Serra Puche plantea pelear mercado de EU

El ex negociador del TLCAN cree que las empresas mexicanas pueden arrebatarle su cuota a las chinas; el ex Secretario de Hacienda cree que “se están alineando varias estrellas” a favor de México.
Jaime Serra Puche  (Foto: Adán Gutiérrez)
Alberto Bello y Adolfo Ortega

Jaime Serra Puche (58) ha visto la economía mexicana desde al menos tres ángulos: como funcionario público, como académico y como parte de la iniciativa privada. Conoce también el comercio exterior: desde el gobierno, negoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Y en esta materia, las opiniones del presidente de SAI Consultores parecen opuestas a las que se leen todos los días en la prensa. Sobre todo cuando dice que éste puede ser un motor para que la economía salga más rápido de la recesión.

Dice que "las estrellas se están alineando" para que México recupere la cuota del mercado estadounidense que en años recientes perdió a mano de las firmas chinas. Incluso, la propia industria automotriz estadounidense ofrece atractivas oportunidades para atraer inversión al país.

¿Cómo ve el panorama nacional en el futuro inmediato?
Para los próximos meses, México se enfrenta a retos y oportunidades. Los retos son fundamentalmente de carácter macroeconómico: presiones inflacionarias por el efecto del tipo de cambio sobre una serie de productos, sobre todo alimenticios; un reto de carácter fiscal porque viene a la baja la recaudación; se acaba la garantía del petróleo y hay presiones de gasto creciente por los programas anticíclicos y por los problemas estructurales del país.

¿Y las oportunidades?
Las veo más en el mediano plazo, sobre todo para la capacidad exportadora de México. Se están empezando a alinear varias estrellas para que la capacidad de exportación de México aumente. El peso, disminuido frente al dólar, nos da una ventaja aunque sea temporal. En segundo lugar, es sorprendente que en el peor momento de la crisis el precio del petróleo esté entre 55 y 60 dólares por barril. Eso significa que cuando venga la recuperación tendremos un precio bastante más alto, lo que nos da a nosotros una ventaja muy importante en el propio transporte frente a los chinos. Se ha calculado que, por ejemplo, con un barril promedio de 70 dólares tenemos una ventaja de alrededor de 15% frente a los productos chinos que quieren ir a la costa este de Estados Unidos comparado con mandar un producto desde México. Eso incluye el flete del barco y el arancel que los productos chinos deben pagar para entrar a EU.

El tercer elemento, y es muy probable que esté en la solución de esta crisis mundial, es que el yuan se fortalezca. Veo una oportunidad importante para recuperar parte del mercado que perdimos frente a los chinos en el mercado americano.

¿Cómo se puede aprovechar esa oportunidad?
Se pueden orientar muchos instrumentos de política económica. De carácter financiero, dándole a los exportadores préstamos y capital, sobre todo de trabajo, para irse posicionando en este mercado cuando éste se recupere. De estímulos fiscales, se podría hablar con los principales inversionistas exportadores en México y decirles: señores, la perspectiva de solución de cómo vamos a salir en el mediano plazo nos posiciona con ventaja frente a países como China, entonces vayan preparando la inversión.

¿Realmente es recuperable esa cuota de mercado?
Absolutamente recuperable. La apuesta no es tanto a que crezca el pay, que se tardara tiempo en crecer, sino a que crezca nuestro porcentaje del pay y que cuando crezca el pay ese porcentaje crezca aún más.

Sobre el reto macroeconómico, ¿hay alguna propuesta?
En el tema fiscal no hay soluciones mágicas, es prácticamente contabilidad. El gobierno tiene que encontrar el equilibrio prudente entre seguir generando los estímulos necesarios para que la economía se recupere y, por otro lado, el impacto que el tipo de cambio haya tenido en los precios o vaya a tener en el tiempo. No veo fórmulas mágicas, pero es un equilibrio que hay que verlo con cuidado en los siguientes meses.

¿Qué rol debería jugar México en la industria automotriz?
Tenemos que viajar entre dos fuerzas que se encuentran en esa industria. Una que te obliga a la racionalidad. Ya no pueden hacer plantas en EU, en donde los costos laborales son estratosféricos. La racionalidad indica que la producción se tiene que hacer en México, no en Michigan. Después está la otra fuerza que es más de carácter político, es decir, tenemos que impulsar la actividad económica en EU y los by americans van orientados a impulsar la actividad en EU. Nuestra intervención debe ser aquella que diga que debe prevalecer la opinión racional, que es la solución de largo plazo para esta industria. Y la opinión racional es que nosotros somos los competitivos, no las plantas americanas.

¿Qué alternativas de financiamiento ve cuando los bancos están siendo muy cautelosos al prestar?
El esquema de garantías que desarrolló Nafinsa puede ser una manera de destrabar este tipo de candado. Parte de la ventaja que tenemos es que se ‘secaron' los mercados, es paradójico que eso nos puede dar una ventaja si encontramos cómo generar flujos para que esas empresas se reposicionen en los mercados externos.

¿No siente que muchas de estas condiciones dependen del gobierno? Y eso que cada vez tiene menos dinero.
El programa de garantías perfecto es el que no emite un peso. Es un problema de expectativas, de percepción de riesgos. En la medida en la que el programa de garantías sea bien diseñado, exitoso y tenga la profundidad suficiente, no se usa.

¿Cómo le pega esta crisis al capital privado, que es donde trabaja actualmente?
Este sector había empezado a levantar en México, como una forma muy sana e inteligente de financiamiento. En el capital privado el éxito está en la salida. El problema número uno que enfrentamos hoy es la salida, porque es un mercado de compradores. Se está retrasando la salida de los fondos y eso va a retrasar la capacidad para levantar recursos para la industria del capital privado.

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¿La crisis ‘empujará' alguna de las reformas pendientes?
La dinámica política es muy complicada. Los líderes políticos no quieren tomar decisiones demasiado arriesgadas antes de una elección. Creo que sí debiera ser una coyuntura que facilitara esas reformas, pero creo que no será fácil.

Si tuviera que elegir una, ¿cuál sería?
La laboral podría ayudar muchísimo. Una reforma que le diera flexibilidad al mercado.

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