Cómo lograr un busto bello y sano

Una mala postura, el peso y la ropa ajustada alteran la salud del busto, dice Fernando Magallanes; la cirugía es una alternativa para beneficiarlo, y el costo supera los 2,000 dólares.
mujer-compras  (Foto: Jupiter Images)
Dr. Fernando Magallanes*
CIUDAD DE MÉXICO -

Sin importar la etapa de la vida en la que se encuentre cada mujer, ésta debe sentirse plena y segura de sí misma con su busto, proyectando una imagen de confianza ante los demás. Si esto no sucede así, es posible modificar su aspecto a través de cambios en la forma, tamaño y simetría para lograr la apariencia deseada. Es bien sabido que una de las principales preocupaciones de las mujeres es el tamaño de sus senos y a pesar de que existen una infinidad de trucos para reducirlo, aumentarlo o levantarlo, la realidad se hace presente siempre que una mujer se desnuda y se ve frente al espejo. Esto sin duda tiene un impacto directo en su autoestima. Por ello, los cirujanos plásticos ofrecemos diferentes alternativas a nuestras pacientes para ayudarlas a verse y sentirse bien sin poner en riesgo su salud.

Una de las opciones es recurrir a una cirugía mamaria. En este sentido, el principal objetivo de este tipo de procedimientos es lograr un busto firme, de forma bonita y en posición adecuada, pero no se puede hablar de un solo procedimiento para lograr esto. Dependiendo de las características del busto, será la técnica quirúrgica que se requiera utilizar. Por ejemplo, bustos grandes y muy caídos requerirán de incisiones extensas y notorias a diferencia de los bustos pequeños y discretamente caídos, sin embargo siempre se busca dejar la cicatriz más pequeña.

Muchas mujeres se preguntan por los riesgos de someterse a un procedimiento de esta naturaleza. Estos son los mismos que para cualquier intervención quirúrgica voluntaria programada en condiciones idóneas de salud. Toda paciente que se va a operar el busto debe someterse con anterioridad a una evaluación preoperatoria de su estado de salud, si se encuentra todo bien y la cirugía se efectúa en un hospital o clínica acreditada, los riesgos son prácticamente nulos.

Si la paciente es mayor de 30 años y sobre todo si tiene antecedentes de cáncer de mama en algún miembro de su familia materna, es necesario efectuar por lo menos un ultrasonido mamario para evaluar la posibilidad de lesiones mamarias no clínicamente detectables. Si se es mayor de 40 años, son obligatorios una mastografía y un ultrasonido mamario antes de la operación.

Otro tipo de riesgos que preocupan son aquellos asociados a la pérdida de sensibilidad. En este sentido, la reducción de las sensaciones en la areola-pezón es en general bajo. Si se utilizan implantes mamarios la paciente deberá estar consciente de que estadísticamente existen entre un 10% y 20% de posibilidades de tener que volverse a operar en el transcurso de su vida por problemas derivados de la presencia de implantes: contractura capsular o ruptura de los implantes. En este sentido, este tipo de situaciones se pueden minimizar de manera importante al elegir implantes de buena calidad y respaldados por laboratorios de prestigio. Las pacientes pueden encontrar más información al respecto en www.mibusto.com, además de que tienen todo el derecho y la obligación de platicarlo con su médico.

También para reducir riesgos de manera importante las pacientes deben asegurarse que el cirujano plástico con el que acudan esté certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (CMCPER) y que pertenezca a la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva (AMCPER). En la página de Internet mibusto.com se encuentra un directorio de médicos que cumplen con estas características a fin de orientar y ayudar a las personas evitar correr riesgos innecesarios.

Es necesario resaltar que las únicas personas capacitadas y autorizadas para realizar este tipo de procedimientos son los cirujanos plásticos, ¡nadie más!

Otra de las grandes inquietudes con respecto a la cirugía mamaria es aquella referente a la recuperación. En general ésta se da de manera muy rápida. Con frecuencia se lleva a cabo como una operación ambulatoria, es decir, sin necesidad de pasar la noche en el hospital. Habitualmente en cuatro o cinco días la paciente puede reincorporarse a sus actividades diarias aunque no a programas de ejercicios físicos; para esto último habrá que esperar de tres a seis semanas.

Los costos constituyen también una gran interrogante. Desafortunadamente en este tipo de cirugías es muy relativo, ya que influyen cuatro variables importantes: el tipo de operación que se requiera de acuerdo a las características que la mujer presente, el lugar (hospital o clínica) en que se lleve a cabo la cirugía, el cirujano plástico que la ejecute y si se necesitan o no implantes mamarios. Con respecto a estos últimos, existe una gran variedad en el mercado, no obstante unos de muy buena calidad oscilan entre los $1,000 y $2,200 dólares.

