El poder del yoga contra la violencia

Esta disciplina es una forma de purificar las impurezas de la mente, según Ana Paula Domínguez; promueve la paz y el amor hacia el mundo, explica la directora del Instituto Mexicano de Yoga AC.
yoga-aire-libre-actividad  (Foto: Jupiter Images)
Ana Paula Domínguez *

Hoy en día, prender las noticias puede ocasionarnos una profunda desesperanza. Los niveles de violencia que estamos viviendo no tienen precedente, pero si aplicamos las enseñanzas del yoga podremos cultivar una conciencia de la no violencia.

En la mayoría de los casos, lo que acompaña a este tipo de información es miedo y paranoia. En un lugar donde todos comentan la terrible situación, el ambiente se llena de emociones negativas, como la desconfianza, el dolor y la tristeza.

Hace algunos años estaba sentada con mi maestro espiritual Guru Dev Singh, viendo la televisión. En ese momento transmitían un programa especial sobre los sicarios o asesinos a sueldo en nuestro país.

El panorama era desolador. Después de unos momentos de ver el programa, Guru Dev comentó:

"Además de muchas implicaciones más, una de ellas es que cuando alguien es violento con el otro, se abre el espacio para que alguien más pueda ser violento con otra persona".

De la misma manera en la que si un padre es violento con su hijo, abre el espacio para que su hijo sea violento con otros.

En los versos de los Yoga Sutras, el texto compilado por Patanjali hace miles de años, la no violencia (ahimsa), es la primera observancia (yamas) que se sugiere practicar para purificar las impurezas de la mente.

En relación a ahimsa, Swami Prabhavananda, autor del libro How to Know God, comenta:

"Debemos de vivir de tal modo que no hagamos daño o causemos dolor con nuestros pensamientos, palabras o acciones a ningún otro ser; de cultivar el amor por todos, y tratar de ver lo divino en todas las personas; de pensar en nosotros como sirvientes de la humanidad y estar listos para ayudar a todo aquel que nos necesite, claro siempre y cuando no sea para dañar a otro."

¿En qué forma somos violentos en nuestra vida con nosotros mismos y con los demás? Y no sólo eso, ¿Cómo es que le abrimos la puerta a la violencia en nuestras vidas?

 ¿Qué acaso cada vez que comentamos, a veces con morbo, sobre las situaciones de violencia que existen, sobre las noticias que a veces parecen salidas de una película de terror, no estamos abriendo ese espacio de violencia en nuestra vida?

En el Ayurveda hay un dicho que dice: "Similar aumenta similar, todo se cura por fuerzas contrarias".

Cada vez que respondemos con violencia a alguien que está siendo violento con nosotros, sea nuestra pareja o nuestro hijo, estamos promoviendo más violencia.

Quizás esa sea una de las grandes virtudes de un sabio y yogui como Gandhi, quien decidió aplicar las enseñanzas del yoga cuando buscaba la independencia de la India, y logró alcanzarla sin guerra, promoviendo la paz.

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Hoy más que nunca podemos empezar a practicar el ahimsa y propiciar un cambio de conciencia en nuestras familias y en nuestra sociedad.

La autora es directora del Instituto Mexicano de Yoga, AC

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