En México, 31% gasta más de lo que gana

Bancos y clientes pagan el precio de entregar y aceptar plásticos sin analizar la capacidad de pago; el Congreso aún no han aprobado una ley para normar los procesos de aumento de la línea de crédito.
Malditas tarjetas  (Foto: Carlos Aranda/ Monda Photo)
Verónica García de León

El teléfono de Jorge suena insistente. Contesta y una voz le recita la letanía de beneficios que obtendría si acepta una tarjeta de crédito bancaria. Jorge lo medita un instante. Hace cuentas y piensa que ese nuevo crédito le podría ayudar a pagar otras deudas. Luego, pregunta secamente: "¿Qué, no consultan el Buró de Crédito?". No hay respuesta, pero lo más seguro es que no; de lo contrario sabrían que debe más de 150,000 pesos a bancos y tiendas que le otorgaron varias tarjetas.

También sabrían que él nada más gana 10,000 pesos al mes como comisionista de cursos de capacitación. "No puedo con una tarjeta más", dice enojado y cuelga.

Como un alcohólico en recuperación, ese día de abril de 2008 Jorge logró lo que no había podido hacer desde 2004: rechazar una tarjeta de crédito. En ese tiempo recibió 12 tarjetas, cuatro de tiendas de autoservicio y departamentales y el resto, bancarias, cuyos límites de crédito varían entre 10,000 y 40,000 pesos. "La primera llegó inesperadamente. La solicité dos años antes y de pronto llegó a mi casa", recuerda. Lo curioso es que cuando la recibió estaba desempleado.

Las cosas cambiaron. Un contratiempo familiar lo llevó a retrasarse en los pagos mínimos que solía abonar, y eso terminó con el idilio que por cuatro años sostuvo con sus acreedores. Las llamadas amables que antes ofrecían créditos ahora vociferan presiones a él, a su esposa y a sus compañeros de trabajo, para que se liquide el adeudo. El tiempo y el alza en los intereses agregan más drama a la historia.

Los bancos y las tiendas tienen que lidiar cada vez más con miles de Jorges. Cada deuda que no cobran a tiempo se suma en una cuenta que llaman cartera vencida. Esta lista cada vez tiene más nombres y más dígitos. A noviembre del año pasado, los datos oficiales muestran que de cada 100 pesos que bancos y tiendas prestaron hasta entonces a través de tarjetas de crédito, no podían cobrar 10.3 pesos. Esto es el doble de lo que no podían cobrar en 2005.

La situación se complica en un ambiente de mayor inflación, menores ventas de los comercios y desempleo en ascenso. Las instituciones bancarias también han sentido la presión, la autoridad les ha exigido aumentar sus provisiones para reservar su cartera, lo cual impacta en sus utilidades.

Por eso, los bancos incrementan sus precios en la medida en que se multiplican los casos como el de Jorge. La tasa de interés de la tarjeta de crédito subió alrededor de 10 puntos porcentuales, y se ubicaba en 41.7 puntos, en promedio, al final del año pasado.

En tanto, los tarjetahabientes ven multiplicar sus deudas por arriba de su capacidad de pago. Muchos buscan ayuda de sus bancos. En los últimos meses de 2008, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios (Condusef) orientó a 6,000 personas que buscaban restructurar deudas. Algunas de ellas fueron entrevistadas para este reportaje, aunque con la petición de no revelar su nombre completo.

"Desde mediados de 2007 alertamos sobre la proliferación de crédito", dice Luis Fabre, vicepresidente técnico de la Condusef. Entre 2003 y 2006 el crecimiento real del financiamiento mediante tarjeta creció a tasas de 40%. Un año después aumentó 50%. El año pasado sólo creció 15% debido a una mayor cautela de los bancos y los consumidores.

