Cómo hacer un buen despido

Es un paso difícil, pero existen algunas sugerencias para decir de buena manera “estás despedido”; la clave es tratar a los empleados que dejan la empresa con el mismo respeto que al contratarlos.
Jack y Suzy Welch

PREGUNTA: ¿Cuál es el papel del departamento de Recursos Humanos en estos tiempos difíciles?
Effendi Ibnoe, Bali, Indonesia.

RESPUESTA: Su pregunta llegó a nuestro correo el mismo día en que recibimos la noticia de un conocido nuestro que acababa de ser echado de su trabajo en una empresa editorial. Se trata, ciertamente, de una de las industrias que enfrentan ‘cambios drásticos’. Él describió su despido como una experiencia casi ‘orwelliana’. Lo condujeron a un salón de conferencias donde se reunió con una asesora encargada de lidiar con personas despedidas. Tras explicarle a mi amigo las labores logísticas de la empresa, le informó que lo llamaría por teléfono en la noche para asegurarse de que ‘todo andaba bien’.

“Le aseguré a la consultora que yo tenía amigos, seres queridos, y hasta un perro que podían darme toda clase de consuelos”, escribió mi amigo.

“Memorándum a los profesionales del departamento de Recursos Humanos (RH)”, recomienda nuestro amigo: “En lugar de poner a los despedidos en un cuarto con un asesor muy solícito, pónganlos en un cuarto con una buena dotación de platos para que dediquen unos terapéuticos minutos a estrellarlos contra la pared”.

Nosotros sugerimos otro memo más serio al departamento de RH. “Echar empleados es su momento de la verdad. La empresa debe tratar a los empleados que despide, con la misma atención y dignidad que mostró al contratarlos. El departamento de Recursos Humanos demuestra su valía cuando se ocupa de los despidos; es ahí cuando se nota si una compañía realmente se preocupa por sus empleados o si se limita a enunciar una serie de lugares comunes”.

Para contestar a su pregunta, nosotros sugerimos al departamento adoptar los siguientes tres roles.

En primer lugar, su papel es asegurarse de que los empleados sean echados directamente por sus jefes, no por extraños. Despedir a una persona es una experiencia deshumanizada, pero será peor si el empleado recibe la noticia de alguien contratado por fuera para esa tarea. RH debe asegurarse de que los jefes asuman su deber, y no deleguen algo que tiene que ser estrictamente personal. Las malas noticias deben anunciarse en una reunión cara a cara.

En segundo lugar, su rol es servir como árbitro de la equidad. Nada enfurece más en una época de despidos que la convicción de que algunas personas reciben mejores indemnizaciones que otras. rh debe asegurarse de que los arreglos sean equitativos. Las personas necesitan creer que fueron tratadas con justicia.

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El papel de RH es absorber el dolor. El empleado necesitará ventilar su frustración días después de la noticia. Y es tarea de este departamento estar disponible para consolarlo. Tal vez un asesor puede ayudar en la transición, pero RH es de tremenda importancia en las buenas épocas. Y define a una empresa cuando las cosas andan mal.

The New York Times Syndicate

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