El reto de Beatriz Paredes

Como presidenta del PRI y diputada, Beatriz Paredes tiene que dirigir la nave priista rumbo a 2012; analistas y otras fuentes del PRI acuerdan que ella tendrá que evitar que el partido se radicalice.
Beatríz Paredes  (Foto: ProcesoFoto)
Alejandro Ángeles

Todo indica que tras la victoria electoral, el amanecer del 6 de julio estableció el peso que Beatriz Paredes tiene dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la forma en que ejercerá su liderazgo dentro del partido y frente a la administración del Presidente Felipe Calderón.

Y es que bastaron unos días para que, en momentos, la presidenta del PRI y diputada de la LXI Legislatura, mostrara las cartas con que jugará a partir del 1 de septiembre.

Si dichas cartas hubieran tomado forma en un dicho, serían: “Es la economía…” Porque lo primero que hizo la ex gobernadora de Tlaxcala, luego del “ganamos de todas, todas”, fue anticipar lo que será la prioridad en la siguiente legislatura: promover la llamada Ley de Emergencia Económica. De ello dependen, además, las posibilidades de que su partido regrese al poder en 2012.

“Beatriz tiene claro que la reactivación de la economía no sólo es la base para la recuperación del país, sino que un buen papel del PRI en la promoción de iniciativas desde el Congreso puede llevarnos a recuperar la presidencia en 2012”, dijo un asesor de la todavía presidenta priista que solicitó el anonimato.

Pero el momento que definió esa postura respecto de la economía, se dio fuera de los reflectores de la prensa. Cuando se comprobó que el PRI sería el partido con el mayor número de curules para la LXI Legislatura, Paredes comenzó a operar.

Lo primero que hizo fue advertir al gobierno federal que el PRI no iba a permitir que un recorte de 50,000 millones de pesos en el gasto público tocara las transferencias de recursos federales a los municipios y los estados.

“Beatriz se reunió con funcionarios de Hacienda para convencerlos de que no se le pasara la factura a los gobiernos locales”, dijo el asesor. En sentido estricto, eso era de relevancia para los 18 gobernadores priistas en funciones.

No es para menos. Según Juan Pardinas, consultor del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el círculo de gobernadores participa de la toma de decisiones y conforma un pesado grupo de poder que lo último que quieren que se les toque es el presupuesto. El experto en políticas públicas dijo en una entrevista que como la crisis impacta los ingresos de los gobiernos estatales y la administración federal, la única manera de distribuir lo que queda es decidiendo en el Congreso.

Y ahí es donde Beatriz Paredes va a operar. Independientemente de si decide encabezar la bancada de su partido en la Cámara de Diputados o se queda como presidenta del PRI, pero manteniendo una curul, sus alfiles estarán a cargo de dichas negociaciones.

Antes, dicen analistas y otras fuentes al interior del PRI, Paredes tiene que evitar que el partido se radicalice toda vez que llegan fortalecidos a tres años de la elección presidencial de 2012.

“No queremos un proceso de ‘perredización’ en el PRI”, dijo el asesor de la lideresa en referencia a las luchas de poder que se han generado al interior del partido y que se dan por varias vías: los gobernadores, los senadores (encabezados por el coordinador de la bancada, Manlio Fabio Beltrones) y fuerzas del PRI tradicional, que no estuvieron conformes con lo que muchos vieron como una postura ‘blanda’ de Paredes durante la campaña.

Pero es probable que sea ese aire conciliador lo que le rinda mejores frutos a Paredes. Muchos recuerdan que fue precisamente una postura contestataria y negativa en el Congreso entre 2003 y 2006 lo que llevó a que el PRI se rezagara en la preferencia electoral y quedara como tercera fuerza política.

“El PRI ganará más con una postura de colaboración”, dice Nydia Iglesias, analista de Citibank. Según ella, “esperamos que apoye reformas como la fiscal, que garantice recursos para sus gobernadores y para la propia administración que esperan recuperar en 2012”.

En cierto modo, lo que buscaría Paredes es revertir lo que sucedía a partir de 1995, cuando la crisis contribuyó a que el PRI comenzara a ceder espacios políticos vía elecciones. Así, en 1997 el tricolor dejó de ser mayoría en el Congreso y perdió la capital, que eligió su gobierno por primera vez.

La agenda reformista

Las cartas de Beatriz Paredes serían: mostrarse como una demócrata que busca la modernización del país, mantener la buena relación que se le achaca con el Presidente y compartir el escenario con Enrique Peña Nieto, el gobernador del Estado de México que pinta como la ficha más fuerte del priismo para 2012.

Según Alejandro Schtulmann, consultor y experto en análisis de riesgo de EMPRA, consultoría de riesgo político, la fortaleza del PRI en el Congreso no pondría en peligro la agenda reformista de Calderón ni bloqueará la aprobación de reformas estructurales.

Para ello, Beatriz tendrá que apelar a la disciplina, uno de los activos que han conseguido que el PRI no se deshaga a pesar de haber perdido las elecciones federales más importantes entre 1997 y 2006.

Con todo, es un duro reto. Según el asesor de Paredes consultado por Expansión, dentro del partido se reconoce como un éxito que la presidenta no hubiese cedido a las demandas de responder la campaña de ataques que su contraparte panista (el entonces presidente del PAN, Germán Martínez) orquestó en los medios.

“Pero sí se pide al interior del partido que se venda caro el apoyo del PRI a las propuestas de reforma que quiera hacer Calderón”, dice el asesor.

En sí, Beatriz delineó esta estrategia al dar una conferencia de prensa a pocos días de que se confirmara la mayoría operativa del tricolor en el Congreso. Ahí dijo que el PRI empujará iniciativas “que coadyuven en alguna medida a superar una situación tan delicada”.

La idea, explicó, será mantener el poder adquisitivo y proteger el empleo. La lectura es que el PRI apoyará pero sin pagar el costo político, se dijo opuesta al cogobierno.

Para Schtulmann, de la mano de su presidente el PRI no se ha reinventado, pero sí ha reconstruido su disciplina y ha adoptado una actitud colaborativa y constructiva que habrá de beneficiarle en el Congreso. “El PRI tiene más que ganar al apoyar las reformas que bloqueándolas”, dice.

Un vistazo a la alineación que el partido mandó al Congreso lo puede confirmar: la economía. Mientras los tricolores apuntan a más de una docena de figuras en temas financieros, fiscales y de políticas públicas enfocadas en el tema económico, el PAN apenas mandó uno y el PRD, a dos, según un vistazo a las listas de quienes a partir del 1 de septiembre ocuparán sus curules en la Cámara de Diputados.

Los analistas dicen que a pesar de que el PRI envía una “aplanadora de economistas”, no se pueden esperar reformas muy sólidas. De cualquier forma, quedan seis sesiones ordinarias de aquí a 2012 y es poco probable que los legisladores se aboquen a revolucionar el país con cambios profundos.

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Según el analista de EMPRA, ningún partido se ha mostrado dispuesto a empujar reformas, ni en el campo laboral ni en el fiscal, pues el costo político es muy alto. “El PRI y el PAN evalúan no aprobar reformas con una carga política sensible y prefieren mantener un statu quo decepcionante”.

Habrá que ver si Beatriz tiene el empuje, no sólo para controlar lo que sus legisladores aprueben en el Congreso, sino para convencer a Felipe Calderón de que algunas medidas podrían beneficiar al país, lo que resultaría el empuje que el PRI necesita para regresar al poder en 2012.

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