El hombre detrás de ProMéxico

La experiencia en la iniciativa privada de Bruno Ferrari, uno de los hombres fuertes del presidente; el actual director de ProMéxico es un abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho.
Bruno Ferrari  (Foto: Gilberto Contreras)
Roberto Morales

El entorno que encontró Bruno Ferrari cuando llegó en junio de 2007 a dirigir el organismo responsable de atraer inversiones y promover las exportaciones mexicanas, era inmejorable. Las exportaciones crecían 8.6% ese año, y se dio un paso más hacia la ansiada diversificación al aumentar 30% la venta de productos a países europeos. La inversión del exterior sumó ese año 23,000 millones de dólares (MDD). El recién nacido ProMéxico arrancaba con buenos augurios.

Dos años después, las exportaciones han caído 26.6% en junio con respecto al año anterior. A pesar de sentirse una ligera recuperación, este rubro bajará al menos 16% en 2009. La inversión extranjera, por su parte, quizá no sume ni 15,000 MDD en 2009.

Sobre el comercio exterior mexicano también ha caído una tormenta perfecta. El principal afectado de esta crisis, EU, es el cliente más importante de las exportaciones mexicanas. El sector más golpeado, el automotriz, era el que generaba buena parte de las exportaciones mexicanas. Y Ferrari, quien es el responsable de arreglar este desastre desde ProMéxico, tendrá que hacerlo al mismo tiempo que enfrenta las críticas de miembros de su propio sector. “(Ferrari) no sabe nada de comercio internacional”, dice Arnulfo Gómez, asesor del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), un organismo privado que promueve el comercio exterior y la inversión extranjera.

El director de ProMéxico es un abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho, en donde fue compañero del presidente Felipe Calderón. Su segunda licenciatura –en Derecho Canónico– la estudió en Roma, en donde también cursó la maestría en Ciencias del Matrimonio y la Familia–. Antes de llegar a ProMéxico, fue presidente ejecutivo de Seminis Vegetable Seeds, empresa de su amigo Alfonso Romo. Esta firma fue líder mundial en semillas de hortalizas y frutas, de las cuales tenía más de 3,500 variedades. Ahí, Ferrari, que domina cinco idiomas (español, inglés, italiano, portugués y francés) viajó a más de 100 países donde Seminis tenía operaciones. “Haber logrado vender en 120 países me da bastantes cartas credenciales para estar en ProMéxico”, dice Ferrari.

Difícil novatada
La invención de ProMéxico tuvo víctimas en el sector público y entró a competir con algunos organismos privados como el COMCE. En junio de 2007, cuando se transfirió a ProMéxico a los equipos que promovían inversiones y exportaciones en la Secretaría de Relaciones Exteriores, Economía y Bancomext, el sindicato de Bancomext intentó impedirlo. La resistencia, que no tuvo éxito, duró año y medio, e implicó la salida de decenas de funcionarios de alto nivel con experiencia en comercio exterior.

Ferrari colocó en algunos puestos clave a gente sin antecedentes en comercio internacional o atracción de inversiones, como Jorge López y Abraham Hernández, quienes además eran socios de una consultora en pensiones privadas. De López, ProMéxico dice que es un gran promotor y buen negociador. Hernández dejó su puesto en mayo por incumplir con parte de sus objetivos. 

Algo similar sucedió con Dolores Béistegui Rohan, a quien Ferrari nombró directora de la oficina de ProMéxico en París. Su labor más destacada hasta entonces fue dirigir el Instituto Mexicano de la Radio (IMER) entre 2002 y 2006. A ella la consideran una “excelente promotora y publirrelacionista, conocedora del idioma y de la cultura francesa”.

El mismo Ferrari tiene una experiencia limitada en el tema. Cuando estudió en Italia trabajó para De la Pesa y Asociados, un despacho de abogados. Luego conoció a Romo, quien lo invitó a Grupo Pulsar donde entre 1990 y 2001 ocupó diversos cargos tales como director jurídico y director de competitividad. En 2005, Romo vendió Seminis a Fox Paine, que a su vez la revendió a Monsanto. La multinacional recontrató a Ferrari como presidente de su filial en México. El ahora director de ProMéxico renunció al poco tiempo para fundar BF Limited, un fondo de inversión. A principios de 2006 se retiró de este negocio para unirse a la campaña presidencial de Felipe Calderón. Como funcionario, la situación no es diferente. Antes de ProMéxico, Ferrari encabezó la Unidad de Relaciones Económicas y Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Cuando tenía seis meses en el cargo, Calderón lo invitó a dirigir ProMéxico.

En esta transición, dicen los críticos del funcionario y de ProMéxico, se dejó ir mucha experiencia en el ramo. El caso más extremo sucedió en Bancomext, de donde pudieron haber pasado 300 personas a ProMéxico y sólo lo hicieron 100. Uno de los problemas, sin embargo, eran los sueldos de los funcionarios. Durante la negociación salió a la luz pública que 10% de los directivos del banco de desarrollo ganaba más que el Presidente de la República.

“ProMéxico consideró que si pasaban con los mismos sueldos quebraría en seis años”, dice un funcionario que prefirió el anonimato. A estos trabajadores, Bancomext los liquidó o jubiló. Después de un tiempo, ProMéxico contrató a algunos de ellos. Al día de hoy, en el organismo laboran 60 personas provenientes de Bancomext.

