Ante la crisis, Calderón invierte

El gobierno aumentó su gasto en infraestructura para conservar el empleo en la debacle financie los recursos vienen del plan anticrisis de Calderón que contempla un estímulo fiscal de 90,200
Dentro del plan anticrisis, Pemex concentrará la mayor parte
Ricardo J. Galarza y Verónica García de León

Al comienzo de su gobierno, el presidente Felipe Calderón anunció que éste sería ‘el sexenio de la infraestructura’. También dijo que sería ‘el presidente del empleo’.

Sin embargo, muy temprano en su mandato los números fríos comenzaron a contradecirlo: del millón de empleos por año que prometió crear, al final de 2008 se habrán creado apenas 350,000 nuevas plazas, según proyecciones del Banco de México –una baja respecto de los 470,000 que se incorporaron en 2007 al mercado laboral y los 546,000 de 2006. Las promesas oficiales parecen ir cayendo en el vacío.

A mediados de este año, además, los coletazos de la crisis financiera internacional comenzaron a hacer estragos en la economía mexicana. El peso perdió su otrora envidiable fortaleza, conservada por más de una década; las grandes empresas –espina dorsal del desarrollo de México– acusaron recibo de la falta de liquidez en los mercados internacionales, algunas de ellas se fueron a pique y otras se debaten hoy entre el rescate y el concurso mercantil.

Las perspectivas de la economía se deterioraron a tal grado que el gobierno redujo sus pronósticos de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año en casi medio punto porcentual (de 2.4 a 2.0%) y en más de un punto porcentual para 2009 (de 3.0 a 1.8%).

La coyuntura llevó a Calderón y al secretario de Hacienda, Agustín Carstens, a desempolvar los viejos libros de texto del economista británico John Maynard Keynes, quien sostenía que la mejor manera de sacar una economía de la crisis era aumentar temporalmente el gasto público e incurrir en déficit fiscal.

Así, el presidente anunció el pasado 8 de octubre un paquete de medidas anticíclicas para reactivar la economía, bajo el nombre de Programa para Impulsar el Crecimiento y el Empleo (PICE). Este plan anticrisis contempla un estímulo fiscal de 90,200 millones de pesos (MDP), de los cuales una gran parte se destinará a impulsar la infraestructura.

La mayoría de los fondos se obtendrá de la reforma al esquema de inversión de Pemex, que liberará recursos de los Proyectos de Impacto Diferido en el Gasto (Pidiregas) de la paraestatal y convertirá esos pasivos contingentes en deuda pública. Ello se traducirá en déficit fiscal de 1.8% del PIB.

“Seguiremos tratando de usar todos los instrumentos que tiene a su disposición el Estado mexicano para tener una mejor economía del país”, dijo Carstens hace unos días.

A esos 90,200 MDP, hay que restarle 25,100 MDP que se destinarán a cubrir la baja en los ingresos de Pemex producto de la caída en los precios internacionales del crudo, por lo que el gasto adicional real para infraestructura y otros rubros previstos por el PICE será de 65,100 MDP. El programa incluye 12,000 MDP para construir una nueva refinería, la primera en varias décadas. Estos recursos ya fueron incluidos en el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2009.

El PICE prevé también una asignación de 10,700 MDP para carreteras, adicionales a los recursos ya contemplados para este rubro en el Programa Nacional de Infraestructura (PNI). Según el subsecretario de Infraestructura, Óscar de Buen, estos recursos se repartirán en forma equitativa entre los cerca de 200 proyectos de conservación y rehabilitación carretera bajo el esquema de obra pública; esto es, obras financiadas directamente por el gobierno sin participación ni inversión privada.

Los empresarios del sector ven el PICE como una buena medida para impulsar el PNI, el cual ha experimentado ciertos rezagos. “Este plan anticrisis no es más que empujar el PNI y agregar algunos proyectos más”, opina Alonso Quintana, director de administración y finanzas de Grupo ICA.

