Gas Natural y Unión Fenosa se globalizan

La firma, 36 entre las 100 Multinacionales 2009 de Expansión, tiene más de 20 millones de clientes; su perspectiva de crecimiento pasa por la distribución de gas y apunta a la producción de energía.
Gas Natural  (Foto: Francisco Lubbert)
Jennifer Coronel

Hace varios años que la firma Gas Natural tenía un objetivo en mente: adquirir la infraestructura para integrar su negocio de explotación, transporte y distribución de gas, con la producción y el abastecimiento eléctrico. Desde 2005 empezó a lanzar diversas ofertas sobre empresas generadoras de energía eléctrica a nivel internacional, entre ellas, Endesa e Iberdrola. En ambos casos falló.

Su plan estratégico 2008-2012 convirtió ese deseo en mandato. Adquirió centrales de generación eléctrica a otras compañías, como Électricité de France a quien compró cuatro de las cinco plantas que tenía en México. Pero la compra grande se dio en julio de 2008, cuando adquirió Unión Fenosa, la tercera firma eléctrica de España.

Luego llegó septiembre y estalló la crisis financiera. Las bolsas de valores cayeron 40%, en promedio. El precio que Gas Natural pagaría por Unión Fenosa –18.33 euros por acción– se plasmó en un acuerdo firmado unas cuantas semanas atrás. Mucha gente en el mercado se preguntó si Gas Natural desistiría de esta operación y pondría como razón de ello la crisis financiera. Eso no sucedió. Ahora tiene más de 95% de las acciones de Unión Fenosa.

El precio de las acciones de Gas Natural cayó más de 5% cuando el mercado supo de la compra. La empresa, sin embargo, creía que el negocio de ambas firmas se complementaba bien, tanto en la producción, como a nivel geográfico. La tecnología de generar electricidad llamada ciclo combinado, cuyo insumo principal es el gas natural, es una de las formas de producción más eficientes y limpias. En México, todas la industrias inscritas bajo el rubro de Productores Externos de Energía, que generan más de una tercera parte del total, lo hacen mediante esta tecnología.

Gas Natural está involucrada en todos los aspectos relacionados con la producción, la industrialización y la comercialización de gas natural, incluyendo la exploración en países como Marruecos, Argelia y Angola, siendo el segundo operador a nivel mundial.

En el mercado del gas, la contribución de Unión Fenosa es de índole geoestratégica. “Union Fenosa tiene contratos de gas en Omán, Egipto y Sudáfrica, donde nosotros no teníamos”, dice Ángel Larraga, director de Gas Natural México.

Por el lado de la actividad de producción eléctrica, Unión Fenosa añade 12,000 megavatios (MW) de capacidad instalada a los 6,200 MW que Gas Natural ya poseía, al menos un tercio de ella en México. Con la fusión, el potencial instalado que suma la firma en nuestro país es de 4,000 MW, en plantas ubicadas en Sonora, Tamaulipas, Coahuila y Veracruz.

Las perspectivas son positivas para un gigante energético con más de 20 millones de clientes en el mundo, nueve millones de los cuales los aporta Unión Fenosa.

Los mercados de futuros financieros indican que la demanda de electricidad crecerá en el corto plazo. “El consumo de gas natural ha aumentado y se espera que sea fundamental como fuente de energía dado que en su combustión emite un bajo nivel de dióxido de carbono, comparado con otros combustibles fósiles; además de que implican menores costos de capital”, dice Josef Pospisil, director de Energía, Empresas Generadoras y Regulación de Fitch Ratings.

En México, la nueva empresa tiene amplias perspectivas de crecimiento. En la distribución de gas sólo tiene 1.1 millones de clientes de los 5.1 millones de hogares y empresas que podrían hacer uso de este insumo. La mayoría de este mercado potencial se encuentra en el Distrito Federal, pero en esta ciudad es donde les ha sido difícil obtener los permisos para instalar la infraestructura.

Actualmente, la mayor parte de su mercado se encuentra en el norte del país, sobre todo en Nuevo León donde tienen más de medio millón de clientes. Ahí la instalación para distribuir gas se construyó hace más de 60 años por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y donde este combustible es más común.

Otro rubro de potencial crecimiento es su participación con la CFE como Productor Externo de Energía. Además de Unión Fenosa y Gas Natural, otras seis empresas multinacionales operan bajo este esquema desde inicios de esta década. La capacidad instalada de la CFE aumentó sólo 10.35% en los últimos 10 años, mientras que la capacidad de los privados creció 2,267%.

Hoy la capacidad de generar electricidad de las empresas privadas en México representa 23% de la capacidad efectiva instalada de generación con tecnología termoeléctrica, sin contar los 495 MW que estarán disponibles a partir de enero de 2010, cuando esté lista la planta de ciclo combinado que Unión Fenosa instala actualmente en el estado de Durango. Estos contratos de cogeneración comprometen a la CFE a comprar durante 25 años la electricidad generada por las compañías privadas.

La Comisión Nacional de la Competencia española autorizó a Gas Natural la compra de Unión Fenosa a cambio de que vendiera ciertos activos. Al segundo trimestre, la firma había vendido 1.5 millones de euros en activos financieros y en cartera de clientes en España. Para fin de año debe duplicar esta cifra para cumplir con las condiciones de las autoridades españolas.

El reto más grande, tanto en Europa como en América, será avanzar en la integración de un servicio global que atienda a los clientes de gas y electricidad, comenta Ángel Larraga. “Nos tenemos que quitar nuestra gorra de únicamente gasistas para tener una visión mucho más global a nivel de producto y de mercados internacionales”.

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