Qué tanto es tantito
La Condusef calcula que 31% de los mexicanos gasta más de lo que gana. Quizá sea porque 83% no lleva un registro de sus deudas, gastos e ingresos. Esto explica, en parte, problemas como el de Jorge. Pero hay otros aspectos que el mismo organismo identificó como conductas concretas de las instituciones que contribuyen al sobreendeudamiento de los tarjetahabientes. Una es la ampliación de las líneas de crédito por arriba del ingreso de los consumidores. Esto le sucedió a Inés.

El primer viaje que hizo a Argentina estaba planeado; lo que no planeó, además de sus gastos, fue enamorarse de un porteño y regresar a ese país tres meses después. "Allá todo era muy barato. Compré y compré", cuenta Inés (29). "Luego veo cómo lo pago", pensaba cada vez que sacaba su plástico. Su sueldo fijo como analista de recursos humanos le hizo confiar en que podría pagar.

Inés no había usado el crédito que tenía disponible en sus dos tarjetas. Pero recordaba que en 2005, después de un año que le otorgaron la primera de ellas, el banco aumentó su límite de 20,000 a 60,000 pesos, tres veces más que su ingreso. Seis meses después le llegó otra tarjeta de ese banco con un límite de crédito por esa cantidad. No pensaba usarla, hasta que se presentó la oportunidad.

"Sicológicamente -dice- tu límite de crédito te hace sentir que tienes más dinero. La tarjeta pasa y pasa. Te engañas pues no es dinero que tengas". Al volver de su segundo viaje a Argentina la deuda de Inés llegaba a 80,000 pesos y el pasado mes de diciembre, alcanzó los 140,000, pues en varias ocasiones no alcanzó a aportar ni los pagos mínimos.

Para bailar tango se necesitan dos. Para algunos, el deudor no es el único responsable de la cartera vencida. "Hay una corresponsabilidad al haber otorgado plásticos y ampliar líneas no haciendo los estudios de riesgo suficientes", dice Fabre.

Los bancos se dan la prerrogativa de incrementar el crédito con cláusulas como ésta: "El banco podrá, unilateralmente, en cualquier momento aumentar el límite del crédito otorgado al cliente. El uso de cualquier tarjeta emitida al amparo de este contrato, se entenderá como aceptación del cliente".

Los entrevistados coinciden en que la entrada de nuevas instituciones bancarias despertó el interés por atender sectores de mayor riesgo, que antes no tenían acceso al crédito. Los bancos ya experimentados también entraron a la carrera por colocar más productos. La actual variedad de productos no se había visto antes, hay una oferta de casi 200 distintas tarjetas de crédito. "Nuestra cartera vencida son clientes que empezaron con una tarjeta y hoy tienen varios créditos abiertos con la competencia", dice Stefen Dobner, director de Planeación Estratégica de Tarjetas de Crédito de Banamex.

Para el sector bancario no existen víctimas, pues no hay sobreendeudamiento si el cliente no lo desea. "La prueba es la gran cantidad de gente que tiene una o muchas tarjetas y no se sobre endeuda", explica Martín Celaya, coordinador de Mercadotecnia de la Asociación de Bancos de México (ABM).

En los hechos, algunas instituciones privilegiaron la cantidad sobre la calidad de su cartera y obviaron información. Las bases de datos del Buró de Crédito o el Círculo de Crédito tienen la información de las personas con algún financiamiento, sus compromisos, el monto de endeudamiento y de cada obligación, los pagos de los últimos 24 meses y su nivel de cumplimiento, entre otros datos. "Consultarla no determina si dan o no el crédito, pero las empresas del sector financiero están obligadas a hacerlo", dice Miguel Tijerina, coordinador de Comunicación del Buró de Crédito, cuya base de datos guarda la información de 51 millones de personas.

No hay ley que norme los procesos para aumentar la línea de crédito, aunque una propuesta para hacerlo se discutió y aprobó recientemente en la Cámara de Senadores, pero aún falta la aprobación de la cámara baja.

