El capitalismo empeora: Oliver Stone

El director de cine presenta la segunda parte de “Wall Street”, un espejo de la crisis financiera; estrenada en Cannes, la cinta cuenta los errores de los mercados financieros y sus consecuencias.
oliver stone  (Foto: CNN)
CANNES (CNN) -

Rumores, acuerdos y una especulación rampante hacen caer a los mercados y llevan a la bancarrota a compañías en "Wall Street: Money Never Sleeps", que mezcla ficción con hechos de la crisis financiera mundial.

Oliver Stone vuelve al escenario de su éxito de 1987, "Wall Street", y Michael Douglas regresa como el despiadado tiburón corporativo Gordon Gekko, en un filme donde los grandes bancos sustituyeron a los personajes avaros como los malos del filme.

En parte una historia sobre moralidad, en parte un "thriller" sobre venganzas y en parte análisis sobre dónde se equivocaron los mercados financieros y las autoridades regulatorias, la película tuvo su preestreno mundial en el Festival de Cine de Cannes el viernes antes de llegar a los cines en septiembre.

Oportuna en el tiempo y en el argumento en un momento de volatilidad en los mercados y preocupaciones sobre la recuperación económica, Stone dijo que él, como muchos otros, no tenía claro si el capitalismo era algo bueno o malo.

"Parece que es excesivo y no está regulado y me encantaría ver una reforma seria", dijo Stone a periodistas tras la exhibición a la prensa. "Hay problemas tremendos en todo el mundo", agregó, citando a Grecia, Inglaterra, España y Portugal.

"En 1987 pensaba que iba a corregirse por sí mismo. Pensaba que el sistema se corregiría, pero no lo hizo, se puso peor. Hay una enorme brecha entre los que hicieron dinero y los que no (...) Accionistas y altos ejecutivos hicieron dinero, pero los trabajadores no", dijo.

El director ganador de un Oscar se esforzó sin embargo en recordar a la gente que Wall Street 2 era en primer lugar y por encima de todo una pieza de entretenimiento.

"No fuimos documentalistas", dijo a Reuters en una entrevista en Cannes. "Lo que hicimos fue utilizar los antecedentes de los acontecimientos y crear una historia. Nuestra posición es más sutil en ésta que lo que fue en la película original", agregó.

Ancla moral

En la segunda parte, la hija de Gekko, Winnie, interpretada por Carey Mulligan, es el centro moral de la película y tiene una relación con Jake Moore.

Shia LaBeouf hace del joven y temerario operador que mezcla ambición y avaricia con altruismo a través de su compromiso de invertir en proyectos de energía verde.

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Su compañía cae víctima de una toma hostil por parte de un banquero rival, Bretton James (Josh Brolin), lo que lleva a Moore a buscar venganza.

Al mismo tiempo, Gekko ha salido de la cárcel tras pasar ocho años por crímenes financieros, y quiere recuperar los millones que perdió así como el afecto de su hija, alejada de él.

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