Martha Ortiz vuelve con dos restaurantes

Una de las principales exponentes de la nueva cocina mexicana inaugura dos restaurantes en el DF; combina en sus conceptos sus conocimientos de ciencias sociales, gastronomía y artes visuales.
Martha Ortiz  (Foto: José Luis Castillo)
Mariana Camacho

Martha Ortiz es un nombre que se ha hecho notar en el panorama de la gastronomía mexicana.

Historias como la de "María va a la florería", recreadas en forma de platillos, son algunos de los ejemplos que dejó su restaurante Águila y Sol en la boca y memoria de de sus comensales.

Su vuelta a la cocina, tras el abrupto cierre de su restaurante insignia, era inminente y muy prometedor.

No defraudó las expectativas. Regresó para servir con la cuchara grande, con dos restaurantes que la traen de vuelta en un proyecto conjunto con el hotel boutique Las Alcobas: Dulce Patria y Barroco.

La esposa de Sergio Vela, ex presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, entró a la cocina desde una puerta peculiar.

Antes de crear platillos, estudió ciencias sociales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), de donde se desprendieron sus trabajos de investigación sobre la importancia de la gastronomía en la sociedad mexicana.

Esta vena y pasión por la gastronomía se complementó con el gusto de Martha por las artes visuales.

Ambas disciplinas le permitieron crear en México uno de los primeros restaurantes con cocina "concepto", en el que cada platillo conquista por tres factores: su historia, su presentación y su sabor.

Ahora sus dos nuevos restaurantes, ubicados uno al lado del otro en Avenida Presidente Masaryk de la colonia Polanco, en la Ciudad de México, están regidos por el mismo eje: una completa veneración a la cultura y comida mexicanas.

El primero rinde los honores con el toque sofisticado y estético de la chef: "con Dulce Patria me dieron ganas de crear algo más divertido, algo más relajado que el Águila y Sol", y dicho concepto puede constatarse en los raspados de colores, los mezcales y las creaciones inspiradas en la cocina de las ferias.

Las flores, un elemento decorativo y distintivo de la cocina de Martha, no podían faltar.

Esta vez serán un detalle de las "aguas frescas" que son servidas para acompañar los platillos fríos como los ceviches o los guisados tradicionales como el mole.

Barroco, a inaugurarse en julio próximo, se inclina más por la cocina internacional: "será una reinterpretación de los sabores del mundo desde la perspectiva de la cocina mexicana", explica Martha.

También representará el renacer de la esquina en la que estuvo ubicado el restaurante Nemi de Michael Mina.

Ambos lugares serán dirigidos con el rigor y profesionalismo de la chef, y equipados con una extensa carta de vinos que promueve a los productores nacionales.

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Aunque Martha lo describe como un asunto del destino, pareciera que la llegada de sus dos restaurantes estuviera aguardando para entrar con bombo y platillo en un año particularmente nacionalista.

Dulce Patria y Barroco llegan para unirse al ánimo festivo del bicentenario porque, a decir de Martha, hay que celebrar a los héroes tanto como a "los platillos que nos dieron patria".

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