Todos los hombres de Cintia Angulo

No. 6 del Ranking. Cintia Angulo de Leseigneur. 49 años y 2 hijos. Originaria de Veracruz. Presidenta de Alstom Mexicana
Hija de petroleros, el círculo natural de Cintia siempre ha
Adolfo Ortega

Una mañana de octubre, los ejecutivos de Alstom departen con socios, clientes y empleados en su fábrica de Morelia. Esperan al presidente Felipe Calderón que inaugurará la ampliación de la planta. De pronto, el español Jesús Aragonés, director de Iberdrola, pregunta: “¿Qué hace un hombre de 55 años si enviuda?” Nadie responde. “Se vuelve a casar o se muere”, dice. “¿Y una mujer? Se pinta el pelo, baja de peso, cambia de look… les digo, la mujer es superior al hombre”. Cintia Angulo, la anfitriona del evento, celebra el comentario que Aragonés hace en su honor.

Minutos más tarde, el Presidente entra a la planta acompañado por el gobernador de Michoacán, un alcalde, dos secretarios de Estado, un embajador… y muchos guardias. Entre todos ellos apenas se alcanza a ver el 1.55 de estatura de Cintia. Primera al micrófono, dice que en esa planta se producen piezas para el EPR. El auditorio sonríe y murmura. Ella continúa, sin percatarse de la confusión ni aclarar que se refería al reactor nuclear más potente de la actualidad y no a la guerrilla que semanas atrás hizo explotar varios ductos de gas de Pemex.

Termina el evento y Angulo pide a los ejecutivos de Iberdrola y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que posen con ella para una foto. Luego hace lo mismo con colaboradores y obreros. “¿Se acuerdan cuando hace año y medio me presentaron con ustedes?”, les pregunta, “ese día me temblaban las piernas”. Eran otras épocas. Esta compañía, que a fines de los 60 construyó los primeros vagones del metro capitalino, llevaba siete años sin ganar una licitación. Su prestigio estaba por los suelos luego de los actos de corrupción cometidos por algunos altos ejecutivos de la firma francesa y sancionados por el gobierno federal. “Los políticos tenían vetada a esta empresa”, recuerda un periodista de la fuente. “Hace un año hubiera sido imposible que viniera el Presidente”, concede Martín Caracoche, uno de los colaboradores más cercanos a la ejecutiva. Las cosas cambiaron en 18 meses. El Presidente se toma la foto con Cintia y Alstom ya no está en la ‘lista negra’. Por eso la ejecutiva luce tan contenta. Come quesadillas y bebe vino blanco con su gente.

Se ve contenta entre puros hombres. Este ambiente le es familiar. Cuando tenía cuatro años, su padre solía ocultarle la cabellera debajo de una gorra, la vestía con un overol y la llevaba consigo a su trabajo, en los campos petroleros de Petróleos Mexicanos, en Poza Rica, donde no permitían la entrada a mujeres.

Cuando tuvo edad para ir a la universidad, una rebeldía sexista la condujo a la UNAM, en lugar de ir al Tec de Monterrey o a la Universidad Iberoamericana. “Se decía que tenías que ir a esas universidades para conseguir un buen esposo”, recuerda Angulo.

No quiso estudiar la misma carrera que su hermana mayor, medicina. Cursó Ciencias Políticas, donde leyó los textos originales del político y pensador francés Alexis de Tocqueville con un diccionario en la mano porque no conocía el idioma. Estudió luego una maestría en Administración Pública en Canadá y el doctorado en La Sorbona, en París. Más tarde, cumplió su sueño de asistir a la Escuela Nacional de Administración, donde se ha educado la élite de la política francesa.

En una visita a El Tajín conoció a un turista francés que hoy es su esposo. Ahí selló su unión con dicha cultura. “Cintia tiene el pensamiento profundo de un francés y la habilidad de ejecución de un estadounidense”, dice un periodista del sector.

Apenas terminó sus estudios, Électricité de France (EDF) la contrató, y seis años más tarde acordó con ella abrir una oficina en México. Así se convirtió en la primera presidente mujer y no francesa de una filial de la paraestatal gala. Con Cintia Angulo al frente, EDF ganó las cuatro licitaciones en las que participó y pasó a ser el primer productor independiente de energía en México. Gracias a esto, en 2002 recibió la condecoración de Caballero de la Legión de Honor, el reconocimiento más importante que otorga el gobierno francés.

Hace año y medio llegó a Alstom. Las metas que debía cumplir en tres años las logró en la mitad del tiempo. Ganó las dos licitaciones en que participó, incluida la ampliación de la planta nuclear Laguna Verde, donde compitió contra gigantes como Siemens y GE.

Sus éxitos no pasan inadvertidos en el sector. “Si se necesitara un nuevo director de la CFE, Cintia sería un candidato ideal”, afirma Francisco Salazar, presidente de la Comisión Reguladora de Energía.

La fiesta en Morelia termina. En el autobús, la emoción de Cintia Angulo se vuelve lágrimas. Sus colaboradores la abrazan. Luego, da consejos a una periodista y, cuando termina, se sienta en el piso a atender la entrevista de un reportero francés. En la tarde, a bordo del avión que la empresa rentó para el evento, Angulo le quita el micrófono a la azafata y agradece su presencia a los invitados.

Ella cumplió 49 años en septiembre pasado. Y por primera vez tiene planes para festejar un cumpleaños. La lista de invitados ya está preparada y tiene un dato curioso: en ella sólo hay hombres. “Siempre he vivido en un mundo masculino y a mis 50 años voy a invitar a 50”.

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