Antes de 2008, Banamex no consideraba el sobreendeudamiento del cliente para ampliar su línea de crédito. "Sólo se veía el estatus del cliente en el buró, para ver qué tan apalancado estaba", explica Dobner. Muchos de los actuales morosos ni siquiera tenían historial pues era su primer experiencia con una tarjeta de crédito y, por ende, no estaban en el buró.

Pago, no tengo
Daniel Navarrete está buscando negociar con los bancos su plazo de pago. Después de quedarse desempleado, en mayo de 2008, sus pagos mínimos llegaron a 45,000 pesos mensuales. La nueva administración de la agencia automotriz donde era vendedor lo despidió sin liquidarlo. Inició su negocio de servicios automotrices usando líneas de créditos personales. Los cargos a sus cuatro tarjetas y la imposibilidad de pagar puntual, su deuda por 200,000 pesos se ha duplicado. "Podía manejar la deuda cuando tenía trabajo", dice. No ha caído en morosidad, pero está a punto de hacerlo, pues su negocio no despega.

El desempleo y los elevados intereses que cobra la banca son la cereza del pastel de la cartera vencida. "Cuando los ingresos no le permiten cubrir sus necesidades básicas, lo primero que la persona deja de pagar es la tarjeta de crédito", señala Miguel Ángel Garza, vicepresidente de Banca Múltiple de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

En gran parte de los casos morosos la constante es la pérdida de control de la deuda al haber hecho pagos mínimos y de pronto incurrir en retrasos. El pago mínimo es una modalidad para pagar la tarjeta, con el cual básicamente se cubren los intereses, en ciertos casos sólo 1% se amortiza a capital. Muchos clientes lo ignoran, algunos de los entrevistados confiesan no saber la tasa que pagaban. "Los bancos promovían el pago mínimo. Hicimos una llamada de atención y desde noviembre incluyen información en los estados de cuenta sobre esta forma de pago", dice Fabre, de la Condusef.

El problema aumenta por el incremento en las tasas de interés. En agosto de 2008, la tasa promedio de las tarjetas era de 34.24%, dos meses después subió a 41.7%, según el Banco de México. También incrementaron otros rubros, como la anualidad y las comisiones. De ahí que hubo plásticos que elevaron su Costo Anual Total (CAT) en 20 puntos en un año.

Según la ABM, el precio de una tarjeta incluye el costo del dinero, de operarlo, valores agregados (puntos, millas...) y el índice de pérdidas esperadas. "Si hay más riesgos de desempleo, de cartera vencida, sube el índice de pérdidas", señala Celaya.

Las perspectivas no son halagüeñas, la morosidad aumentará pues el menor crecimiento económico disminuirá las oportunidades de empleo. Aunque los bancos han cuidado más la originación de sus créditos, saltarán casos de las ‘cosechas' realizadas antes de la crisis. Los clientes morosos buscan opciones para pagar sus deudas y esperan que sus bancos les ayuden a hacerlo. "No es falta de voluntad. Quiero pagar mis deudas pero no puedo como ellos proponen", asegura Jorge.

 

PECADOS BANCARIOS

Los bancos incurrieron en prácticas que contribuyeron a abultar las deudas de sus tarjetahabientes que ahora engrosan la cartera vencida:

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  • Fuerte promoción para liquidar sólo el pago mínimo.
  • Ampliación de líneas de crédito por arriba del ingreso calificado inicialmente.
  • Colocación de tarjetas sin previa autorización.
  • Otorgamiento de crédito sin un análisis previo adecuado.

 

¿A QUIÉNES DEBEN LOS TRAJETAHABIENTES? Los cinco mayores bancos del sistema concentran 90% de la cartera total de tarjetas de crédito. Su índice de morosidad ha ido en aumento. 
Banco Cartera total de tarjetas (mdp) Morosidad %
BBVA-Bancomer
95,667
9.14
Banamex
82,964
9.08
Santander
50,015
10.69
HSBC
32,726
14.93
Banorte
17,819
12.04
Total bancos
311,050
10.32
FUENTE: Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
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