Gonzalo Aranguiz

Una escuela de negocios necesita, para ser líder, muchos recursos económicos y cuatro elementos fundamentales: académicos expertos, acreditaciones internacionales, publicaciones de calidad y la preferencia de los reclutadores. Las tres primeras escuelas de nuestro ranking –EGADE Monterrey, ITAM e IPADE– cumplen con todos estos requisitos. Pero la número uno es la Escuela de Graduados en Administración y Dirección de Empresas (EGADE) de Monterrey y la principal razón es que tiene la mejor masa crítica académica, es decir, la mayor cantidad de profesores con doctorados y maestrías en el extranjero. El ITAM sólo cuenta con 60% del nivel en plantilla de docentes de tiempo completo que tiene la EGADE, y no se diga del IPADE, que tiene 51% del nivel máximo de la regia.

Otro punto a su favor es su internacionalización, en parte gracias a su vinculación con el ITESM, que le suma un gran posicionamiento a nivel global gracias su extensa la red de instituciones con presencia en los cinco continentes. La visión de la EGADE de Monterrey es desarrollar una escuela de alcance internacional, asegura su director, Antonio Dieck.

La tarea de atraer a profesores de excelencia es cada vez más difícil. En Estados Unidos el salario de un docente es superior a los 90,000 dólares. Además ya existe una incipiente competencia  entre las escuelas locales por sus currículos. “No es fácil atraerlos, hay que convencerlos con un modelo educacional y un equipo de trabajo, no sólo el incentivo monetario”, afirma Álvaro de Garay, director de la EGADE de la Zona Metropolitana del DF.

Los alumnos también hacen la diferencia. La EGADE tiene el sex appeal suficiente para atraer a personas que están en plena carrera corporativa. Empresas regias como Cemex, FEMSA, FAMSA o Ternium Hylsa son ‘clientes’ firmes de esta escuela.

En cuanto a las acreditaciones internacionales y las relaciones con universidades extranjeras, las tres primeras de la tabla compiten en el mismo terreno. La EGADE cuenta con la SACS, una ‘visa’ que otorga validez a sus programas en EU y con la AACSB (de la agencia internacional de acreditación de programas de licenciatura y posgrado de negocios) que garantiza el nivel más alto de calidad y mejora continua de las escuelas. En sintonía con las exigencias del mercado, el IPADE y el ITAM también cuentan también con esta acreditación.

“Hoy las escuelas se están peleando por acreditaciones. Es, actualmente, una de las mejores herramientas de ventas”, dice convencido Arturo Fernández, rector del ITAM.

Lo que dicen los empresarios
Para armar este listado, cada año se incluye una encuesta con las principales empresas del listado de las 500 de Expansión, para cruzar la información académica con la percepción (y la real contratación de egresados).

Aquí el trono lo sigue ocupando por segundo año consecutivo el IPADE: 96% de los encuestados la mencionaron entre sus cinco primeras preferencias. La EGADE tiene 75% de los votos y el ITAM, 76%.

En cuanto al resto, sobresale el predominio de la EGADE en otras regiones del país como la zona Metropolitana, la zona centro, Guadalajara y Chihuahua. Detrás de este esfuerzo está Jaime Alonso Gómez quien dirige las 33 sedes de la red regia. Su objetivo es lograr que el resto de los campus ofrezcan la misma calidad y apuntar hacia la internacionalización de su programa.

No son los únicos en esta cruzada. El ITAM tienen acuerdos con cuatro escuelas: la Arizona State University, la Florida International University, la EGADE y otra en Francia. “El éxito de la escuela se debe a la relevancia de nuestro plan de estudios, en estar actualizando permanentemente nuestros programas”, explica Aturo Fernández, rector del ITAM.

“Conozco muchos genios de Harvard que no han hecho nada y conozco alguien que salió del Centro de Estudios Superiores del Norte de Veracruz y es un empresario muy exitoso”, dice el cazatalentos John Smith, de la firma Smith Search.

La especialidad de la casa
Antes de escoger una maestría hay que tener en cuenta que existen al menos tres tipos de escuelas de negocios: las que se especializan en un área geográfica; las que se enfocan en un área de conocimiento y las que desarrollan habilidades generales de management.

Hay escuelas que no definen su oferta por su ubicación, sino por un área temática. En EU, por ejemplo, es bien sabido que los egresados de Wharton son los mejores en finanzas, así como los de Kellogg son los mejores en mercadotecnia.

