Tras escándalos, MBA priorizan la Ética

Las escuelas de negocios replantean la enseñanza de valores tras la crisis y los fraudes recientes; la actual debacle económica es la primera que protagonizan los graduados de estos programas.
Etica en MBA  (Foto: Jorge Garaiz)
Gustavo Stok y Marco Appel
BUENOS AIRES/BRUSELAS -

La crisis puso en evidencia las carencias de muchos ejecutivos y de su formación. Mientras asimilan el daño a su imagen, las escuelas de negocios empiezan a debatir y ensayan cambios en sus programas y métodos de enseñanza.

La sucesión de escándalos financieros, desde las acusaciones al CEO de Lehman Brothers, Richard Fuld Jr, por el presunto ocultamiento de información sobre el estado financiero del banco, hasta la estafa por unos 50,000 MDD de Bernard Madoff, ex presidente del Nasdaq, revigorizó una discusión que no es nueva.

“Esta reflexión sobre la importancia de la ética, del gobierno corporativo y de la responsabilidad social ya nos la hemos hecho cuando se produjo la debacle de Enron y las puntocom. Pero no fue suficiente: al cabo de unos años, volvimos a las andadas”, dice Joan Fontrodona, director del departamento de Ética de la IESE Business School, la escuela de dirección de la Universidad de Navarra, en Barcelona.

No obstante, el gran cambio para las escuelas de negocios es que, a diferencia de lo que sucedía hace casi una década, esta discusión sobre la ética ejecutiva ya no constituye un mero ejercicio intelectual reflejado en casos de análisis. Ahora, encontrar respuestas es una necesidad imperiosa para limitar los daños a la imagen de los centros de estudios.

Esa necesidad fue uno de los motores que impulsaron a más de 250 decanos de escuelas de negocios de todo el mundo a reunirse por primera vez el 6 de diciembre pasado en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, para discutir cómo pueden enseñar a las nuevas generaciones de líderes corporativos el valor global de la responsabilidad social.

El Global Forum for Responsible Management Education tiene su origen en una iniciativa de varias escuelas que arrancó en 2007, cuando la crisis financiera ya era un hecho. “Inclusión y economía global sustentable son palabras nuevas en las escuelas de negocios; hay que volverlas habituales”, dijo en aquel encuentro Ángel Cabrera, presidente de la Thunderbird School of Global Management y titular de la fuerza de tarea internacional que delineó los principios éticos que se difundieron en esa reunión.

Cambios en marcha

A fines de noviembre pasado, Harvard publicó una profunda investigación sobre cuál es el futuro de los MBA y de la educación ejecutiva. El informe, en el que participaron 30 decanos de las escuelas más prestigiosas del mundo, pone sobre la mesa tres cuestiones que los centros de estudios deberían incluir en sus programas para hacer frente a los desafíos actuales: globalización, enseñanza experimental y desarrollo del liderazgo.

Este último ítem es, precisamente, uno de los déficits que dejó más en evidencia la crisis. Los especialistas sostienen que, en los últimos años, buena parte de los MBA giró hacia un tipo de educación calificada en el ámbito cuantitativo, pero sin una buena formación en las llamadas ‘habilidades blandas’. ¿Resultado? Carencia de líderes con capacidad para gestionar, comunicar y solucionar problemas más allá de sus funciones.

A esto se sumó la tendencia creciente a formar directivos cuya exclusiva preocupación pasa por otorgar beneficios a los accionistas, y lograr para sí mismos los jugosos incentivos. “Con la crisis actual hemos quebrado también una idea acerca del objetivo de las escuelas de negocios”, dijo Edward Freeman, profesor de Ética de la Darden School of Business, de la Universidad de Virginia, en un panel, el pasado 24 de septiembre. “Lo que hacen es capacitar a los estudiantes para convertirlos en especialistas funcionales, pero por lo que deberían estar preocupadas, antes que nada, es por entender cómo formar líderes que generen valor para los consumidores, proveedores, trabajadores, la comunidad y también para los inversionistas. Esos elementos van unidos, no separados. Si yo fuera profesor de Finanzas, me sentiría humillado porque da la impresión que hicimos mal las cosas”.

Las escuelas de negocios estadounidenses que vieron salir a sus egresados de Lehman, Merril Lynch y otras firmas en crisis, no accedieron a las solicitudes de entrevista formuladas por Expansión. Harvard no respondió los pedidos, en NYU Stern señalaron que tenían “otras prioridades urgentes que atender” y desde Wharton invitaron a consultar el análisis realizado sobre el origen de la crisis financiera en su página de internet.

