Mecenas apoya a emprendedores sociales

William Drayton, ex ejecutivo de McKinsey & Company, financia proyectos que buscan promover cambios; su organización, Ashoka, apoya a más de 2,000 personas en 60 países, 150 en México y Centroamérica.
William Drayton  (Foto: Ramón Sánchez Belmont)
Silvia Lailson

Habla muy pausado, como alguien cuidadoso de la fuerza y el peso de cada palabra. Sonríe, pregunta al entrevistador. Lo hace siempre. Su interés por el otro es casi legendario. William Drayton, durante muchos años ejecutivo de McKinsey & Company, es el fundador y presidente de Ashoka, una organización que se dedica a invertir en personas con una idea, un enfoque o una solución a un problema social.

Drayton cree en la innovación y la acción individual para resolver los problemas. Ashoka apoya a más de 2,000 personas en 60 países, 150 en México y Centroamérica. “Un emprendedor, a diferencia de un empresario, no quiere captar más mercado o crear un cerco para que nadie pase –dice–. Su papel es cambiar el mundo”.

¿Cuál es el factor clave para un cambio en el mundo?
Es la proporción de los negocios de la ciudad o del país que son promotores del cambio (...) Si es factible que en tu institución cada persona sea promotora del cambio, vas a ir mucho más adelante que la competencia. Las grandes ciudades, donde hay concentraciones significativas de promotores del cambio que trabajaron conjuntamente, han sido más exitosas. Hay dos elementos críticos para conseguirlo: primero, los emprendedores sociales, y segundo, los empresarios dispuestos a invertir en ellos. Es una oportunidad enorme para que las empresas trabajen con el sector social.

¿Cómo logran estos emprendedores sociales modificar el funcionamiento de una sociedad?
Son reclutadores masivos de promotores del cambio. Ellos se convierten en modelos a seguir, cambian las cosas y reclutan a más gente y algunos de éstos van a ser la generación siguiente de promotores. Hay otra cosa que es crítica: nosotros tenemos que cambiar lo que pasa con los jóvenes. Las habilidades requeridas para ser promotores son muy complejas y ellos pueden llegar a tenerlas. Para ello, tienen que dominar la empatía, el trabajo en equipo, el liderazgo y la promoción del cambio. Esos cuatro elementos son interdependientes. No hay nada genético en ellos. Todas esas habilidades hay que aprenderlas y la única forma es haciéndolo y practicándolo. Es como andar en bicicleta, así de fácil, pero mucho más grande e importante. Necesitamos estimular a los jóvenes en todo México a que tengan fe en sí mismos: que cuando vean un problema sepan organizarse, concebir una solución y llevarla a cabo.

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En Ashoka tenemos un programa llamado ‘Avancemos’, que en la actualidad impulsa a 20 jóvenes de entre 14 y 24 años de edad para que planteen y desarrollen sus propios emprendimientos.

¿Qué papel tienen las empresas en esto?
Bueno, yo comencé con los individuos pues es más fácil, pero los negocios tienen un papel primordial que jugar. Si tú diriges una compañía, tienes un gran reto frente a ti. Debes transformar tu empresa, dirigida por unas cuantas personas y que manejan a todas las demás, en otra en donde cada persona sea una promotora del cambio. Esto no es fácil, pero si lo haces vas a convertirte en líder en tu campo y vas a hacer una gran contribución a la sociedad. Y si no lo haces, tal vez tarde o temprano vas a fracasar.

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