Lo mismo comienza a suceder con las escuelas mexicanas. Por ejemplo, la EGADE de Monterrey ofrece doble titulación con las universidades de Carolina del Norte, de Thunderbird y de Hong Kong, así como programas virtuales con las escuelas de negocios de Thunderbird, London Business School y la red de universidades Asia Best 21. “Nuestro programa está desarrollado para gente que quiere trabajar o ya está trabajando en una empresa multinacional”, comenta Antonio Dieck, director de la escuela. El objetivo de esa institución es traer una visión global a las aulas, sin necesidad de que el alumno tenga que salir del país.

Del mismo modo, la Universidad de Monterrey está más vinculada con los temas de capital humano y organizacional. Además del contenido tradicional de un MBA, la escuela ofrece talleres prácticos en innovación y desarrolla talleres de ética empresarial. “Algo peculiar del programa es que los alumnos hacen un proyecto de innovación y cambio en su empresa”, explica Guadalupe Martínez de León, directora de Posgrados en Negocios de la universidad. Por esta razón, no admiten alumnos recién graduados. “Buscamos gente con experiencia que puedan aportar sus conocimientos en la clase”, asegura.

Otras universidades mexicanas también definen sus fortalezas en áreas de conocimiento específicas. Por ejemplo, la UNAM está más dedicada a la investigación pura y la docencia. La Universidad Iberoamericana y el ITESO destacan por la parte humanista del liderazgo así como los valores éticos en los negocios. Mientras que la Universidad Autónoma de Guadalajara sobresale por su dominio en ciencias administrativas, la Universidad de las Américas de Puebla (UDLA) está más inclinada hacia la mercadotecnia y la Anáhuac del Sur hace especial énfasis en temas de gobierno corporativo.

Sólo para directores generales
Hay otro tipo de escuela, mucho más enfocada en desarrollar habilidades para quienes ocupan puestos directivos. Este modelo educativo surgió en Harvard, una escuela que presume el mayor número de puestos de dirección general ocupados por sus egresados.

En México, esta bandera la enarbola el IPADE que surgió hace 40 años con ayuda de la escuela de negocios de Harvard y el IESE de España.

“La ventaja del IPADE contra otras escuelas es que su metodología exige que los estudiantes tengan un número de años trabajando antes de cursar el programa. Eso les da un valor agregado”, opina William Gaber, cazatalentos de la firma Korn Ferry International y para quien el IPADE es la escuela preferida en el perfil de un candidato.

El proceso de selección de esta escuela no se basa en exámenes de conocimientos ni en el puntaje obtenido en el examen de GMAT. ¿En qué se fijan? En dónde ha trabajado el aspirante, qué puesto tiene y cuál es su nivel de decisión. En sus programas de alta dirección (AD y AD2) sólo admiten a candidatos que sean dueños o directores generales de una empresa. Esto permite que los mismos estudiantes expongan los casos de sus propias empresas para discutirlos en clase con otros compañeros.

El fuerte del IPADE no son los programas de intercambio porque sus alumnos (en su mayoría, altos ejecutivos) no pueden abandonar sus puestos actuales para cursar un semestre en alguna universidad extranjera. Las clases se imparten en español pero combinan casos de compañías multinacionales con empresas nacionales. 

En promedio, los estudiantes de esta escuela ganan entre 2,100 y 3,800 dólares mensuales antes de cursar una maestría en administración y logran aumentar su sueldo entre 25 y 42% al egresar. En opinión de John Smith, esta maestría es un valor agregado porque ayuda a garantizar la capacidad y las habilidades del candidato.

Local dentro del mundo global
La tercera clasificación corresponde a escuelas especializadas en un área geográfica y que alimentan de talento a las empresas locales. La mayoría de los egresados trabajan a un radio de 50 kilómetros de la escuela.

Es el caso del ITESO de Guadalajara, donde seis de cada 10 alumnos son gerentes jóvenes que trabajan en la industria electrónica de Jalisco, en empresas como HP, Motorola, Intel, Flextronics o bien, en empresas tapatías como Laboratorios Sofía, Corporativo Fragua o Grupo Urrea. La mayoría de estas compañías pagan una parte de las colegiaturas a los empleados con mejores perspectivas de crecimiento.