Ahora bien, sin importar si una mujer se realiza o no una cirugía mamaria, existen diez factores que alteran la estructura del busto haciéndolo ver flácido e incluso afectando su salud. Por lo tanto, todas deberán estar atentas de lo siguiente:

La mala postura, ya que aunque se tenga un busto bonito ésta no permitirá  lucirlo en plenitud, por ello es recomendable siempre mantenerse con la espalda recta y los hombros hacia atrás.

Las variaciones en el peso hacen que los senos se deterioren y pierdan su forma y volumen inicial. Cuando se adelgaza de forma repentina debido a estrictas dietas o se gana peso rápidamente, la piel del busto comienza a dañarse. De manera adicional, la masa muscular se torna flácida y se alteran los ligamentos de suspensión del busto, modificando su forma y haciéndolos lucir caídos, lo que provoca un aspecto menos estético.

El uso de ropa inadecuada para actividades deportivas debilita la estructura del busto, por ello es indispensable contar con un sostén deportivo, debido a que durante la intensa actividad se requiere de mayor soporte y distribución equitativa del peso. Usar prendas inadecuadas favorece microdesgarramientos en los tejidos más débiles, afectando su estructura, forma y posición.

El levantamiento extremo de pesas cuando se le considera fisicoculturismo, obliga a reducir la ingesta de grasas, lo cual tiene un impacto directo en el volumen de la masa mamaria ya que ésta disminuye. De manera adicional, aumentan los músculos pectorales alterando la forma de los senos. Esto puede resultar en un busto reducido en tamaño, con forma diferente a la original.

Usar una talla incorrecta de sostén altera la circulación, puede entorpecer el movimiento natural de la persona, ocasionar dolor de espalda y deformar el busto por compresión tanto inadecuada como excesiva sobre los tejidos, si el sostén es muy apretado. Por su parte, uno más grande de lo necesario, no da el soporte adecuado al busto, forzando los mecanismos de suspensión y alterando tanto ligamentos como la piel misma, lo que puede provocar que el busto se caiga.

Es recomendable evitar la deshidratación ya que la piel de los senos es delicada y por tanto, requiere una hidratación continua. Para lograrlo se recomienda el uso de cremas hidratantes que ayuden a mantener el equilibrio de agua y lípidos; de preferencia enriquecidas con vitaminas A, C y E, entre otros nutrimentos necesarios para conservar su salud. No debe olvidarse la importancia de beber dos litros de agua al día.

Asolearse sin la debida protección de bloqueadores solares UVA y UVB permite que los rayos del sol alcancen la piel contribuyendo a la pérdida de elasticidad; además, pueden favorecer el desarrollo de otras afecciones como envejecimiento prematuro e incluso cáncer de piel.

Es necesario recordar que la piel que cubre los senos es sumamente fina y delicada, por ello es indispensable echar mano de estos productos, así como de algunas barreras físicas de protección como ropa y sombrillas.

Como en todo, adoptar hábitos incorrectos repercute en la salud. Es común que algunas mujeres jóvenes con busto grande y firme, o aquellas que tienen implantes mamarios no utilicen sostén. ¡Grave error!, ya que los ligamentos que lo sostienen sufren un mayor deterioro al no contar con un apoyo adicional que contribuya a su sostén. Para descansar por las noches, quienes tienen senos grandes deben dormir con sostén, pues de no hacerlo favorecen a largo plazo la caída del busto.

La producción de leche materna durante la lactancia ocasiona un aumento en el volumen del seno. Al terminar este periodo, el tamaño del busto disminuye y se puede presentar flacidez mamaria, es decir, el descenso o caída del seno, el cual varía de persona a persona. Durante el embarazo y la lactancia es primordial incrementar los cuidados del busto con hidratación y lubricación de la piel constantemente, así como con el uso de brassieres apropiados que contribuyan a la suspensión adecuada del busto.

Un factor irremediable es el envejecimiento, debido a que el avance de los años y la fuerza de gravedad inevitablemente causan estragos en la elasticidad, consistencia y tonicidad de los tejidos del busto. Para prevenir los efectos del paso del tiempo en los senos se deben tomar en cuenta los nueve puntos anteriores y así evitar el deterioro prematuro.

Recuerda que la decisión para lucir un busto hermoso y, sobre todo, sano está en ti.  

*El autor es Cirujano Plástico certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (CMCPER) y miembro de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva (AMCPER).

 

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