¿Un acuerdo comercial con Brasil?

México se ha subido al tren de la liberalización, pero a veces debe frenar, indica Xavier Ginebra; un tratado de libre comercio con Brasil podría dañar al país, dice el experto en competitividad.
comercio  (Foto: Jupiter Images)
Xavier Ginebra

Una controversia más se desató entre el empresariado y las autoridades sobre la conveniencia o no de celebrar acuerdos de libre comercio con Brasil, Colombia y Perú. Algunos empresarios se oponen rotundamente a éstos, mientras Bruno Ferrari y sus ‘muchachos' calientan los motores para hacerlos realidad.

¿Quién tiene la razón? ¿Será la culminación exitosa de la política de apertura comercial iniciada en los 80? O más bien, ¿terminará con la desindustrialización del país, y la consiguiente pérdida de empleos y generación de riqueza?

A raíz de una reunión entre el ex presidente de Brasil, Lula da Silva, y Felipe Calderón, enmarcada en la última cumbre latinoamericana, se hizo explícita la intención de negociar un acuerdo de libre comercio.

Llama la atención la ferviente oposición de los empresarios ante dicha iniciativa, a lo cual parece que la Secretaría de Economía ha hecho oídos sordos, lo que motivó que aquéllos, al no sentirse escuchados, acudieran a la Cámara de Senadores, para pedir su protección, y llamar a cuentas al titular de esta institución, Bruno Ferrari.

El libre comercio no es un fin en sí mismo. Incluso, los campeones del comercio internacional hablan que para que éste funcione, es necesario el respeto a los principios de reciprocidad y trato nacional, y en esto Brasil no ha dado garantías.

El país sudamericano tiene una pujante economía, un sólido mercado interno, y sectores económicos de alta tecnología, como la industria aeronáutica y el sector automotriz, así como una potencia agrícola de gran calado. Brasil acude recurrentemente a prácticas proteccionistas de todo tipo para proteger su industria nacional. No se ve cómo un acuerdo de libre comercio con ese país sería claramente beneficioso para México.

Brasil abastece con 50% de leche a toda Sudamérica; su industria azucarera es 15 veces superior a la mexicana; tiene sectores y empresas de vanguardia altamente superiores a las de México. Después de la crisis económica, en un mes Brasil creó los mismos 700,000 empleos que en México se crearon en todo el ‘proceso de recuperación económica' de 2009 y 2010.

Si se firma un acuerdo con ese país, aunque se beneficiarían los consumidores, posiblemente desaparecerán miles de empresas y cientos de miles de empleos. No hay que pelear por pelear; hay que saber con quién se sube uno al ring.

México ya es la economía más abierta del mundo, pero el único acuerdo que ha alcanzado sus objetivos, a nuestro juicio, ha sido el TLCAN, pues el resto de los tratados comerciales suscritos por México han tenido efectos casi nulos para la economía.

Si, por el contrario, analizamos la situación de un acuerdo comercial con Colombia y Perú, la situación es claramente distinta.

Perú tiene una economía que representa una décima parte de la de México. Su reducido mercado interno y su escasa capacidad de compra no representa demasiado interés para nosotros, aunque en los últimos años ha tenido un crecimiento superior a 5% anual. México exporta alrededor de 445.3 millones de dólares, por 233.9 millones de dólares que importa de esa nación. Un tratado de libre comercio favorecería más a Perú, pero sería un acto de solidaridad internacional necesario hacia ese país.

Colombia tiene el cuarto territorio más grande de Sudamérica; cuenta con 48.3 millones de habitantes, y una economía de aproximadamente la tercera parte de la mexicana; México exporta entre 2,500 y 3,000 millones de dólares anuales, por 600 millones de dolares que importamos. Tiene una importante industria petrolífera, materias primas abundantes y un sector agrícola fuerte. En los últimos años, ha crecido en forma sostenida, a tasas de 6% anual.

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Un acuerdo de libre comercio con Brasil puede tener efectos claramente contraproducentes; Brasil no se ha mostrado leal y abierto en el comercio internacional. Por el contrario, un TLC con Perú y Colombia no tendría efectos significativos para la economía mexicana, pero permitiría diversificar nuestro comercio.

*El autor es doctor en Derecho de la Competencia, profesor investigador de la UAEM y abogado asociado a Del Pozo Abogados. Experto en temas de competitividad internacional.
Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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