Sector campesino del PRI quiere un banco

La Confederación Nacional Campesina funda un corporativo para entrar en el negocio financiero; el organismo se asocia con Slim, Del Valle y Beckmann para dar créditos agrícolas a sus afiliados.
Campesinos  (Foto: Procesofoto)
Juliana Fregoso

Hoy sigue sin quitarse el sombrero. La diferencia es que muchas veces lo combina con un traje y una corbata para asistir a reuniones de empresas como Monsanto, el mayor comercializador de semillas transgénicas en el mundo, o para asistir a eventos especiales de Maseca o Minsa, los principales compradores del grano en el país.

La señal de que debe comportarse como un ‘campesino empresario’ viene desde su organización cúpula, la Confederación Nacional Campesina (CNC), que después de 80 años de ser uno de los brazos electorales del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ahora quiere asumir un perfil empresarial y financiero, similar al de las uniones de granjeros de Estados Unidos y Canadá.

Símbolo de esta nueva era es el Corporativo Económico y Financiero, inaugurado en 2008, en el que participan como accionistas grandes empresarios, como Carlos Slim, el tercer hombre más rico del mundo; Antonio del Valle, presidente de Grupo Kahluz; Juan Beckmann, director general de Grupo Cuervo. Jaime Yezaki, ex líder de los empresarios del agro, y Samir Manzur, de Grupo Surman, uno de los principales distribuidores automotrices del país, son también accionistas.

El corporativo está integrado por cuatro entidades: la Sociedad Financiera Campesina (Soficam), la Microfinanciera Rural Campesina, la Unidad de Promoción y Desarrollo Empresarial Campesino y la Fundación Alma Rural.

La primera misión del corporativo fue lanzar Soficam, una sociedad financiera de objeto múltiple en la que conserva 64% de las acciones y el 36% restante se divide entre varios empresarios. La Soficam cuenta con una cartera de crédito de 450 MDP de distintas organizaciones financieras.

¿Por qué si durante años el discurso de la CNC fue en contra de los empresarios, ahora se sientan en la misma mesa?

“Aunque tenemos varios socios privados, nos manejamos con gobierno corporativo en cada una de las empresas que integran el corporativo. El trabajo con ellos para conformar la Soficam y la oficina de negocios fue como cualquier negociación en el ámbito privado, las alianzas siempre son buenas. Tener a estos empresarios cerca nos permitirá aprender de ellos y así beneficiar a un mayor número de productores”, explica Roberto Cruz, director del Corporativo Económico y Financiero.

Cruz afirma que la asociación con el empresariado era necesaria porque el financiamiento al campo era cada vez más escaso y la apertura total en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) amenazaba con desaparecer al campesino mexicano.

Según la Secretaría de Agricultura, sólo cinco de cada 100 productores obtienen créditos de la banca comercial, que a su vez destina solamente 1.6% de su cartera a este sector.

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Hacia un banco campesino
Actualmente, la CNC tiene cinco millones de campesinos afiliados. En su primera fase, el corporativo se ha enfocado en mantenerlos dentro del mercado, mediante asesorías para la producción y la comercialización, y la obtención de insumos a precios competitivos.

A tres meses de iniciar funciones, Soficam ha preautorizado 200 millones de pesos en créditos. Microfinanciera Rural, cuyo capital asciende a 50 MDP, ha otorgado créditos a 600 productores.

A simple vista pareciera que con este corporativo la CNC podría marcar una distancia con el PRI. No obstante, Humberto Valencia, investigador del área de Contabilidad y Finanzas del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, asegura que la CNC nunca dejará de ser priista. Por ello, en esta nueva empresa existen dos riesgos: la politización de la ayuda y la corrupción que ha caracterizado a otros organismos de apoyo al campo, como Banrural.

“Mucho depende de los órganos de gobierno corporativo que tengan, lo que puede hacer que cumpla con el objetivo de dar financiamiento al agro. Lo bueno es que haya una organización que puede ayudar a enfatizar el sentido de servicio al mayor número posible de beneficiarios y permitirá concentrarse en los sectores más redituables de la agricultura”, dice el académico.

Inbursa, que participa en el corporativo a través de una Sociedad de Inversión y Capitalización (Sinca), es una pieza clave en la asesoría y estrategia financiera del corporativo, sin embargo, declinó comentar al respecto.

El plan de negocios del corporativo es a 10 años y una de sus grandes metas es la consolidación de un nuevo banco campesino. La idea, dicen sus promotores, no es que el campesino pierda su identidad, sino que se profesionalice. “Hay que trabajar con los empresarios, hablar su idioma, si no, vamos a seguir rezagados”, advierte Efraín García, el líder maicero de Puebla.

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