El arte iraní, refugio vs la crisis

Este concepto es una alternativa de inversión cada vez más popular, sobre todo entre coleccioni la primera puja de arte de Dubai de Christie’s vendió obras hasta en 100,000 dlls en 2007.
La obra de Shirin Neshat se cotiza en mercados de Occidente  (Foto: )
Cynthia Modesto Castro

Mientras los mercados se derrumban, el arte no sólo se apuntala como alternativa de inversión, sino que su globalización es cada vez mayor.

Algunos coleccionistas ya comienzan a voltear al mercado de arte iraní para complementar sus portafolios.

El año pasado, por ejemplo, en la primera edición del festival de arte de Dubai, la galería Christie’s vendió algunas obras de la fotógrafa y videasta Shirin Neshat, en 100,000 dólares, y el escultor Parviz Tanavoli, de 71 años, cotizó su obra The Wall en 2.5 millones de dólares.

Otro artista cotizado es Farhad Moshiri, nacido en Shiraz e influenciado por su larga estancia en EU, quien exhibe su obra en diversas galerías de Roma, Londres, Nueva York y Berlín. Su trabajo ha sido tan cotizado, que la empresa de diamantes Swarovski decidió usar su obra como parte de una pieza llamada Amor, que contiene 95,000 cristales y está valuada en 900,000 dólares.

Está surgiendo una generación de jóvenes iraníes que tratan de explicar al mundo qué pasa en su país con temas como las limitaciones que padecen a raíz de la guerra y la tecnología, y el papel de las mujeres, “son rasgos atractivos para el coleccionista”, señala la página de monitoreo de la industria, artprice.com

Hay gente dispuesta a pagar millones de dólares por la obra de artistas de un país islámico en vías de desarrollo; apuestan a que esta pujante generación también esté en vías de ser reconocida en todo el mundo.

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