El corcho natural ‘peligra’ en los vinos

La cantidad de botellas que utilizan este tipo de tapón ha caído 26% en una decada; empieza a tener más auge el uso de corcho de rosca o de plástico, indican expertos del sector.
vinos  (Foto: Especial)
LONDRES (CNN) -

La industria del corcho ha lanzado una nueva campaña llamada "I Love Natural Cork" (Yo amo el corcho natural), invitando a consumir más vino embotellado con tapones de ese material.

"El corcho natural en su botella hace más que simplemente preservar y mejorar la calidad y cuerpo del vino. Preserva una centenaria forma de vida en las comunidades rurales de los bosques de alcornoque mediterráneos, su increíble flora y fauna, así como al planeta al absorber dióxido de carbono", dice la campaña, apoyada por el príncipe Carlos de Inglaterra.

El mensaje del comunicado es tan confuso como su sintaxis. La campaña demuestra una vez más que la comprensión de la industria del corcho de las relaciones públicas es tan débil como siempre.

Aproximadamente un 69% de los 18,000 tapones de vino vendidos el año pasado eran de corcho natural. Las tapas de rosca representan un 11% del mercado y los de plástico un 20%.

Una década atrás, más del 95% de las botellas de vino usaban corcho natural. Pero los tapones tradicionales hoy están siendo sustituidos en todos los vinos, a excepción de los más caros.

El mensaje central de la campaña es que la producción de corcho es una práctica sostenible y amenazada de extinción. El auge de los tapones de rosca, dicen, acabará con los antiguos ecosistemas.

La industria del corcho está apelando a nuestros sentimientos para convencernos de que defendamos un tapón que casi toda la industria del vino no considera ideal para el 99% de los vinos.

Es absurdo sellar una botella que se beberá pocas horas después de su compra con un tapón natural que tiene un índice de fracaso de entre 1 y 6%, dependiendo de con quién hables. En ninguna otra industria se toleraría esto.

Viticultores como Peter Gago, en la bodega australiana Penfolds que produce Grange, coinciden en que el corcho es el mejor tapón para un pequeño nicho de tintos exclusivos que pueden almacenarse durante muchas décadas.

Pero Gago está hablando de menos de un 1% del mercado de vino. Para el resto, los tapones de rosca son la opción obvia.

Lo irónico es la situación es que la industria del corcho ha tenido éxito en hacer sus tapones más confiables. Es imposible obtener cifras absolutas sobre fallos de los tapones de corcho, pero los cálculos oscilan en entre 1 y 6%.

Es una cifra inaceptablemente alta, pero no hay duda de que la inversión en tecnología e investigación sobre las causas del TCA, el compuesto que causa moho en el tapón, los índices de vino con sabor a corcho están decreciendo y algunas destacadas figuras en la industria británica lo respaldan.

El fabricante de Sainsbury, Clem Yates, fue recientemente citado en una publicación de la industria diciendo que iba a encorchar más de sus vinos.

Sin embargo, campañas como "Amo el corcho natural", con sus intentos de atraer la conciencia ecológica de los consumidores, podrían hacer enfadar a la opinión pública.

La última tontería presentó la semana pasada a Jilly Goolden, la decana de la industria británica del vino actualmente de bajo perfil, montada en un corcho gigante en Hyde Park.

En decanter.com, Goolden expone el viejo silogismo de que el corcho es natural y los tapones de rosca son hechos por la mano del hombre, que el corcho es mejor para el medio ambiente y por lo tanto es más adecuado para tapar un vino. Si amamos el planeta deberíamos sumarnos a la campaña por usar más corcho. Pero sencillamente no es así.

"La industria del corcho está en un terreno muy inestable aquí, utilizando comunicación emocional con el consumidor para apoyar un producto que es inferior para la mayoría de los vinos", comentó Steve Smith, productor de vino de Craggy Range, en Nueva Zelanda.

Nadie puede argumentar que los bosques de alcornoques, que cubren millones de hectáreas en Portugal, España, Marruecos y el resto del Mediterráneo, conservan la flora y fauna, y que una industria ancestral no deba ser conservada.

La industria del corcho ha gastado millones de dólares en investigar las causas del moho en los tapones. Ahora debería invertir en diversificar y explorar las docenas de otras aplicaciones que tiene este material, desde pisos lujosos a aislamiento industrial.

Sería una forma mucho más responsable de usar el dijeron que en espurios argumentos ecológicos para chantajear emocionalmente a los consumidores británicos.

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