La ecuación perfecta hecha reloj

El Fibonacci es una joya matemática de 50 quilates en diamantes y calendario perpetuo; los primeros bocetos se realizaron en 1996 y no fue sino hasta 2010 que pudo ver la luz.
relojeria  (Foto: Cortesía de la Marca)
Izaskun Esquinca /

De acuerdo con la firma Parmigiani, la actividad de la restauración mantiene un diálogo constante entre la excelencia del pasado y la búsqueda de expresión en la relojería del futuro.

Como tributo a los grandes relojeros que le han permitido aprender a través de la restauración de piezas antiguas, y destacando que muchas de las novedades que se presentan en la actualidad han sido una sucesión de ensayo y error de otras piezas relojeras, la firma decidió crear, fiel a su espíritu histórico, el reloj Fibonacci.

Esta asombrosa pieza de relojería, inspirada en uno de los más grandes matemáticos de la Edad Media, Léonard de Pise, que fue uno de los precursores de la numeración arábiga, ostenta en el fondo un extenuante trabajo de grabado.

El esmalte que muestra en la parte exterior fue realizado al horno y está engastado con piedras preciosas para dar forma a una flor de loto con sus pétalos en espiral.

Los primeros bocetos para esta pieza se realizaron en 1996 y no fue sino hasta 2010 que pudo ver la luz.

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Las complicaciones que encierra esta pieza son también dignas de mención, ya que su detallada caja encierra un repetidor de minutos que funciona en conjunto con un calendario perpetuo.

Parmigiani integró esta nueva pieza dentro de su colección Restauration, donde convive con otras clásicas de la colección Maurice-Yves Sandoz, todas ellas originarias del siglo XIX y restauradas por el propio Michel Parmigiani.

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