Resultados 

A finales de mayo –en medio de las secuelas que dejó la contingencia sanitaria–, Ferrari presumió sus resultados ante la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Económico. Dijo que entre enero y abril, ProMéxico gestionó la llegada de 1,447 MDD de inversión extranjera, o 57.8% de su meta para 2009. Además, tienen otros proyectos de inversión ‘confirmados’ por 620 MDD más, sólo que los protagonistas no los han hecho públicos.

“Pusimos a México en el mapa de las tres principales opciones de inversión de países como Francia, Inglaterra, Italia y Alemania”, dice Ferrari en entrevista. “Durante varias administraciones no se habló de México como una oportunidad de inversión”.

Ferrari se siente orgulloso de los 185 MDD que invirtió Banco Santander en Querétaro gracias al cabildeo de ProMéxico para establecer ahí un call center, que generará 9,000 empleos directos.

Sin embargo, en los primeros cuatro meses de este año, ProMéxico sólo otorgó apoyos para que 299 empresas exportaran 581 MDD, esto es, 20.7% de la meta establecida para 2009.

Esto tiene varias interpretaciones. “Hay una preponderancia en atraer inversiones en menoscabo de la promoción de las exportaciones”, dice David Hurtado, presidente del Comité de Políticas de Comercio de la American Chamber México.

México tiene mucho por hacer en cuestión de exportaciones. Aún no logra insertarse en los mercados asiáticos, los más dinámicos del mundo. Entre enero y mayo, 84.6% de las exportaciones se dirigieron a EU y Canadá; a Europa se envió 6.8% y 8.6 al resto del mundo.

A pesar de que México cuenta con 12 tratados de libre comercio, que incluyen a 44 países, desde 2005 no ha firmado uno nuevo. Y en Asia, la tierra prometida, sólo se tiene un acuerdo comercial (Japón). Las exportaciones a Europa estaban creciendo a un ritmo de doble dígito gracias a la fortaleza del euro y mayores incentivos de ProMéxico en 2008. Pero ahora se perdió lo que se había avanzado. México no aprovecha las cuotas de su tratado con Europa y no ha podido concluir las negociaciones para ampliar la apertura de productos agrícolas en dicho acuerdo.

México bajó una posición entre los exportadores más grandes de 2008 (del 15 al 16), según una encuesta realizada este año por la Organización Mundial del Comercio.

Por otra parte, Ferrari cambió la forma de promover las inversiones al país. Al día de hoy, ProMéxico identifica 748 proyectos de inversión en etapa de prospección. De las empresas involucradas analiza sus gastos arancelarios para descubrir si les convendría instalarse en México y exportar a otros mercados, aprovechando los tratados de libre comercio. También mide la tasa de mortandad de estos proyectos, y la cifra más reciente es 10%.

Un cambio reciente se dio con la crisis. A pesar de que pertenece al gobierno, ProMéxico cobra por sus servicios. Sin embargo, con la economía hecha pedazos, el organismo dejó de cobrar 90% de sus servicios. Esto lo pone en conflicto con otros organismos privados que también promueven inversiones y exportaciones a sus agremiados y que dependen de los cobros para sobrevivir.

Más burocracia
El presupuesto de ProMéxico para 2009 asciende a 1,178 millones de pesos, una bolsa limitada si se consideran los recursos que disponen organismos similares en España o Chile, que superan los 150 millones de dólares al año.

Como hay que cuidar los recursos, el objetivo de Ferrari es apoyar sólo a las firmas que puedan sostener sus exportaciones en el largo plazo y diversificar los mercados, principalmente hacia América Latina y Europa. “México es una plataforma importante para hacer negocios entre EU y la Unión Europea. Muchas de las empresas de los dos bloques no lo conocen”, dice Ferrari.

Las barreras para que esto suceda parecen casi tan grandes como el mismo potencial. “Las buenas ideas, propuestas y esfuerzos se pierden con las importantes limitaciones burocráticas a las cuales se enfrenta ProMéxico”, dice Julio de Quesada, presidente del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales. “Las secretarías no están alineadas óptimamente para atraer inversión al país, y lo mismo se puede decir de los gobiernos estatales y municipales. No hay una buena coordinación con los esfuerzos de ProMéxico”.

Las críticas a la burocracia se extienden hacia los resultados del secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos. El rumor de su salida del gabinete se escucha con insistencia.

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Entre los nombres que los diarios mencionan como su sucesor destacan Fernando Elizondo, el panista que recién perdió la elección para gobernador de Nuevo León; Gustavo Madero, senador del mismo partido, y Bruno Ferrari García de Alba, director de ProMéxico.

Por ahora, Ferrari dice que quiere seguir en ProMéxico y que no tiene aspiraciones políticas. Pero, según la prensa que cubre temas de comercio, su cercanía personal con Calderón podría ser fundamental para que él sea el elegido. Quizá entonces Ferrari le pida consejo a su primo, Sergio García de Alba, secretario de Economía durante el gobierno de Vicente Fox y a quien, según el director de ProMéxico, conoció personalmente hace apenas seis meses.

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