Alstom revive gracias al Metro

El consorcio en el que está la firma ganó la licitación para construir la nueva línea 12 del Metro; esto marca el regreso de la compañía francesa de ingeniería al mercado mexicano de licitaciones
Cintia Angulo, directora general de la firma, enfrentó el re
Cinthya Bibian

A principios de junio, todo el personal de Alstom Mexicana tuvo un gran motivo para celebrar. El consorcio en el que participa la firma francesa de ingeniería junto con Grupo ICA y Carso Infraestructura y Construcción (CISCA), había ganado la licitación para construir y suministrar el equipo de la nueva línea 12 del Metro de la Ciudad de México.

El día que se dio a conocer el fallo, el director general ejecutivo (CEO) de Alstom, Patrick Kron, llamó desde París a Cintia Angulo, responsable de las operaciones mexicanas de la compañía, para felicitarla; sin embargo, la ejecutiva ya estaba pensando en concursar y ganar otro proyecto.

“¡Cintia, ¿cómo te sientes?”, dijo Kron, efusivo y contento por el nuevo contrato de 500 millones de dólares.

“Ya estoy pensando en el tranvía”, respondió la ejecutiva veracruzana de 51 años, en alusión a la próxima licitación del sistema de transporte que el gobierno capitalino planea poner en marcha para cubrir la ruta del Zócalo a Buenavista.

“No puede ser, Cintia, ¡disfrútalo!”, respondió Kron, asombrado y satisfecho a la vez.

Y es que para Cintia Angulo, directora general de Alstom Mexicana, obtener contratos es ‘cumplir con su trabajo’ y también una prioridad.

Ganar la licitación de la línea 12 del Metro fue un gran logro, pues marca con bombo y platillo el regreso del fabricante de generadores eléctricos y equipo electromecánico para trenes al mercado de licitaciones del gobierno mexicano, luego de un periodo de ausencia.

Después de una racha de no ganar proyectos públicos de gran envergadura y de haberse visto salpicada en su reputación por presuntos actos de corrupción cometidos en el pasado, Alstom vuelve a la carga.

En los últimos dos años, bajo el mando de Angulo, la empresa ha ganado tres contratos que le representarán ingresos por unos 800 millones de dólares (MDD): la modernización de los trenes de la línea ocho del Metro, la rehabilitación de la planta de energía nuclear de Laguna Verde y el equipamiento de la línea 12 del Metro.

La ejecutiva ha incrementado en 60% la cifra de negocios de la compañía. Sin embargo, cuando la fortuna parecía que volvía a estar de su lado, esta primavera resurgió el fantasma del escándalo que persigue a Alstom. La fiscalía suiza comenzó a investigar al corporativo francés por presuntos actos de corrupción que habrían cometido sus subsidiarias en Latinoamérica y Asia a finales de la década de los 90.

Un comienzo difícil
Cintia Angulo sabe bien lo que es la adversidad, pues fue contratada por Alstom durante una de las épocas más difíciles que ha enfrentado el grupo francés, tanto en el país como en el extranjero.

Proveniente de la dirección de Électricité de France (EDF) en México, Angulo fue reclutada por Alstom para hacerse cargo de sus operaciones en el país, en mayo de 2005. Dos años antes, la firma Alstom, que fabrica los trenes de alta velocidad (TGV), había sido rescatada de la quiebra por el gobierno francés, que armó un paquete de ayuda de 3,000 millones de dólares.

En México, el panorama tampoco era alentador. Alstom International, una división del grupo francés encargada de negocios en el extranjero, se defendía en los tribunales de resoluciones de inhabilitación por parte de la Secretaría de la Función Pública (SFP), que amenazaban con impedir su participación en las licitaciones del gobierno.

En julio de 2004 –10 meses antes del arribo de Angulo a la compañía–, la SFP sancionó a una antigua subsidiaria de Alstom International, por un presunto caso de soborno a funcionarios de la compañía Luz y Fuerza del Centro para obtener contratos durante licitaciones realizadas en 1999.

El gobierno argumentó que Alstom T&D -subsidiaria que el corporativo vendió en enero de 2004 al grupo francés Areva y que cambió su nombre por el de Areva T&D- hizo depósitos bancarios en el extranjero por 653,000 dólares a un ex director general de la paraestatal y un ex director de área para ganar dos contratos: uno por 36 millones de pesos y otro por 2.4 MDD.

La SFP multó a Areva T&D e inhabilitó a la empresa por dos años para participar en contratos del gobierno federal. Areva enfrentó el proceso legal, pero se deslindó del asunto argumentando que ellos compraron una empresa ajena. Salpicada por el escándalo y temerosa de que las resoluciones de la SPF afectaran sus operaciones en México, Alstom International obtuvo un amparo y se retiró del país.

El episodio no es del agrado de Cintia Angulo, quien lo aborda marginalmente. Ella llegó a la compañía para dirigir Alstom Mexicana, empresa que unificó las operaciones locales de equipo para transporte y energía en 2006, las cuales, afirma, fueron ajenas al escándalo.

La ejecutiva sostiene que Alstom Mexicana nunca figuró en una lista negra del gobierno y tampoco ha sido sancionada. De hecho, la firma no ha dejado de concursar en los proyectos de transporte y equipo eléctrico.