El PNI 2007-2012 fue lanzado el año pasado por el gobierno federal para, entre otras cosas, darle cobertura transversal (este-oeste) a la red carretera, hoy casi exclusivamente concentrada en una disposición longitudinal (norte-sur) que resulta insuficiente para las necesidades del país. Según De Buen, el PICE no supone ninguna modificación a ese esquema. “No hay razón para modificar nada; el techo inicial (de recursos asignados al PNI para 2009) por 30,777 MDP permanece. El PICE sólo representa 10,700 MDP en recursos adicionales”, explica el funcionario a Expansión.

Además de las partidas extra para la nueva refinería y el plan carretero, el PICE asignará más recursos al mantenimiento de Pemex (6,000 MDP) y la infraestructura educativa (6,000 MDP). Otras partidas se destinarán a infraestructura agrícola (5,750 MDP), para seguridad pública (5,500 MDP), salud (4,500 MDP), y la Comisión Federal de Electricidad (4,000 MDP). El nuevo paquete otorga también recursos adicionales al Fondo Pyme (2,000 MDP), a fin de reactivar la pequeña y mediana empresa.

El PICE contempla, a su vez, un paquete de “medidas de coyuntura adicionales” para detonar el crecimiento de sectores prioritarios, el cual recurrirá al uso de capital de la banca de desarrollo. Nafin y Bancomext impulsarán el crédito empresarial y a pyme; Banobras y el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) apoyarán el despegue de nuevas inversiones en el sector; y la Sociedad Hipotecaria Federal aumentará el fondeo para la construcción de vivienda. Hacienda flexibilizará el régimen de inversión de las siefore, a fin de canalizar más recursos para proyectos de infraestructura y vivienda, y para financiar a las pyme.

El plan de Calderón para hacer frente a la crisis ha sido bien recibido por los organismos multilaterales. “Nosotros lo vemos como una medida muy atinada, porque genera empleos en el corto y mediano plazos; y en el largo, son activos que le quedan al país para impulsar su crecimiento y aumentar la competitividad de su economía”, dice Juan Luis Flores, director de Inversiones de la Corporación Financiera Internacional (IFC) en México. La IFC es el brazo de inversión del Banco Mundial para el sector privado.

Flores, quien en marzo firmó un convenio con la SCT para agilizar las concesiones en los nuevos proyectos carreteros, elogia también el PNI, que proyecta un gasto de infraestructura de 749,000 MDP (496,000 MDP en inversión privada y 253,000 en obra pública) para el quinquenio 2007-2012 y promete renovar y aumentar en 20% toda la red carretera, con cerca de 250 proyectos en cartera. “El país tiene grandes rezagos en infraestructura, sobre todo carretera; y el PNI los ataca todos, uno por uno”, asegura.

Sin embargo, algunos expertos y consultores en infraestructura dudan que se puedan alcanzar las ambiciosas metas del PNI bajo el marco jurídico en vigor. “Es un programa encomiable (el PNI) y es lo que se necesita en este momento; pero para lograr todo lo que se plantea, hay que flexibilizar los procesos de licitación, transparentar y agilizar las concesiones y todos los aspectos engorrosos que hoy en México atentan contra los proyectos de infraestructura”, opina Miguel Donovan, director de negocios de la consultora Currie & Brown y experto en esquemas de asociación público-privadas.

De Buen no presta mucha atención a este aspecto. Para el subsecretario, los procedimientos de licitación y contratación son los que son y hay que trabajar con ellos. “Naturalmente que hay que revisarlos constantemente para que no caigan en una excesiva burocracia y reglamentación, pero nuestra tarea es hacer las cosas con base en eso”, aclara.

El funcionario admite que, en ocasiones, los procesos pueden resultar algo tardados, pero asegura que eso no será obstáculo para cumplir con las metas fijadas en el PNI. Todas las carreteras y autopistas, afirma, en particular las que van de este a oeste (como la autopista Durango-Mazatlán, la Río Verde-Ciudad Valles, la México-Tuxpan, el libramiento norte de la Ciudad de México y la autopista Mitla-Entronque Tehuantepec) estarán terminadas al final de 2012.

Banca de desarrollo, al quite
Ante los magros resultados que ha obtenido el presidente Calderón en creación de empleo, la efectividad del PICE en este rubro es vista con escepticismo por los expertos.

