“Tenemos que ser realistas”

Para el líder de los banqueros, el plan anticrisis del gobierno es positivo pero insuficiente; aunque en 2009 se prevé menor demanda de crédito, se espera que la cartera de crédito crezca 15%.
El presidente de la ABM, Enrique Castillo, reconoce que el g  (Foto: Duilio Rodríguez)
Ulises Hernández y Gonzalo Aránguiz

Crisis financiera global, caída en las exportaciones a Estados Unidos, tasas de interés elevadas y consumo a la baja. El escenario económico no es muy propicio para el negocio bancario. El presidente de la Asociación de Bancos de México, Enrique Castillo Sánchez Mejorada, habla de las perspectivas para 2009 y de la participación de la banca en el plan anticrisis del gobierno.

¿Cómo vieron la reunión del G-20?, ¿qué se consiguió?
Hay buenas noticias de cara a que se están fincando cimientos para prevenir futuras crisis, eso quedó muy claro en sus comunicados; sin embargo, la parte más retadora es en la economía real; es ahí donde no vi suficientes elementos para asumir que esta desaceleración económica o recesión se pueda frenar en el corto plazo. Estuvo bien en cuanto a modificar algunos conceptos de regulación y de transparencia, pero hay cuestionamientos respecto al corto plazo y se junta con el cambio de gobierno en Estados Unidos que lo complica.

¿Qué avances se hubieran esperado?
Medidas más concretas de corto plazo para enfrentar la desaceleración o recesión. Claramente hay indicios en todas las políticas fiscales de los países que participan, y de los que no participan, de estimular la economía; el gran reto es cómo lo armonizas y cómo cambias la percepción de recesión que se presenta en varios países, en Japón, en Europa, el casi nulo crecimiento que ha tenido la economía americana. Hay mucha incertidumbre en todo esto y tampoco hay soluciones mágicas.

¿Y México ya hizo la tarea que le corresponde en el G-20?, ¿con el plan anticrisis?
Puedo decirle sí y no. Sí ha hecho la tarea, pero las condiciones son muy cambiantes, el gobierno ha actuado en forma muy oportuna de cara a esta crisis importada, lo ha hecho muy bien y en coordinación con los agentes económicos; ahora tenemos el verdadero reto de la economía real y por más que haya hecho la tarea, ¡ahí viene la bronca!, van a venir menos turistas y menos remesas.

Hizo una muy buena tarea al cubrir los ingresos petroleros, pero eso no quiere decir que no va a haber un impacto. Hay que ser gélidamente realistas, pero también hay que ser responsables y optimistas de que si nos ocupamos vamos a salir adelante. Coordinarnos con las autoridades financieras para defender, en la medida de lo responsable y prudente, el empleo y la economía.

Una vez aprobados el presupuesto y el plan anticrisis, ¿cómo quedan las perspectivas de la banca para 2009?
Mejoran un poco desde el punto de vista que se tiene garantizado el petróleo; siendo un ingreso tan importante para el gasto público, pues hay menos temor de que éste baje, cuando menos durante 2009. El propio tipo de cambio en los niveles que está es un respiro para el productor, creo que hay muy buenas noticias de cara a la competitividad de la industria mexicana, tanto para quien exporta como para quien importa. El escenario para 2009 es incierto, es difícil pronosticar qué tan larga y profunda va a ser esta crisis. El negocio bancario no es diferente a otros negocios, seguramente enfrentaremos menor demanda de crédito porque la economía no crece, probablemente un mayor índice de morosidad, creemos que la cartera se ha comportado muy bien, pero el reto viene hacia adelante.

¿Cuáles son las perspectivas de crecimiento de la cartera de crédito para 2009?
Yo creo que entre 10 y 15% es razonable todavía.

¿Y de la morosidad?
No puedo decirles cifras, yo creo que la tendencia es al alza en la morosidad. Hoy estamos bien con los índices de cartera vencida, la tendencia es que con la desaceleración económica pues vaya al alza, así de sencillo.

¿Pero es manejable?
Nosotros sentimos que sí, por diferentes razones: uno, los niveles de capitalización de la banca son muy altos; y dos, la economía mexicana, para bien o para mal, no está muy apalancada. El nivel de apalancamiento de la economía es mucho menor de lo que fue en 1994 y mucho menor del que tiene ahora Estados Unidos, esto no quiere decir que no nos vaya a afectar, pero va a ser en menor proporción.