“En México, la empresa que fue inhabilitada es Alstom International, quien presentó un amparo y actualmente no está inhabilitada por haber ganado dicho amparo. Alstom Mexicana nunca ha estado involucrada en un proceso de inhabilitación y es por eso que puede hacer negocios en México”, explica Angulo.

Al asumir su cargo, enfrentó el reto de restaurar la imagen de la compañía y afianzarla en el mercado de las licitaciones. Para ello, no recurrió a campañas de publicidad ni de relaciones públicas; se enfocó en aclarar las cosas, destacar las fortalezas de la empresa y en competir nuevamente para ganar proyectos.

“¿Cómo tener credibilidad?, ¿y como demostrar que no soy corrupta? Haciendo entender que los procesos del pasado están en los tribunales y están resueltos, que tengo la más alta tecnología, con los mejores precios y la más competitiva, y que no estoy inhabilitada. Las cartas fueron demostrando lo que es Alstom”, dice Angulo.

Ganadora otra vez
El arranque no fue fácil. En agosto de 2005, Alstom concursó en la licitación para construir la línea 1 del tren suburbano que conecta el Estado de México con el Distrito Federal. El consorcio formado por Alstom e ICA se perfilaba como ganador en la etapa técnica de la subasta, pero uno de sus competidores, la española CAF, se inconformó y el gobierno repuso el proceso. Al final, CAF ganó el contrato.

“Éste fue uno de los proyectos en que si bien la decisión final se tomó en base a costos, fue claro que también hubo mucho revuelo por los antecedentes de la firma francesa”, comenta César Hernández, investigador asociado del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) y autor de un libro sobre el rol de las empresas en el sector eléctrico.

Pero pronto cambiaría la suerte de Alstom. A finales de 2006, la firma ganó su primer proyecto bajo el mando de Angulo: la renovación de los trenes de la línea 8 del Metro.

El contrato, de 75 millones de dólares y con una duración de 10 años, incluye la modernización de 25 trenes de la flota, así como tareas de mantenimiento. Alstom remplazará los sistemas de propulsión por otros de tecnología computarizada, más compacta y liviana, lo que contribuirá a reducir el consumo de energía y los costos.

Tres meses después, en febrero de 2007, un consorcio formado por Alstom, la firma española Iberdrola y Consultoría México obtuvo un contrato de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para modernizar la planta de energía nuclear de Laguna Verde, Veracruz, valorado en 606 millones de dólares. Una tercera parte corresponderá a Alstom.

La firma estará a cargo del reacondicionamiento total de dos turbinas. El proyecto permitirá aumentar la capacidad de la planta –la única en su tipo en México– en 20%, de 1,350 a 1,634 megawatts. Las obras concluirán en 2010.

La cereza del pastel llegó este año, cuando Alstom obtuvo el contrato de suministro de la línea 12 del Metro. Para ello, se alió con uno de sus socios más cercanos y con CICSA, la constructora de Carlos Slim.

El consorcio, integrado por Alstom, ICA y CICSA, presentó una oferta de 17,583 millones de pesos, de los cuales, unos 10,000 millones serán para la obra civil y alrededor de 7,500 millones de pesos se destinarán a la parte electromecánica. Alstom proveerá vías, subestaciones eléctricas, instalación de cables de alta tensión, circuitos de alumbrado, fuerza y tracción, sistemas eléctricos y de mando centralizado, pilotaje automático, regulación de trenes y señalización. El contrato no incluye los trenes.

La alianza fue bien recibida por los analistas. “La asociación es favorable, ya que cada empresa aportará su experiencia para el desarrollo de cada construcción y hacer frente a sus competidores internacionales”, dice Ramón Ortiz, de Actinver.

Ahora, Cintia Angulo se prepara para concursar en la próxima licitación del gobierno del DF: la nueva línea de tranvía de 11 kilómetros que correrá por el centro de la capital. Para ello, inició ya pláticas con CICSA y otro posible socio. El contrato se estima entre 1,500 y 1,800 millones de pesos para el consorcio ganador. El fallo se dará el 14 de noviembre.

“La vida es así, es una constante supervivencia”, dice Angulo, quien ve también en el horizonte de negocios la siguiente etapa del suburbano y la posibilidad de más tranvías en otros estados.

Alstom Mexicana pretende alcanzar una cuota de mercado de 30%, tanto en proyectos de transporte como de energía. Según la firma, su participación de mercado es de 22% en energía y 25% en transporte.

Alstom vuelve a brillar en México, pero al grupo francés aún lo persigue su pasado. Este año, autoridades suizas y francesas comenzaron a investigarlo por presuntos sobornos en Latinoamérica y Asia entre 1995 y 2003.

“Sobre la cuestión internacional, Alstom se ha constituido como parte legal para colaborar con las investigaciones que se llevan a cabo en Suiza”, se limita a decir Angulo.

Pero el costo puede ser elevado. “Es claro que no es un tema local y su directora tiene los contactos, el conocimiento y la intención fuerte de sacar a la empresa adelante, sin embargo, cada vez que gana un proyecto se recuerda lo que hay detrás”, comenta Hernández, el investigador del CIDAC.

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