Esta universidad ofrece un precio competitivo. “Nos ubicamos a mitad de la escala. Estamos por debajo del costo del IPADE y de la EGADE, pero por arriba de la Universidad de Guadalajara y la Universidad del Valle de Atemajac”, asegura José de la Cerda, director de relaciones exteriores del ITESO.

Además del precio, esta escuela tiene convenios con otras universidades para invitar a profesores a dar pláticas, está en contacto con la red de universidades jesuitas a nivel mundial y ofrece posibilidades de intercambio. “Nuestra estrategia es ofrecer una maestría competitiva”, dice De la Cerda.

La red de escuelas de la EGADE zona centro, del Tec (que comprende los campus del Estado de México, Querétaro y Toluca), también cuenta con oferta para empresas de la región.

María Fonseca, directora de la EGADE en el Estado de México, define a su escuela como hands on (práctica), porque la mayoría de sus alumnos trabajan en la zona industrial.

Ésta es la razón por la que sus programas incluyen temas que atraviesan la organización, desde los procesos industriales y operativos, a los de finanzas y gestión, ya que la mayoría de los estudiantes son ingenieros en las plantas de la zona.

Otras escuelas enfocadas en desarrollar talento para las empresas locales son la UDLA y la Universidad de Monterrey, cuyos alumnos viven en estas ciudades o en zonas aledañas. “Nuestro mercado es Monterrey y los alrededores. También hay estudiantes de Linares o Saltillo que puede venir un par de días a la semana a nuestras sesiones de 6.30 a 21.30”, explica Guadalupe Martínez de León, de la escuela regiomontana.

El sí de las empresas

Tomar la decisión
En México, ya existen más de 150 universidades que ofrecen posgrados de negocios o educación ejecutiva. Tan sólo en el DF hay 36 instituciones que dan la maestría en administración, según la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

“Con los MBA, puede haber mucha dispersión”, asegura Guadalupe Martínez de León, directora del área de posgrados en negocios de la Universidad de Monterrey.

Hoy, es tan importante elegir la escuela como a los compañeros de clase, quienes aportan la mitad del valor de un programa de este tipo.

No será lo mismo estudiar con recién egresados que con ejecutivos de multinacionales o ingenieros que trabajan en plantas industriales del Estado de México. “A los alumnos los llama el prestigio de la escuela y toman la decisión final por sus acreditaciones,” afirma Arturo Fernández, rector del ITAM.

También es importante considerar los métodos de enseñanza utilizados por cada institución.

La EGADE de Santa Fe, por ejemplo, busca crear un ambiente de aprendizaje donde las clases se imparten con team teaching, es decir, un docente con gran experiencia teórica más otro que tenga experiencia tipo práctica en la industria. “Queremos ser la mejor escuela de negocios en América Latina”, sentencia Orla Branigan, directora de MBA en el campus de Santa Fe. “La industria es tan especializada, que las empresas esperan ese nivel de especialización de nuestros estudiantes. Por eso son tan importante las especializaciones y el team teaching, que agrega esa experiencia”, afirma.

Si se trata de métodos de caso, modelos matemáticos para la toma de decisiones, simuladores virtuales, la formación de equipos de trabajo. Si la escuela organiza discusiones y exposiciones grupales, donde invita a expertos de la industria, o si el programa incluye la creación de un plan de negocios, cada método crea diferentes experiencias de aprendizaje y se orientan más hacia lo teórico o lo práctico.

La competencia entre las escuelas mexicanas aumenta. Hoy, la mayoría de las universidades mexicanas tienen convenios con universidades del extranjero. Por eso, es más importante buscar que cuenten acreditaciones internacionales que respalden la calidad de sus programas, como sucede con la EGADE, el IPADE, el ITAM, la UDLAP, la UDEM y la UDLA en el DF.

Un MBA es una buena carta de presentación en el competido mercado laboral. Sin embargo, todo es relativo. “El que tiene un MBA entra más fácil a la empresa, con más dinero y mayor rango”, asegura el cazatalentos John Smith. “Pero dos años después, otro sin maestría puede rebasarlo”, agrega. Al final, toda empresa busca gente con talento, energía, visión y capacidad de liderazgo, cosas que no necesariamente se aprenden en una maestría en administración.

La carrera del egresado siempre dependerá de cuánto sepa definir sus objetivos, qué tanto conozca sus capacidades, o si sabe negociar y comunicar.

“Es muy interesante encontrar gente así”, asegura William Gaber.

Con información de Bárbara Anderson y Heriberto Ramos.

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