Patrón en vocho, despedidora y obamista

Señor Q encuentra solución a los problemas que rodean la vida profesional; si él no tiene la respuesta, seguramente nadie la tendrá.
Mujer  (Foto: Archivo)
Señor Q

ESTIMADO SEÑOR Q: Soy un empresario exitoso, con apenas 35 años. Desde que estudiaba la carrera empecé a poner pequeños negocios que, con el tiempo y suerte, han ido creciendo hasta volverse líderes de mercado. Económicamente me va bien, pero mi primer coche fue un Vocho de 1994, y desde entonces me volví amante del auto. Hoy tengo un modelo 68 clásico que me lleva al trabajo diariamente. Mi esposa, mis familiares y amigos se quejan y se avergüenzan de mi coche. Me preguntan: "¿Cómo es posible que teniendo tanto dinero andes en esa carcacha?". Pero yo soy feliz. ¿Qué hago?, ¿compro otro coche para ir a trabajar y éste lo dejo para los domingos?

Totalmente Vocho

Querido Totalmente Vocho: Aquí va un poco de apoyo moral de parte del Señor Q: no vendas tu Vocho ni lo remplaces de lunes a viernes por algún modelo insípido sin sangre ni personalidad. Tampoco te pongas a la defensiva cuando tu mujer o tus amigos se burlen de tu coche o te presionen para que te compres un Audi o un BMW. Regálale un SUV a tu esposa, diles a los demás esto: los Vochos te han acompañado desde cuando estabas quebrado hasta ahora que eres un empresario exitoso. Quizás los vochos han tenido algo que ver con tu éxito: quizás una parte de ti, la que se enamora de ellos, es la misma que te ha permitido ver oportunidades de negocio donde los demás no veían nada. Y convéncete de ello: tener un coche de lujo no dice mucho sobre el dueño, a excepción de que ha tenido el dinero para pagarlo; llegar al valet parking con el Vocho es un mensaje más fuerte. Y más interesante.

Vochado, Q

ESTIMADO SEÑOR Q: La crisis me ha alcanzado con toda su fuerza. Bueno, quizás no con toda, porque hay gente en situaciones peores. Pero es cierto que estoy atravesando un momento difícil. Se lo pongo en una frase, para no seguir demorando el objetivo de mi carta (a veces doy demasiadas vueltas para decir lo que quiero decir): mis jefes me han dicho que, por orden de nuestra casa matriz en Houston, debemos reducir 15% nuestra masa salarial y que por ello, bueno, debo despedir a tres de los ocho miembros del equipo que dirijo, y con quienes tengo una relación excelente. Estoy desesperada, porque no sé cómo hacerlo. Lo peor es que, creo, comencé mal: esta mañana, uno de mis empleados me preguntó si habría recortes, le insinué que sí y ahora el clima en la oficina es pésimo. Estamos todos en silencio, la tensión se corta con un cuchillo. ¿Qué hago?

Mala despedidora

Querida Despedidora: Tus problemas para decir las cosas en forma clara y precisa han quedado en evidencia. Y es un problema, porque las frases confusas no son ideales para hablar con personas que están a punto de recibir malas noticias. Por otra parte, tu falta de disciplina para mantener la decisión en secreto ha sido, como dices, una manera bastante pobre de empezar. Como dice el autor estadounidense Frank Roche, la regla de oro en estos casos es: "¿Te gustaría que hubiera información sobre ti dando vueltas por los pasillos? Claro que no". Por lo demás, no abuses de la compasión y explica los motivos con claridad. Trata a los despedidos con dignidad: es lo correcto y puede servirte en el futuro, cuando necesites una cara amable en tu próxima búsqueda laboral. Después, como dice Roche, deberás trabajar con los sobrevivientes, para que no se sientan culpables de mantener sus empleos y se adapten rápido para hacer, entre cinco, el trabajo que antes hacían ocho.

Despedido, Q
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ESTIMADO SEÑOR Q: Mi jefe me hizo quitar un póster de Obama colgado en mi cubículo, porque la empresa no acepta declaraciones políticas. ¿Tienen derecho?, ¿es política una figura de otro país? Comprendería que me hicieran quitar una foto de López Obrador, pero ¿Obama?

Obamista reprimido

Querido Obamista: El Señor Q no conoce a nadie que esté en contra de Obama, por lo que le cuesta comprender la decisión de tu jefe. Sí, por supuesto, conoce gente a quien no le gusta López Obrador. Pero aun así le cuesta ver qué gana una empresa que se toma el trabajo de censurar la decoración de sus oficinas.

Obamizado, Q
 
¿Preguntas? Escribe a senorq@expansion.com.mx
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