El IETU “apaga” al cine mexicano

El nuevo impuesto redujo en 252 mdp los recursos que grandes empresas destinaron en 2008 al cine; actualmente, la industria cinematográfica en México equivale a 1.5% del PIB nacional.
La cinta Kilómetro 31, estrenada en 2007, fue la más taquill  (Foto: Especial)
Raquel Peguero

El sueño duró menos de dos años. El Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) acabó este año con más de una década de cabildeos de la industria cinematográfica que desde diciembre de 2006 atrajo la atención e inversiones de grandes corporativos, como Inbursa, Televisa o FEMSA, para producir películas mexicanas.

El gancho fue la llamada ‘Ley 226’ –el artículo 226 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR)– que permite a la industria fílmica captar hasta 500 millones de pesos (mdp), provenientes de personas físicas o morales (empresas) que aporten hasta 20 mdp (o 10% de su ISR) a alguna producción de cine mexicano.

La oferta fue irresistible para Fomento Económico Mexicano (FEMSA), la primera compañía en acceder a este estímulo. Aun sin reglas de operación para la ‘Ley 226’, la compañía regiomontana de bebidas se la jugó al aportar –a la palabra– 11.76 de los 14.9 millones de pesos que costó Entre caníbales, la ópera prima del neoleonés Rodrigo González Mendoza.

Más de un centenar de corporativos, sobre todo de la industria de la transformación, le entraron a la producción fílmica, y ésta pasó de un promedio anual de 27 cintas entre 1998 y 2005 a 64 largometrajes terminados en 2006 y una expectativa de más de 72 películas en 2007.

El auge fue tal, que productores como Epigmenio Ibarra, de Argos Cine (creadores de filmes como La misma luna), empezaron a cuestionar si el efecto de la exención fiscal sobre la cantidad de cintas no era inversamente proporcional a la calidad de las películas.

Pero la llegada del IETU cambió el panorama. Al tener que reportar el saldo del nuevo impuesto, casi siempre mayor en cuantía al ISR, dejaron de percibir el beneficio. El espectro se redujo, pues “sólo las grandes empresas pueden soportarlo y aleja a los de menor tamaño con más ganas de entrarle con una posición cultural interesante”, señala Bertha Navarro, directora de Tequila Gang y productora de cintas como Y tu mamá también y El laberinto del fauno.

Los efectos ya se pueden cuantificar. Si en 2007 hubo 101 empresas que aportaron 477 mdp a 42 proyectos cinematográficos bajo el amparo del ‘226’, al tercer trimestre de 2008 el número de compañías que invirtieron en cine se redujo a sólo 35, que apoyaron 20 proyectos con recursos por 225 mdp.

Se estima que para 2009 sólo 500 empresas en el país acreditarán ante el Sistema de Administración Tributaria (SAT) el ISR, lo que reduce casi en su totalidad las posibilidades de conseguir dinero fresco. “En el corto plazo la ‘Ley 226’ se va a morir –señala Sandro Halphen, de la productora Goliat Films–; o se reforma o se hace aplicable al IETU”, reflexiona.

Las vacas gordas
La reforma al artículo 226 de la Ley del ISR permitió que durante 2007 las empresas participaran con 200 mdp de un tope máximo de 500 millones al año susceptibles de exención fiscal. Nada mal para una industria de alto riesgo en la que menos de 50% de los filmes recupera su inversión y son escasos los que logran grandes utilidades.

Entre las más activas estuvieron las empresas de Carlos Slim, que ya producían cine aun antes de que se promulgara el 226 y lograron beneficiarse del incentivo, a través de productoras no relacionadas con las compañías del magnate, pues así lo marca la ley del ISR.

Y no les fue mal, por ejemplo, Arráncame la vida, de la española Alta Films, que costó unos 65 mdp y recuperó 98.5 mdp en taquilla.

Televisa también financió películas de otros corporativos, pese a que posee su propia productora (Televisa Cine) y ha coproducido filmes con los estudios Warner Bros, que destinan 33% de lo que ingresan en México para coproducciones nacionales.

“Esos corporativos tuvieron la ventaja de hacer películas más grandes sin arriesgar tanto (dinero), cosa que antes era imposible”, sostiene Fernando Rovzar, socio de Lemon Films, la productora de Kilómetro 31, el filme más taquillero del año pasado, con 118 millones de pesos

Para financiar la cinta, Lemon Films captó más de 31 mdp entre inversionistas como Alfredo Harp Calderoni y empresas como El Palacio de Hierro o Via Delphi.

La ventaja del artículo 226, explica Rovzar, es que cuando las empresas dejan de aportar a Hacienda hasta 10% de sus utilidades, “en realidad no arriesgan, si la película no es exitosa y pierde dinero, el inversionista no habría perdido ni un solo peso”.

La lucha comienza de nuevo…
En mayo, el Tratado de la Diversidad Cultural de la unesco señaló que el cine debe tener tratamiento fiscal especial, ya que se trata de un sector estratégico para el desarrollo educativo de un país.

