Los impuestos también ayudan

El presidente de Kaso y Asociados propone bajar ISAN y tenencia para reactivar el sector automotriz; recuerda que la eliminación temporal de impuestos en 1995 ayudó a recuperar el mercado doméstico.
grafica  (Foto: Archivo)
Armando Soto

El pasado mes de julio, el gobierno federal anunció el primer programa de renovación de vehículos ligeros en México. Muchos se preguntarán por qué se necesita asignar recursos públicos para comprar vehículos nuevos cuando el país se encuentra sumido en la peor recesión de su historia.

Hay que contextualizar la importancia que tiene la industria automotriz para la economía nacional y el papel estratégico que jugará en el proceso de salida de la crisis y recuperación del crecimiento económico.

En México, la industria automotriz representa más de 20% del Producto Interno Bruto (PIB) manufacturero y más de 9% de los empleos del sector industrial. Su importancia radica en el encadenamiento con otros sectores industriales y comerciales y el efecto multiplicador que genera en ellos. Es uno de los motores de la economía nacional.

Esta característica hace que la industria tenga un rol especial en la elaboración de políticas públicas contracíclicas o de impulso al crecimiento económico, especialmente en una situación como la actual, en la que la pérdida de empleos y el cierre masivo de empresas es el mayor problema a resolver.

Este año hemos visto violentos ajustes a la baja en las ventas de vehículos en varios mercados automotrices. Algunos se han contraído a tasas superiores a 60%, como Rusia e Irlanda. Sin embargo, otros han contenido su caída e, incluso, han crecido gracias a la aplicación de estímulos al consumo de vehículos nuevos a través de programas para renovar el parque vehicular como Alemania, que invirtió 1,500 millones de euros para impulsar la venta de vehículos.

Todos los programas de renovación vehicular tienen un común denominador. Nacen de la necesidad de reactivar la demanda interna de vehículos y de romper la tendencia creciente del envejecimiento del parque vehicular, generando beneficios ambientales y de seguridad vial para la sociedad.

Para que estos programas sean efectivos requieren cuatro elementos: un sistema de registro vehicular confiable y actualizado; un sistema de inspección físico-mecánica y de emisiones; una rigurosa aplicación del marco que regula las condiciones de los vehículos en circulación; y una apropiada política de importación y matriculación de autos usados.

¿En qué consiste el programa mexicano?, ¿tiene elementos que garanticen su éxito?, ¿reactivará la demanda?

El programa contempla que el consumidor reciba un apoyo federal de 15,000 pesos para la compra de un vehículo nuevo de hasta 215,000 pesos antes de impuestos y una vez aplicado el descuento, siempre y cuando se presente al momento de la compra un certificado de destrucción de un vehículo usado no importado de 10 o más años de antigüedad.

Si se agotaran los 500 millones de pesos (MDP) del programa, se renovarían 33,333 vehículos. Si el programa es exitoso, hay la posibilidad de duplicarlo en una segunda etapa a 1,000 MDP, con lo que la renovación sería de 66,666 unidades, equivalente a un mes de ventas de la industria en México.

Si se considera que el pronóstico es que el sector se contraerá un 33% este año al vender 719,000 unidades, los vehículos adicionales por el programa de renovación ayudarían a que la caída disminuyera en seis puntos porcentuales. La contracción sería sólo de 27%, al venderse 752,000 unidades.

La intención del programa es buena, y si hay las condiciones crediticias para apoyar a los consumidores y una estricta vigilancia en el cumplimiento de las reglas será exitoso; pero para resolver el problema de impulsar el mercado automotor y mejorar las condiciones del parque vehicular de 24.8 millones de unidades (cuya antigüedad promedio supera los 16 años), hay que sumar otros elementos a la fórmula, como la baja temporal de los impuestos (ISAN y tenencia). Ello impulsaría la recuperación del sector y arrastraría a otros sectores económicos.

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Durante la crisis de 1995, la eliminación temporal de los impuestos y la aplicación de esquemas de deducibilidad fiscal a la compra de vehículos nuevos ayudaron a que el mercado doméstico se recuperará muy rápidamente y con ello uno de los principales motores de la economía.

El autor es experto en temas automotrices y presidente de Kaso y Asociados.
Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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