A la ineficiencia de los programas enfocados en el empleo se suman ahora los despidos por el debilitamiento de la economía. “En todo caso, el mayor gasto que ejercerá el gobierno para el próximo año servirá para perder menos empleo, pero no es suficiente, el rezago es enorme”, dice Eugenio Gómez, director de macroeconomía de la consultora en finanzas públicas Aregional.

El programa del Primer Empleo, iniciativa estrella de Calderón, apenas generó 26,176 plazas entre marzo de 2007 y mayo de 2008, es decir, menos de 10% de la meta de 300,000 al año.

En estos dos años, 1.3 millones de mexicanos salieron del país por falta de empleos. Y en septiembre pasado la tasa de desocupación llegó a 4.25%, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), superando a la registrada el mismo mes de 2007, de 3.87%.

El PICE apuesta a generar nuevos empleos aumentando la liquidez de las pyme y fortaleciendo las compras de gobierno a través de ellas, entre otros programas. El ejecutor será la banca de desarrollo, que utilizará su capital para generar una derrama de hasta 130,000 millones de pesos –entre recursos propios y privados– para impulsar el empleo.

El plan incluye apoyos para pyme, proyectos de infraestructura a través de Banobras, el sector agrícola, mediante Financiera Rural, y para vivienda, por medio de la Sociedad Hipotecaria Federal.

“Más allá de su rol estratégico, la banca de desarrollo tiene una tarea enorme de complementar los esfuerzos del gobierno federal en estimular sectores y proteger el empleo”, explica Axel van Trotsenburg, director del Banco Mundial para México y Colombia.

Algunos analistas ven ahora la oportunidad para que la banca de desarrollo, sobre todo Nafin, retome la vocación de fomentar el desarrollo que, dicen, había abandonado. “Después de 1994 dejó de operar financiamiento al sector productivo y se convirtió en un asesor de negocios”, dice Mario Luis Cortés, profesor de la Universidad Panamericana.

A partir de 2000, agrega, Nafin se convirtió en una “fábrica de factoraje” atendiendo a proveedores del gobierno y después de grandes empresas.

El financiamiento al desarrollo perdió fuerza; hoy la cartera total de la banca de fomento (247,000 millones de pesos) es 20% de lo que prestaba en 1994, según Aregional.

El PICE prevé una mayor canalización de las compras del gobierno federal a través de las pyme. El objetivo es que, en 2009, 20% de las adquisiciones –500,000 millones de pesos– se hagan a través de esas empresas, usando el sistema de licitaciones electrónicas de Nafin.

Nafin y Bancomext apoyarán con garantías y fondeo hasta por 50,000 millones de pesos a grandes, pequeñas y medianas empresas. “Con la crisis financiera, hay cierta retirada del sector privado para otorgar crédito y la banca de desarrollo juega una papel clave”, añade Van Trotsenburg.

El programa para empresas emisoras pondrá a disposición unos 15,000 millones de pesos para respaldar las colocaciones de deuda en estos momentos en el que los inversionistas están renuentes a invertir en papel comercial. Con el respaldo de estas garantías, compañías como Cemex y Coppel lograron obtener 500 y 300 millones de pesos, respectivamente, en sus emisiones bursátiles. “Es una nueva etapa en la que Nafin entra a financiar directamente. No es factoraje”, explica Cortés, de la Universidad Panamericana.

En tanto para las pyme, el plan anticrisis canaliza 23,500 millones pesos de recursos frescos para líneas de fondeo a través de la banca comercial y 12,500 millones a través del programa de garantías. El gran reto es operativo: hacer que los recursos lleguen a las empresas que no están siendo atendidas por la banca, sin grandes trámites. En medio está la banca comercial, las operaciones de la banca de desarrollo son poco atractivas por sus bajos márgenes de utilidad.

Hay quienes opinan que no se generará el empleo y el crecimiento en tanto no se oriente al desarrollo y se capitalice a la banca de fomento. “La banca de desarrollo es la que apoya a sectores estratégicos con visión de largo plazo de inversión productiva, innovación y desarrollo en sus distintas áreas. No para lograr un equilibrio de corto plazo y resolver un problema de liquidez”, sostiene René Villarreal, presidente del Centro de Capital Intelectual y Competitividad.