¿Qué pasará con el del crédito al consumo, al sector hipotecario?, ¿cómo se comportarán?
El consumo ha venido decreciendo y no se ve hoy un repunte en el cortísimo plazo; por otro lado, el crédito hipotecario, por el déficit de vivienda que existe y por el Infonavit, puede seguir fluyendo, probablemente en menores ritmos, pero con regularidad. El crédito hipotecario probablemente pueda manejarse en los rangos de 10 a 15%, al consumo, un poco más abajo, y a empresas, un poco más arriba, pero insisto, no hay suficiente claridad para poder hacer estimaciones certeras.

¿Y qué hay del crédito a empresas e infraestructura?, ¿el gobierno con el plan anticrisis hace un llamado para que la banca participe?
Pues sí, pero nosotros participamos en la medida de lo que responsablemente podemos hacer y lo vamos a hacer moderadamente porque los bancos somos intermediarios del ahorro del país.

Tenemos nuestro capital, pero los recursos que prestamos son de los ahorradores, tenemos una responsabilidad de cara a la confianza que nos depositan; entonces, con prudencia, sí habrá recursos (para prestar) en términos de infraestructura trabajando muy de la mano con Banobras, pero creo que en ningún lugar del mundo se verá una expansión crediticia importante y México no será la excepción.

Los proyectos de infraestructura son de largo plazo y mi fondeo es de corto plazo, entonces comprometer recursos a 25 años en este escenario pues no creo que haya demasiados bancos abocados a ese tipo de proyectos. Vamos a dar más bien capital de trabajo para las constructoras, en eso sí veo a los bancos muy activos.

¿Y en la parte de crédito a pequeñas y medianas empresas (pyme) en la mancuerna con Nafin?
Dentro de las prioridades que tenemos, una es justamente reforzar las acciones que hacemos en conjunto Nafin, la Secretaría de Economía y la banca comercial. Han funcionado bien pero los tiempos requieren redoblar esfuerzos, aumentar montos y una mayor coordinación para que no se detenga el crédito al sector productivo. La banca comercial ha recibido muchos reclamos por parte de pequeñas y medianas empresas por un menor financiamiento, a lo mejor algunos bancos están siendo más estrictos en generar sus programas crediticios.

¿Esperan que se relaje la política monetaria?
Sí, yo creo que eventualmente sí, las tasas tenderán a bajar en medio de una economía tan débil como la que enfrentamos a nivel mundial y difícilmente vamos a ver un México que vaya a contracorriente de la tendencia internacional, que ha sido de bajar las tasas de interés. Ahora, ¿qué tan rápido?, pues tan pronto se sienta cómodo el Banco de México respecto al tema inflacionario. Con los elementos que hoy tenemos podemos suponer que las tasas de interés van a bajar en los siguientes meses.

El tema de los derivados, ¿ya quedó bajo control?
Pues hasta donde sé, sí. Las operaciones importantes de derivados están reveladas y son del conocimiento de las empresas y del mercado. Creo que en ese punto hay poco pendiente, el verdadero reto ahora se llama economía real, empleo y crecimiento.

¿Se reflejarán grandes pérdidas en los bancos en el cuarto trimestre?
Seguramente tendremos menores ingresos.

¿Por derivados?
No, por derivados no. En ese negocio no participan todos los bancos, algunos están y otros no, y de los que están no estoy seguro de que tengan domiciliadas esas operaciones aquí. Yo no veo en el corto plazo un riesgo enorme por parte de las operaciones de derivados en los balances de los bancos mexicanos.

¿Qué hay de la cartera vencida de sofoles que pertenecen a bancos?
Toda la cartera vencida es motivo de atención. Las sociedades financieras de objeto limitado (sofoles) que forman parte de grupos financieros usan los mismos criterios para efectos de transparentar la información; el reto es cómo se van a comportar los créditos puente, darle suficiente capacidad de fondeo a los desarrolladores inmobiliarios para que, a su vez, tengan la capacidad de financiar los créditos individuales. El BID y el Banco Mundial están apoyando sectores prioritarios en México y el de vivienda es uno de ellos.

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