Mercosur alista medidas proteccionistas

Brasil y Argentina pelean nuevas reglas para proteger su mercado, el resultado afectará a Méxic para enfrentar la crisis los argentinos buscan imponer aranceles y cupos para proteger su indus
Los mayores socios del Mercosur tienen soluciones diferentes
Gustavo Stok

Es ya clásico: Brasil y Argentina juegan, otra vez, a las vencidas en materia comercial. A fines de octubre, en Brasilia, en una cumbre de ministros de Economía y Relaciones Exteriores del Mercosur para encontrar respuestas a la crisis global, Argentina propuso subir el arancel externo común para bienes como textiles y calzado. Brasil rechazó esa postura.

“Las miradas de los socios del Mercosur sobre cómo enfrentar la crisis son diferentes”, dice Dante Sica, de la consultora Abeceb, en Buenos Aires. “Brasil adopta una postura más global; Argentina es más cerrada y da prioridad al mercado interno”.

Dichas posiciones obedecen a los márgenes de acción que tienen ambos gobiernos para afrontar la crisis. Brasil sufrió una masiva salida de capitales, su economía parece más preparada y tiene margen para dejar que la moneda se devalúe sin desproteger el mercado interno y estimular la exportación. El real se devaluó 39% frente al dólar en los últimos tres meses.

Son ventajas que hoy no tiene Argentina. A diferencia de la fuerte revalorización del real en los últimos años, el banco central argentino mantuvo el peso subvaluado mediante compra de dólares. La doble meta era dar oxígeno al proceso de sustitución de importaciones, iniciado tras la crisis económica de 2001, y acumular reservas. Pero esa estrategia empezó a hacer agua en los últimos dos años. La inflación, aproximadamente de 25% anual, debilitó sensiblemente al tipo de cambio real desde comienzos de 2007.

Con la devaluación nominal de la moneda de Brasil –principal socio comercial de Argentina–, la competitividad argentina amenaza con debilitarse más. Y, peor aún, el país no puede tomar el atajo de una devaluación brusca de su moneda por el riesgo de disparar la tasa de inflación.

Con estrecho margen de maniobra, el horizonte se ve oscuro para algunas industrias argentinas, como la automotriz, que destinó 62.1% de sus exportaciones a Brasil en 2007. Además de desalentar las exportaciones, la depreciación del real encendió luces amarillas entre los industriales argentinos sobre una posible avalancha de productos brasileños en las industrias textil, de autopartes, del juguete y del calzado.

Ante estos riesgos, el gobierno argentino amenaza con poner en marcha el ‘mecanismo de adaptación competitiva’, acuerdo firmado con Brasil en 2005 que prevé la aplicación de aranceles y cupos para proteger a las industrias locales.

Argentina acumula 64 meses de déficit comercial con Brasil. Según Abeceb, en los primeros nueve meses de 2008 el saldo negativo alcanzó 3,830 MDD, 30% más que en el mismo periodo del año pasado.

A las diferencias cambiarias se suman las fiscales. Argentina cobra derechos de exportación a sus commodities agrícolas. La soya, que rondó los 600 dólares en julio, cerró octubre a 340. De mantenerse los precios, el gobierno dejará de obtener 3,500 MDD en ingresos fiscales en 2009, estima la consultora Agri-Pac.

La caída de ingresos se da en medio de crecientes obligaciones de deuda pública que llevaron al gobierno de Cristina Kirchner a impulsar la estatización de los fondos de pensión, iniciativa que se debate en el Congreso. De aprobarse, el gobierno recibiría en 2009 un flujo de 4,500 MDD.

Ante las dificultades argentinas, ¿Brasil aceptará un mayor nivel de proteccionismo del Mercosur? “La presidenta no está pasando por un buen momento y es poco probable que tenga fuerza política para abrir una disputa con los industriales argentinos, después de su desgastante pelea con el campo”, dice José Botafogo Gonçalves, ex embajador brasileño en Argentina. “Si es una cuestión política, será mejor que Argentina decida unilateralmente una mayor protección, pero es difícil que el bloque decida aumentar los aranceles extrazona”.

Algo de eso ya empezó a ocurrir. Desde octubre, unos 1,200 artículos de consumo necesitan, para ingresar a Argentina, una licencia automática, mecanismo de monitoreo de compras con el que el gobierno intenta prevenir un aluvión de importaciones.

Buenas noticias
La pugna entre brasileños y argentinos no le debe ser indiferente a México. “El 80% del comercio entre Brasil y México corresponde al sector automotriz”, dice Antonio Carlos Mourâo, presidente de la Cámara Brasil-México, en São Paulo. “Las producciones de ambos países se complementan: Brasil envía a México autos pequeños e importa los grandes”.

En 2007, México exportó a la región sur 95,000 autos y camionetas, 72% más que en 2006, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz. Más de la mitad de la producción de autos va a EU y compensaría parcialmente esa caída con más envíos al Mercosur. Si bien el sector en Brasil recortó sus proyecciones de ventas para 2009, los analistas estiman que crecerá entre 10 y 15%. El presidente Lula prometió que los estatales Banco do Brasil y Caixa Económica adquirirán financieras para asegurar las compras de autos.

Malas nuevas para Venezuela
Venezuela es el principal destino para las exportaciones mexicanas de autos en Sudamérica y el tercero entre las ventas externas totales, con 1,097.5 MDD entre enero y junio de este año, 6.8% más que el mismo lapso de 2007, según ProMéxico.

Pero esas cifras difícilmente se repetirán en 2009. El país de Hugo Chávez enfrenta la caída de los petroprecios –92% de sus ventas al exterior y la mitad de sus ingresos fiscales–, tiene control de cambios y las importaciones son centralizadas por la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi).

En un escenario de petroprecios a la baja, el Cadivi racionará ese uso de las divisas. “El gobierno venezolano establecerá los sectores prioritarios que recibirán esas divisas –agrega–, y es probable que los elegidos sean alimentos, medicinas y bienes de capital para las industrias. Cualquier otro, el gobierno lo considerará de lujo”, prevé Asdrúbal Oliveros, economista de la consultora Ecoanalítica, en Caracas.

Las exportaciones de México a Sudamérica en el primer semestre del año aumentaron 33.3% con relación al mismo lapso de 2007, según ProMéxico.

¿Podrá mantenerse ese ritmo? Sudamérica está menos expuesta que México a la crisis global, pues buena parte de los países del sur se especializa en la producción de commodities que van a mercados emergentes como China e India.

Para los gigantes asiáticos se pronostica una desaceleración del crecimiento, pero las tasas positivas continuarán. Para varios países sudamericanos asoman crecientes dificultades. De la capacidad para superarlas, dependerá que Sudamérica sea una opción para las exportaciones mexicanas.

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