El plan anticrisis está en marcha. El gobierno apuesta a que funcione, los expertos le dan el beneficio de la duda y los ciudadanos y empresas esperan.

“Hay que reconocer la tarea enorme para cualquier gobierno para enfrentar esta situación insólita mundial. México ha tomado decisiones importantes. En lugar de especular sobre los pronósticos hay que reconocer que el gobierno ha actuado rápido y monitorear si hay otras medidas necesarias”, concluye Van Trotsenburg, del Banco Mundial.

CONTRA LA CORRIENTE
Como resultado de la crisis financiera internacional, las perspectivas de la economía mexicana se han deteriorado. El 2009 se perfila como un año cuesta arriba...

Proyección de crecimiento PIB, en %


2008 2009
SHCP 2 1.8
Banxico 2 0.5 a 1.5
FMI 1.9 0.9

…en el que el marco macroeconómico se caracterizará por un menor precio del petróleo y una mayor inflación.

Expectativas macroeconómicas para 2009


SHCP (1) Banxico (2)
Tipo de cambio (peso-dólar) 11.2 12.29
Mezcla mexicana (dólares por barril) 70 65.94
Inflación (Índice de Precios) 3.8 4.3
Tasa de interés 8 7.5

(1) Estimaciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
(2) Encuesta de expectativas de economistas del sector privado, octubre 2008.

Ante la crisis, el presidente Calderón propuso un programa adicional de gasto público al presupuesto federal para 2009, a fin de impulsar la economía y el empleo....
Plan anticrisis
cifras en millones de pesos (MDP)
Desglose del Programa de Impulso al Crecimiento y el Empleo
Nueva refinería de Pemex 12,100
Infraestructura carretera 10,700
Mantenimiento en Pemex 6,000
Infraestructura educativa 6,000
Infraestructura para productividad del campo 5,750
Infraestructura en Seguridad Pública y Nacional 5,500
Infraestructura hospitalaria 4,500
Infraestructura de CFE 4,000
Infraestructura hidroagrícola y de riego 3,000
Fondo Pyme 2,000
Infraestructura ferroviaria 1,650
Infraestructura deportiva 1,000
Vivienda 1,000
Infraestructura urbana (Fondos Metropolitanos) 750
Otros 1,250
Total 65,100
Fuente: SHCP, Banxico y FMI.

“EL PICE FORTALECERÁ EL PLAN CARRETERO”

El subsecretario de Infraestructura, Óscar de Buen, es el hombre clave para
sacar adelante el Programa Nacional de Infraestructura (PNI) 2007-2012 de
la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), y también el Progra-
ma para Impulsar el Crecimiento y el Empleo (PICE), el plan anticrisis que
propuso el presidente Felipe Calderón. El funcionario habló con Expansión
al respecto:

¿Qué significa el PICE para el PNI y cómo lo modifica?
No hay razón para modificar nada. El PNI tiene proyectos a desarrollar con recursos presupuestales y otros mediante asociaciones con el sector privado. El PICE es adicional para impulsar proyectos de obra pública. Esos 10,700 millones de pesos (MDP) del PICE son adicionales a los 30,777 MDP del presupuesto del PNI para 2009.

¿En qué proyectos se van a invertir esos 30,777 MDP?
Básicamente en cuatro grandes rubros: el Programa de Construcción y Modernización; el Programa de Conservación de la Red Federal de Carre-
teras; el Programa de Caminos Rurales y Alimentadores, y también el Programa de Empleo Temporal.

¿En este momento hay algún proyecto nuevo?
Habría dos posibilidades: una es aumentar la asignación anual que tienen los proyectos que ya estaban en la propuesta original (del PNI), o bien dejar esas asignaciones como estaban y subir asignaciones nuevas.

¿Pero hasta ahora eso no está en el programa?
En realidad es un poco de las dos cosas. El gran tema aquí es la disper-
sión; es decir, estos presupuestos se distribuyen entre demasiados proyectos.

¿Cómo funciona entonces?
Si hay 15,000 MDP para construcción es muy difícil que se distribuyan en 15 proyectos de 1,000 MDP; más bien, son 150 proyectos, y a cada uno le toca 100 MDP. Eso, lógicamente, afecta la meta anual que puede uno lograr.

Ricardo J. Galarza

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