Bono que no llega, ninguneado y triste

Señor Q encuentra solución a los problemas que rodean la vida profesional; si él no tiene la respuesta, seguramente nadie la tendrá.
Triste  (Foto: Archivo)
Señor Q

ESTIMADO SEÑOR Q:  Tengo 30 años, ocho de ellos trabajando en la misma empresa. He crecido desde el puesto más bajo hasta ser gerente de una sucursal en una de las financieras más importantes y grandes del país, con un salario y unas prestaciones muy decentes para el entorno actual. Desde hace ocho meses, los bonos por productividad se han hecho prácticamente imposibles de lograr, con lo cual sólo sobrevivo con mi salario, que para el tren de vida que llevo no es suficiente. ¿Cree que intentar cambiar de aires es lo mejor?, ¿o será que esta situación se repite en todas la empresas y que con esta crisis casi nadie recibe bonos por resultados?

Medio Desmotivado.

Querido Medio Desmotivado: El Señor Q aprecia a los lectores que, a medida que escriben sus cartas, algo hace clic en sus cabezas y ellos solos, al final, encuentran las respuestas a sus propias preguntas. Es tu caso. En otras épocas, esta columna ha recomendado a algunos de sus lectores desmotivados, o medio desmotivados, dejar todo y salir a descubrir el mundo, encontrar qué cosas los apasionan de verdad en la vida. Ahora es distinto. El Señor Q cree que deberías revisar tu tren de vida y, quizás, desacelerar la locomotora, hasta que puedas alimentarla sólo con tu salario. Tómatelo como algo temporal, como un desafío que pone a prueba tu capacidad de sacrificio y de gestión de recursos. Olvida el tren y viaja en bicicleta, donde la vida es más lenta, pero también ofrece otra clase de satisfacciones.

En triciclo, Q

ESTIMADO SEÑOR Q: Desde hace dos años trabajo para una empresa en provincia. Estoy muy contento con el éxito que es para mí laborar para una compañía líder a nivel nacional y también con mi trabajo (nóminas en Recursos Humanos), que me da una satisfacción muy grande. El problema está en que no reconocen mi trabajo y no me consideran para las promociones dentro del departamento: siempre dan preferencia al resto o contratan gente con experiencia en otras empresas. ¿Qué puedo hacer?

Ninguneado.

Querido Ninguneado: A menudo creemos que las grandes compañías son máquinas eficientes donde cada orden tiene su sentido y cada cubículo su función, todo dentro de un gran plan estratégico infalible. No lo son. Las empresas están compuestas por seres humanos, que toman decisiones arbitrarias, delirantes o afortunadas y que muchas veces apenas tienen tiempo, especialmente los gerentes, para dedicarle a cada decisión la atención necesaria. En ese contexto de caos y elecciones tomadas a medias, lo primero que debes hacer es asegurarte que tus jefes, y los jefes de tus jefes, sepan que estás interesado en una carrera gerencial. No es un momento para actitudes tímidas o sutiles. Ve a la oficina de tu jefe y dile, con firmeza pero sin dramatismo, que te crees calificado para ascender en la empresa, que te gustaría recibir más responsabilidades y que tengan en cuenta tu nombre para las próximas búsquedas.

En una empresa pequeña, una actitud así puede generar efectos adversos. Pero en una compañía importante y tu dirección de correo electrónico revela que trabajas en una de ellas, la iniciativa y la ambición con frecuencia son recompensadas. Di lo que quieres, y quizás lo obtengas. En silencio será mucho más difícil.

A los gritos, Q
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ESTIMADO SEÑOR Q: Ayer fue mi cumpleaños y ninguno de mis compañeros lo recordó. Hasta hace un año, celebrábamos cada cumpleaños en la oficina con pastel y Coca-Cola y una pausa de 10 minutos. Ahora, nuestra jefa dice que perdíamos demasiado tiempo y que con la crisis hay que trabajar más. Pero yo extraño los cumpleaños. Eran siempre días felices.

Cumpleañera triste.

Querida Cumpleañera: Tu jefa es malvada pero, además, es mala jefa: en momentos difíciles, tener a la gente contenta vale mucho más que los supuestos 10 minutos que se pierden. El Señor Q no lo puede asegurar, porque hace décadas que no trabaja en una oficina, pero podría apostar que las oficinas donde se celebran cumpleaños son más felices y trabajan mejor que aquéllas donde no lo hacen.

Goloso, Q
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