Ética y catarsis

En América Latina, las principales escuelas de negocios creen que los ajustes en sus programas y métodos de enseñanza no serán tan profundos como los que se esperan en EU. ¿La razón? “(en América Latina) la preocupación por temas éticos ya había sido consistente en los últimos años”, dice Leonidas Montes, profesor de Economía, Instituciones e Ideas Políticas y Ética de los Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, en Santiago de Chile.

En todo caso, en tiempos de crisis, la apuesta pasa por fortalecer las discusiones de corte formativo, de ética y balance de vida. En México, el IPADE, que siempre se ha enfocado en los valores, lo está haciendo mediante el análisis de casos emblemáticos. Uno de ellos es el de Vicente, un financiero egresado de esta escuela, de 32 años, con voracidad por el dinero, que duerme poco, toma medicamentos y está distanciado de su esposa y amigos. “Todo eso conforma una problemática oculta, de la que no se habla con los jefes. A veces porque los mismos jefes son ‘Vicentes’ que tienen a cargo a otros ‘Vicentes’. La crisis económica es consecuencia de esos individualismos, de los problemas de personas y grupos de personas… y a ese tipo de gente se le ha formado en las escuelas de negocios”, dice Carlos Alejandro Armenta Pico, profesor de Ética del IPADE. Además de Vicente, esta institución trabaja con otros casos paradigmáticos, como el de un ejecutivo enredado en un sistema que premia al que trabaja 16 horas por día, entre otros ejemplos.

En Argentina, el IAE Business School, en tanto, incluyó en su oferta una serie de seminarios utilizados para catarsis de los ejecutivos. “En tiempos de crisis, los tres grandes ejes temáticos de las escuelas de negocios debieran ser valores éticos, gobierno corporativo y, el más importante, cómo motivar a la gente en situaciones como la crisis”, dice José María Corrales, profesor y director del área académica de Sistemas de Dirección y Control del IAE, en Buenos Aires. “La escuela (…es) también el ámbito para que altos directivos hagan una suerte de catarsis, compartir experiencias. Hay mucha inquietud, mucha desazón, y eso está generando una alta demanda en los seminarios”.

Los especialistas advierten que esto tendrá efectos globales. “Los MBA no tendrán la misma influencia si se les ve como boletos automáticos a ciertos empleos”, comenta Philippe Haspeslagh, decano de la Vlerick Leuven Gent Management School, en Bélgica. En tanto, para el argentino Claudio Fernández Aráoz, socio de la firma de cazatalentos Egon Zehnder Internacional, una de las consecuencias pasará por imponer criterios más rigurosos de selección del personal. “La demanda de los MBA no debería disminuir, si bien las compañías tendrán que ser mucho más cuidadosas y selectivas en sus contrataciones”, dice.

Avaricia y falta de ética, ausencia de liderazgo e individualismo. La crisis dejó al desnudo las carencias de muchos ejecutivos y, por extensión, de su formación. “Nos guste o no, las escuelas de negocios nos veremos afectadas (...) Eso sí, es probable que, en primer término, se observe más hacia las escuelas estadounidenses, más enfocadas en finanzas”, comenta Camino de Paz, directora ejecutiva de programas MBA de la IE-Instituto de Empresa Business School, en España.

Las escuelas europeas, incluso, esperan que crezca el interés por estudiar en Europa por sobre EU. A Katia Muñoz Serrano le ofrecieron una beca para estudiar un MBA en Boston, “pero lo rechacé porque culturalmente no encontraba valor agregado en Estados Unidos”, dice. Ella escogió la Vlerick Leuven Gent Management School porque era la única que tenía un enfoque en la Responsabilidad Social Corporativa.

Las escuelas europeas confían en que casos como éste se multipliquen e intentan marcar distancias con las estadounidenses. “Hay una gran diferencia entre las escuelas que orientan sus MBA a una enseñanza más amplia del management, y las otras que llamamos ‘fábricas de MBA’, que están dirigidas a (satisfacer) a Wall Street o Londres: más de 60% de los estudiantes de MBA están trabajando en el sector financiero”, señala Haspeslagh, de la Vlerick Leuven Gent Management School.

“El prestigio de nuestras escuelas podría verse un poco menos dañado que el de las estadounidenses, y aunque todavía es muy pronto para determinar si más candidatos latinoamericanos van a volver la vista a las escuelas europeas, si el debate y la polémica sobre los valores crecen, es posible que haya más interesados en Latinoamérica por nuestras escuelas”, prevé Camino de Paz, de la IE.

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