En México, la industria cultural equivale a 7% del pib –del que 1.5% corresponde al cine–, no muy lejos de EU y Reino Unido donde los filmes representan 8% de la riqueza nacional.

El Tratado es uno de los muchos argumentos que la comunidad cinematográfica está manejando ante los senadores para que se adicione el IETU al beneficio fiscal que otorga el artículo 226 del ISR.

El presidente Felipe Calderón, al inaugurar el Festival de Cine de Morelia el año pasado, se comprometió a verificar la ley y asegurarse de que ésta sobreviva. No obstante, señala Sandro Halphen, “a la fecha no ha habido cambios y ante el escenario de crisis económica será muy difícil que Hacienda amplíe el incentivo”.

Además de sumar el IETU al beneficio que otorga la ley del ISR, la comunidad busca revisar algunos puntos de la legislación, por ejemplo, la forma en que se debe registrar la entrada de recursos.

Tal como está hoy, el artículo 226 permite a los productores obtener hasta 80% (o 20 millones de pesos) del costo de un filme vía aportaciones privadas por ISR, pero eso puede ser un arma de doble filo, pues “no podemos permitir que las empresas tengan la mayoría accionaria de una película, porque entonces nosotros perdemos todo tipo de control creativo”, señala Halphen.

Para evitarlo, Goliat Films, al igual que otras productoras, prefiere no contabilizar las aportaciones privadas como capital, pues “si una compañía nos otorga cuatro millones de su ISR, le contamos sólo dos millones como capital de riesgo para limitar la injerencia que pudieran tener dentro de la película”.

Otro punto que debe replantearse, explica el cineasta Víctor Ugalde, secretario ejecutivo del Fideicomiso de Estímulos al Cine Mexicano (Fidecine) es la calidad de las películas, ya que así se evitará que las empresas financien proyectos de poca valía cultural, sólo por obtener el beneficio hacendario.

La calidad del proyecto, del guión y la historia, “eso no está importando y simplemente se pide que se cumpla con los requisitos y el contribuyente sea fiable y no tenga deudas con Hacienda”, dice Navarro.

Ugalde y otros cineastas buscan conformar una asociación civil que emita certificados de calidad para los proyectos susceptibles de obtener el beneficio del 226.

“Se asesoraría a las empresas para que obtuvieran un dictamen de costos, calidad de guión y argumento y viabilidad de cada proyecto, y así también los exhibidores le darán un buen trato en la sala a estos filmes que llevan un buen nivel de calidad”, agrega.

“Si logramos que el incentivo sirva para capitalizarnos a través de proyectos económicamente exitosos, podemos luego reinvertir nuestro propio dinero en más producciones y realmente crear una industria”, señala Halphen.

Al parecer, la lucha de los cineastas por devolver a México la calidad de ‘paraíso fiscal’ para el cine no parece estar cerca.

Por una parte, el Presupuesto de Ingresos de la Federación de 2009 no contempla ninguna modificación al sistema impositivo actual, y tal como está el entorno económico mundial –coinciden los cineastas– se ve muy difícil que Hacienda quisiera dedicar tiempo en el año a establecer modificaciones tendientes a conceder beneficios fiscales a la industria fílmica vía modificaciones a la actual miscelánea fiscal.

En el Congreso, el panorama tampoco es mejor, de cara a la renovación de la Cámara de Diputados el apoyo al cine se ve lejos de las iniciativas que puedan impulsar los representantes de la legislatura saliente, ni tampoco en el Senado de la República, ya que difícilmente esto generaría votos para las elecciones intermedias.

Así pues, habrá que esperar un par de años para que el cine pueda –si lo logra– recuperar su paraíso perdido.

 

EL PODER DE HOLLYWOOD
Hollywood se mantiene como líder en la producción fílmica. A excepción de
India, rebasa la exhibición de cintas locales. (Porcentaje de películas exhibidas
en 2007, según su origen.)
País Industria
local %
Hollywood
%
Cine
internacional %
México 8 85 7
Argentina 9 85 6
Brasil 12 80 8
España 14 68 18
Francia 37 50 13
Canadá 3 90 7
Unión Europea 29 67 4
Estados Unidos 91 91 9
India 77 18 5
FUENTE: Canacine, 2007.

 

NUEVO NEGOCIO
Grandes empresas mexicanas decidieron
invertir en la producción de películas.
Empres Monto (mdp)
Inbursa 88.1
Banco Azteca 55
Santander 39.6
Coppel 26.1
Elektra 20
McCormick 19.6
Televisa 18
TV Azteca 16.5
Seguros Azteca 13
FUENTE: Focus, 2008.

 

LOS BENEFICIOS
Firmas de distintos sectores que invirtieron
en cine recibieron estímulos fiscales en
2007.

Sector Monto (mdp)
Industria 130
Financiero 120
Comercio y servicios 80
Alimentos y bebidas 50-55
Comunicaciones 30-35
Construcción 25-30
Otros 20-25
Agropecuario 15-20
Exhibidores de cine 7
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