El salto sin red

César Ortega vendió la empresa que durante 28 años estuvo a su cargo sin tener un plan concreto aunque nunca estuvo totalmente inactivo, acostumbrarse a emprender fue una tarea difícil.
Veronica García de León

César Ortega de la Roquette resolvió cambiar de vida cuando llegó a los 40. Llevaba 28 años al frente de Bimsa, la empresa de investigación de mercados que fundó su padre, y que él decidió vender a la francesa Ipsos, ansiando experimentar algo nuevo. “A esa edad tomas conciencia de que no eres eterno y hay que tratar de hacer cosas que has anhelado”, refiere.

En 2000 acordó asociarse con la firma francesa Ipsos. El trato fue que seis años después sus socios tendrían una participación mayoritaria en el negocio; él había resuelto que les vendería 100%, pues no le motivaba quedarse como socio minoritario. En julio de 2006 y a sus 45 años cerró la transacción.

Si bien Ortega tenía la inquietud de probar algo diferente, no tenía un plan definido. Sabía que su actividad estaría dentro del sector servicios y muy posiblemente como empresario. Pero su razonamiento fue: “Una vez fuera tendré suficiente tiempo para pensarlo”.  La decisión la tomaba libremente, sin una presión económica detrás y apoyado por su esposa y tres hijos.

Sabía que vendría una etapa de duelo, de asimilar su situación, de acostumbrarse a una vida nueva y emprender algo distinto. Pero fue más difícil de lo que pensó. No tomó conciencia del peso de su decisión hasta que regresó de unas merecidas vacaciones.

“Nada te prepara para un cambio tan drástico”, dice. Aunque en realidad nunca estuvo inactivo: rentó una oficina desde la cual analizó algunas ofertas de trabajo y elaboró una serie de proyectos propios.

Pero creció en él un malestar que no esperaba. “Me sorprendí a mí  mismo extrañando; algo que pensé que no me pasaría. Extrañaba una zona de confort, un equipo de trabajo, el poder y la influencia que desde mi ámbito tenía”, dice Ortega.

Hoy, a toro pasado, reflexiona: “Te pega el ego. No es lo mismo llegar a la oficina de director de una gran empresa que a una oficina rentada”. Sentía incertidumbre sobre su futuro y cuál era la mejor decisión que debería tomar.

La crisis se aderezó con la imposibilidad de hacer el ejercicio físico al que estaba acostumbrado. Una repentina lesión le impidió participar en una maratón para la cual venía preparándose y lo llevó a una periodo de inactividad.

En enero de 2007, comenzó un proceso que le ayudó a poner en perspectiva  su vida profesional. Revaloró la experiencia de los años trabajados y se dio cuenta con qué contaba.  “Recobré confianza y autoestima”, cuenta César.

En abril de ese año se sintió recuperado y decidió integrarse a Bimsa Reports, una empresa fundada por su padre, que provee de información táctica a la industria de la construcción.

La transición le sirvió para reafirmar sus preferencias. “Me di cuenta que lo que me motiva es hacer crecer negocios, hacer diagnósticos, tomar decisiones, ejecutarlas”, dice. Este año tiene previsto que la empresa que dirige crecerá 45%.

Sus tips:

  • No subestime las repercusiones de una decisión tan trascendental.
  • No importa que uno crea estar consciente siempre vale la pena tener la mayor claridad posible.
  • En la vida siempre es bueno recurrir a alguien que te aconseje.
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